Espectáculos

Crea música para tiempos violentos

Es un álbum creado por Chen Quintero para lidiar con la ansiedad y la depresión del confinamiento ante la pandemia

Erika Bucio/Reforma

martes, 13 abril 2021 | 21:33

Ciudad de México.- Música tranquila para tiempos violentos es más que un álbum creado por Chen Quintero (Guadalajara, 1985) para lidiar con la ansiedad y la depresión del confinamiento ante la pandemia. Representa la vuelta del saxofonista al instrumento que fue su primer amor.

El músico jalisciense decidió ahora conformar el ensamble Agua Dulce con la idea de tocar la guitarra en el circuito profesional de jazz, en el que debutó hace tres lustros con la Guanatos Brass Band, pero entonces desde el saxofón, quedando a un lado las cuerdas.

"La guitarra le da voz a una parte de mí que sigo explorando", responde vía telefónica desde Guadalajara.

Quintero toca la guitarra desde niño; comenzó a estudiarla a los 12 años, mucho antes de adoptar el saxofón, aunque su historia con este último instrumento también es peculiar: Tendría unos 16 o 17 años cuando, en un viaje a la playa, se encontró con un grupo de hippies que traía un sax de carrizo, recuerda. Se emocionó con la idea y en una servilleta copió el modelo con medidas que tomó con sus manos.

De regreso en Guadalajara, lo replicó, y en el mismo material. "La verdad es que no sonó; no sabía que lo importante era la boquilla", dice.

A los pocos días, lo llamaron a tocar la guitarra acústica con una banda de rock, pero él les dijo que ahora tocaba el sax. Ni siquiera tenía uno, así que lo consiguió prestado, y no tardaría en "romper el cochinito" para comprarse el propio.

"No sé si soy un (talento) natural. Lo que sí sé es que soy muy necio. Veo a mucha gente que la música no les cuesta mucho trabajo; a mí me cuesta muchísimo, pero soy muy fan de estudiar, del proceso de aprender, no sólo de música", comparte Quintero.

La guitarra, por otra parte, siempre ha sido su fiel compañera; se las ha arreglado para tener una cerca, y más en el tiempo en el que, por problemas de salud, no debía tocar ni el saxofón ni la flauta. Pero, de pronto, se dio cuenta que pasaba cuatro o cinco horas diarias con las cuerdas, por lo que decidió desarrollar de nuevo esa voz y "subirse al ruedo" de los profesionales.

Llamó a un amigo, el trompetista estadounidense Terry Townson, ganador del Grammy, y en cuyo quinteto Quintero toca el sax y la flauta; además de a uno de sus bajistas favoritos, Juan Ayala, y al baterista Eric Hernández.

"Tomo (la guitarra) y dejo que los dedos toquen mientras reflexiono sobre cualquier otra cosa. Nunca he tenido la pretensión de tocarla como un virtuoso ni mucho menos. Me he dado cuenta que me facilita el proceso de comunicación; es un puente muy cercano entre lo que pienso y el sonido".

Contra el encierro

Música tranquila para tiempos violentos es precisamente el álbum debut de Agua Dulce, ya disponible en todas las plataformas digitales.

Las ocho piezas del disco fueron compuestas durante la primera etapa del encierro por la pandemia.

En lugar de quejarse, Quintero ofrece una alternativa para sentirse bien en medio "del caos, la desesperación y el desorden".

En la pieza "Bosque", por ejemplo, comparte uno de "sus lugares más felices", con el "olor y el viento frío entrando en los pulmones".

En "Magia", vierte la nostalgia de ver a los hijos crecer, el tránsito hacia la adolescencia, mientras que en "Por la playa" propone una caminata nocturna frente al mar, un recuerdo plagado de alegría.

Pero también hay lugar para los "Días de lluvia", cuando "el peso de la vida cae sobre los hombros".

Otro tema, "Airkicks" fue escrito por el baterista de la banda, que Quintero describe como lleno de "movimiento y sensaciones".

Además dedica una pieza a su hijo más pequeño, que sólo tenía 1 año cuando comenzó la pandemia: "Canción de cuna", que nació en un intento, fallido, dice Quintero, por mejorar su sueño y el de sus padres.

La única pieza anterior al confinamiento es "Nostalgia", escrita hace dos décadas y donde recoge la añoranza de vivir lejos de casa ante "las certezas que representaba la vida en familia". Pero aún así le pareció que el tema decía mucho sobre esta época.

Se declara satisfecho con el resultado.

Comenzó a escribir las piezas como terapia para sí mismo, cuando ni siquiera pensaba en que podría publicarlas.

Un aliado 'a un clic'

Con Townson, afincado en La Paz, Baja California, trabajó "a un clic" de distancia. Algo positivo de la pandemia era poder trabajar con alguien que se encuentra a tres cuadras o a cientos de kilómetros, dice Quintero.

"Siempre es un goce trabajar con Terry, y siempre habíamos tenido ganas de hacer una banda diferente; estábamos tocando mucho jazz tradicional y esta banda, ojalá, nos dé la oportunidad de girar de nuevo".

Para Townson fue una sorpresa escuchar a Quintero en la guitarra. Cuando escuchó algunas de las piezas, le dijo, con cierta sorpresa: "No escucho por ningún lado el saxofón", y él le despejó toda duda: sería un álbum donde sólo tocaría la guitarra.

"Confié en el talento de Chen como músico, descubrí una faceta diferente. Fue una sorpresa", reconoce en entrevista el estadounidense, un músico que tocó con Ray Charles y B. B. King.

"En el nuevo disco está toda mi alma. Ahí está cuanto quería decir. Una fotografía muy fiel a la realidad", asevera Quintero, quien ahora volverá al sax y aprendiendo algo nuevo: tango. "Es lo que ahora hay y a darle".