Espectáculos

Escenario de realidad

‘La Caja’, de Lorenzo Vigas que se filmó en Chihuahua, retrata la realidad de explotación que se vive en las maquiladora

Cortesía

De la Redacción / El Diario

martes, 21 septiembre 2021 | 05:00

La ausencia de la figura paterna y sus repercusiones es el tema que centra "La caja", película con la que el venezolano Lorenzo Vigas, que filmada en Ciudad Juárez, Chihuahua con un guion firmado por Paula Markovitch, encierra también una reflexión velada sobre los líderes del subcontinente americano.

 “La película sigue a Hatzin, un adolescente de la Ciudad de México, que viaja para recolectar los restos de su padre, que han sido encontrados en una fosa común en la parte norte de México. Pero un encuentro casual con un hombre que comparte un parecido físico con su padre llena a Hatzin de dudas y esperanzas sobre el verdadero paradero de sus padres”, narra la sinopsis cortesía de Variety

Todo transcurre con la precariedad laboral como telón de fondo, pues el hombre en el que Hatzín cree ver a su padre muerto se gana la vida reclutando mano de obra en las maquiladoras, a las que se accede con la cámara.

La trilogía sobre el padre

Vigas, venezolano afincado en México, cierra con esta cinta una trilogía sobre la figura del padre que arrancó con "Los elefantes nunca olvidan" (2004), premiada en la Semana de la Crítica de Cannes, y que siguió con la aclamada "Desde allá".

La idea era mostrar "el arquetipo del padre latinoamericano", aunque no como un tema personal dada la buena relación que el cineasta mantuvo con su progenitor, el pintor Oswaldo Vigas, a quien dedicó el documental "El vendedor de orquídeas" (2016).

“En Latinoamérica es muy común que los niños sean criados por las madres porque muchas veces los padres no están en casa y mostrar cuáles son las consecuencias de eso”, indicó Vigas en la rueda de prensa.

Pues cree que se trata de un continente matriarcal en el que esa ausencia generalmente es más importante que la presencia.

Crítica al chavismo

En este sentido sostuvo que "no es casual" que América Latina, donde faltan tantos padres, "se enamore de personajes" como Hugo Chávez o Juan Perón, sostuvo.

"Muchas veces tratamos de reemplazar la figura del padre que no tenemos en casa con alguien que sustituya su autoridad", explicó.

Pero avisó de que "el amor ciego" hacia referentes o líderes que suplantan esa ausencia, "puede llevar a lugares peligrosos".

Cárteles al mando

El rodaje tuvo lugar en una decena de localidades del estado de Chihuahua. 

“A veces estábamos en un pueblo controlado por un cartel y 200 metros en el otro pueblo, al lado, era otro cartel que controlaba (...) Teníamos que negociar, por lo menos avisarles, de que íbamos a estar filmando una película que no tenía que ver o que no los iba a perjudicar para que permitieran filmar”, recordó Vigas.

El productor Jorge Hernandéz Aldana lo confirmó pero aseguró que todo se resolvió gracias al entusiasmo" y a la ayuda de los vecinos del lugar.

Debut de Hatzín Navarrete

Las sesiones de rodaje fueron duras, tal y como corresponde a un director conocido por su perfeccionismo, que en dos décadas solo ha montado dos largometrajes.

Mendoza, que tuvo que engordar 50 kilos para su papel, recordó que repetían las tomas diez o quince veces en "busca de un aroma de realidad" al que contribuyó el protagonista, Hatzín Navarrete, que entonces tenía 13 años y nunca se había puesto ante una cámara.

"Qué puedo decir, esto es algo completamente nuevo para mi. Todo esto ha sido una buena experiencia, un gran cambio en mi vida, algo que me hizo cambiar para bien", agradeció Navarrete, del suburbio de Netzahualcoyotl.

Vigas explicó que fue escogido "entre cientos y cientos de niños" que habían visto en las escuelas de Ciudad de México tras ver un vídeo suyo, descartando "in extremis" a dos candidatos que no le acababan de convencer.