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Dune: un clásico revisitado

Enseña que el miedo es el asesino de la mente y que el cambio es vital para la supervivencia

Warner Bros
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Mario Abner Colina/ Reforma

jueves, 10 septiembre 2020 | 07:57

Ciudad de México.- Considerada una de las novelas de ciencia ficción más importantes de todos los tiempos, "Dune", de Frank Herbert, enseña que el miedo es el asesino de la mente y que el cambio es vital para la supervivencia.

El cineasta Denis Villeneuve está seguro de que esas claves que hicieron potente al libro de 1965 son igual de fundamentales este convulso año.

Protagonizada por Timothée Chalamet, la adaptación fílmica de la historia llegará a las salas de cine en diciembre, en plena batalla contra el coronavirus.

"Dune es una llamada por el cambio, trata sobre la capacidad de adaptación. Quienes sobrevivirán, no sólo ante el Covid-19, sino en general, son las personas sin miedo a adaptarse, a cambiar.

"Se avecinan muchas transformaciones en el mundo las próximas décadas. El cambio climático, las dinámicas de vida... Dune habla de todo esto y es más relevante que nunca", dice el director a un reducido grupo de medios durante la presentación del esperado primer tráiler de la película.

La superproducción, en cuyo reparto también están figuras como Oscar Isaac, Josh Brolin, Zendaya, Javier Bardem y Jason Momoa, se dividirá en dos partes.

"Cuando inicié las conversaciones con los estudios, les dije que no podía hacer la película a menos que me dejaran hacer como mínimo dos entregas. La historia es demasiado rica y compleja, y quiero ser fiel al libro".

Inspiración de historias de culto como la saga Star Wars y las novelas "Juego de Tronos", "Dune" es una mezcla de fábula ecológica, historia de descubrimiento, intriga política y misticismo, sobre el desértico planeta Arrakis, tan carente de agua como rico en "melange", droga codiciado en todo el universo.

Paul (Chalamet), heredero de la Casa Atreides, viajará hasta ese mortal mundo para despertar su conciencia, cumplir quizás una profecía mesiánica y librar dos amenazas: la del maquiavélico emperador y la de la Casa Harkonnen, antítesis de su honorable familia.

Por mucho tiempo se pensó que la reverenciada novela de Herbert, ganadora de los Premios Hugo y Nébula, era inadaptable: David Lynch la trasladó al cine en 1984 y fue un fracaso en taquilla y crítica; antes, en los 70, Alejandro Jodorowsky intentó levantar una versión gargantuesca, sin éxito.

Nominado al Óscar por La Llegada, Villeneuve tiene experiencia al tratar productos de culto (Blade Runner: 2049), y está consciente de que millones de fans están listos para atacarlo si falla con Dune.

"Con Blade Runner se trataba de ser respetuoso con el universo de Ridley Scott, su obra maestra. Lo que hice fue un acto de amor hacia el trabajo de Ridley.

"Aquí estoy lidiando con la presión de hacer justicia a los sueños que de adolescente me hizo vivir el libro. Y confieso que era un gran soñador. Esa es la presión que tengo".

Al ser Dune también una meditación medioambiental sobre un universo moribundo y en crisis, Villeneuve dice que huyó lo más posible de las imágenes digitales y exigió poder filmar en el desierto de Jordania.

"Cuando la gente vea la película, se asombrará con las criaturas, pero más con el poder de los paisajes. Se sentirá en otro mundo y, a la vez, en casa".