Espectáculos

El hombre detrás de la máscara

Antonio Gaytán Muruato ‘Niko Liko’ llenó de alegría las tardes de los fronterizos, pero en su vida no todo fue dulzura

Cortesía familia Gaytán / A los 34 años, don Antonio Gaytán dio vida al personaje de Niko Liko
Cortesía familia Gaytán / De los 10 a los 17 años, Antonio Gaytán vendió periódicos por las calles del Centro de Juárez, donde pasó días de intenso trabajo recorriendo las calles descalzo
Cortesía familia Gaytán / Fue pionero de la televisión, aprendió audio y video, a ser camarógrafo y conductor del programa
El Diario / Niko Liko se retiró de la telvisión pero nunca dejó de ser un personaje querido por la comunidad fronteriza que hasta lo invitaba a sus fiestas infantiles y de adultos para tomarse fotos con él

Leticia Solares/ El Diario

sábado, 27 marzo 2021 | 21:47

Ciudad Juárez.- Lleno de paz, rodeado del amor de sus hijos, de las oraciones y buenos deseos de su público, satisfecho por haber cumplido con la misión de servir y generar alegría sin distinción a través de su personaje, el payaso ‘Niko Liko’. Antonio Gaytán Muruato de 81 años, terminó su transito por el plano terrenal el pasado viernes por la noche, debido a causas naturales.    

Pero, detrás del saco rojo, el moño dorado que usaba de corbatón, el bombín, peluca y máscara de Niko Liko, habitó un hombre que no sólo interpretó al inolvidable personaje que marcó al colectivo fronterizo.

Don Antonio Gaytán fue pionero de la televisión, camarógrafo, productor e impulsor de talentos. Amigo, esposo, padre de familia, abuelo y un ser humano que dedicó su andar a dibujar sonrisas, pero que también conoció la adversidad y la difícil tarea que es ganarse la vida desde niño.

“Excelente padre y abuelo amoroso, dedicado siempre a su familia y a extender la mano a quien se le acercara, mi padre fue un hombre modesto. Quienes lo conocieron saben de su gusto por la buena charla, de su actitud positiva, a pesar de que de pronto la vida le quitó a tres hijos, -dos casi recién nacidos, uno más de 20 años, Salvador-  y de su nostalgia por la tierra que lo vio nacer el 22 de Octubre de 1939, Panuco Zacatecas”, comentó Samuel Gaytán, hijo de don Antonio.

Su niñez como papelerito

Con orgullo, Samuel cuenta que su padre fue un hombre de lucha. Trabajó en las calles del centro histórico, las cuales recorrió descalzo vendiendo periódico desde que tenía 10 años, hasta la edad de 17, cuando ingresó en XEJ Radio y Televisión como aprendiz.

“Eso fue la pauta para que mi papá - Toño, como le llamaban sus amigos y compañeros- se desenvolviera como una persona afable, empática y humilde en sus relaciones humanas”.

“Se destacó como operador de audio y video, camarógrafo y editor en el Canal 5, aceptando después, una oportunidad como conductor de un programa de televisión en vivo que le propuso don Pedro Meneses Hoyos, dueño y fundador de la empresa”, recuerda Sam.

Y dice que su papá tenía que grabar todo con cámaras fijas porque no había suficiente personal y todo tenía que hacerlo el solo, incluso, “pepenaba a la gente de limpieza del canal para enseñarles a ‘camarear’”.

Niko Liko y sus amigos

Así nació Niko LIko, programa que Gaytán condujo desde 1973 hasta 1992, fecha en que salió del aire. Llenó de dulzura a las personas que lo veían no sólo por los pasteles que obsequiaba a los televidentes -cortesía del Nuevo Pedernal y La Chiquita- también con su trato y apertura para la comunidad.

“Le dejó tantas satisfacciones su tarea, dando cabida a todo aquel que quisiera presentarse en televisión, ya sea enviando saludos, bailando, cantando o declamando alguna poesía y también muy importante, entreteniendo a la niñez de Ciudad Juárez y El Paso con caricaturas y concursos”.

“Mi Papá aprovechó los talentos de las personas como Imelda Retana, Marichu Jiménez, Octavio Rey, Osvaldo Banda, Grupo Canaima, Xenia y Emilio, luchadores como el Tunero, entre otros”.

Antonio Gaytán deja un legado como entretenedor de muchos que trabajaron con él en televisión, como su propio hijo Sam, quien afirma que en sus primeros años no fue fácil lidiar con la popularidad de su padre.

En la escuela no escaparon ni él, ni sus hermanos del acoso de algunos niños que lo hicieron se pronto sentir la carga que es para un niño ser hijo de un famoso.

“Hasta a golpes nos agarramos con otro niño, pero una vez que entendimos y que mi papá incluyó en un sketch cómico a mis hermanos, y empezamos a ser los más populares, aquella pena pasó y yo mismo me fasciné por el oficio de mi padre aprendí a producir y manejar las cámaras”.

Niko Liko se lleva los aplausos y el afecto de los juarenses y Antonio Gaytán el amor de   la comunidad de la Parroquia Jesús El Salvador, donde encontró otra gran familia y fuente de alegría.

“Nosotros, su familia, agradecemos a la comunidad en general por sus oraciones, por estar pendientes de su salud y por sus palabras de aliento en tan lamentable pérdida”, concluye Samuel Gaytán.