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Enfrenta Michael J. Fox parkinson con optimismo

Explora en autobiografía los nuevos retos que han surgido a causa de la enfermedad que padece

Tomada de Instagram

Elisabeth Egan/Reforma

lunes, 16 noviembre 2020 | 12:31

Ciudad de México.- Hace dos años, Michael J. Fox se sometió a una cirugía para retirarle un tumor benigno en la médula espinal. El actor, quien llevaba casi tres décadas viviendo con la enfermedad de Parkinson, tuvo que aprender a caminar de nuevo.

Cuatro meses después, se cayó en la cocina de su casa en Nueva York y se fracturó el brazo. En medio de dos agotadoras recuperaciones, se comenzó a preguntar si había exagerado la idea de la esperanza en sus tres primeras autobiografías, "Lucky Man", "Always Looking Up" y "A Funny Thing Happened on the Way to the Future".

"Tuve una cierta crisis de conciencia", dijo Fox en entrevista desde su oficina en Manhattan. "Pensé, '¿qué le he estado diciendo a la gente?' Les digo que todo saldrá bien, ¡y podría ser horrible!".

Su solución fue canalizar esta honestidad hacia un cuarto libro, "No Time Like the Future: An Optimist Considers Mortality", que será publicado mañana en inglés. Para conocer su nueva perspectiva y, sobre todo, lo que dice sobre usar silla de ruedas.

"Puede ser una experiencia frustrante y aislante permitir que alguien más determine la dirección en la que voy y la velocidad en la que me traslado. La persona que te empuja está en control", escribe Fox.

"Desde el punto de quien usa la silla, es un mundo de traseros y codos. Nadie me puede escuchar. Para compensar, alzo la voz y me siento como Joan Crawford en ¿Qué Pasó con Baby Jane?, gritando órdenes.

"Por lo general, la persona que está en control es un extraño, que trabaja en un aeropuerto u hotel. Si nos pudiéramos mirar a los ojos, reconoceríamos nuestra humanidad mutua. Pero en la silla, a menudo soy como equipaje. No se espera que diga nada. Sólo que me quede quieto".

Antes de su cirugía en la médula, Fox, famoso por la trilogía fílmica de Volver al Futuro, trabajaba en un libro sobre el golf, pero las cosas cambiaron.

"Comencé a pensar sobre lo que significaba poder moverme y expresarme físicamente, y que eso fuera desapareciendo", dijo. "Y además, ceder para que me realicen las intervenciones médicas. No sé cómo sea para los demás, pero puedo identificar cómo es para mí y escribirlo".

El libro también explora las relaciones de Fox con sus cuatro hijos adultos, su decisión de dejar la actuación y la progresión gradual de su enfermedad.

"Sin una intervención química, el Parkinson me dejará inmóvil y mudo, completamente a merced de mi entorno. En una persona para quien el movimiento equivale a emoción y relevancia, esto es una lección sobre la humildad", afirma en el texto.

Agrega que el libro es una carta de amor a su esposa, Tracy Pollan.

"Ella fue quien me sostuvo en todo momento", afirmó conmovido.

El principio básico de "No Time Like the Future" estuvo inspirado en el cuñado de Fox, Michael Pollan, quien también es autor.

"Siempre me dice: 'Velocidad y honestidad. Sé honesto y directo'", explicó el histrión. "No quiero ser el tipo que está sentado sobre su almohada y que le dice a los demás qué hacer. No voy a contar nada más allá de mi propia experiencia. Tengo 59 años y no tengo tiempo para las cosas triviales".

Fox estaba escribiendo un borrador de la novela cuando él y su familia se mudaron a su casa en Quogue, Nueva York, para pasar los primeros meses de la pandemia. Desde ahí, trabajó seis días a la semana vía FaceTime con su socia productora, Nelle Fortenberry.

Finalmente el equipo rentó una oficina, donde el proceso fue el mismo que con los libros anteriores: Fortenberry llenaba una pared con tarjetas de papel que enumeraban los temas que el actor quería abordar. Abajo de cada una se colocaban más tarjetas que incluían historias relacionadas con cada tema.

"Mi manera de trabajar es que escribo apuntes que nadie más puede leer y se los dicto a Nelle", explicó Fox.

"La escritura a mano de Michael nunca ha sido muy buena", agregó ella en entrevista por teléfono. "Así que él habla y yo tecleo. No soy su escritora fantasma ni una coescritora. Él es el autor de este libro".

Los dos han colaborado por 25 años en libros, películas y proyectos para la Michael J. Fox Foundation, grupo que fomenta la investigación sobre el Parkinson. Ella conoció al actor por primera ocasión cuando buscó trabajo en su compañía de producción, un empleo que ni siquiera estaba segura de querer.

"Dentro de cinco minutos, pude sentir que entablaríamos una amistad profunda", dijo ella. "No creo haberme sentido así antes. Es la certidumbre que obtienes al conocer a tu esposo, o cuando visitas 50 casas y finalmente entras a la que quieres comprar. Así me sentí con Michael desde el principio".