Espectáculos

Llega Blanchett a 'Mrs. America'

'Bienvenidos a la marcha de las antifeministas'

Tomada de Internet

Lara Zarumc / The New York Times y Company

lunes, 20 abril 2020 | 12:41

Toronto, Canadá.- "Bienvenidos a la marcha de las antifeministas", dijo Coco Francini, productora ejecutiva de la serie Mrs. America.

Detrás de ella, en el estacionamiento de un parque de diversiones a las afueras de Toronto, docenas de extras pulcramente vestidos sostenían carteles en los que se leían mensajes como: "¡Váyanse a su casa, lesbianas!" y "¡Lean la Biblia mientras puedan!"

La cámara comenzó a rodar y Cate Blanchett, luciendo unos aretes de perlas y un peinado alto coronado por un bonete blanco, desplegó una enorme sonrisa mientras miraba el fruto de su trabajo.

Metido en el hueco de su brazo había un portapapeles con un sticker rojo que en letras blancas, decía: "Detengan la ERA".

Mrs. America, serie que recién se estrenó en EU por la plataforma Hulu, es estelarizada por Blanchett en el papel de la activista de derecha y organizadora política Phyllis Schlafly, quien encabezó el movimiento para derrotar la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA, por sus siglas en inglés) en los años 70.

La serie, creada por Dahvi Waller (escritora de Mad Men), desentierra un episodio histórico iluminado, y en cierta forma olvidado, una batalla política en torno a la mujer que alteró permanentemente el curso del conservadurismo estadounidense y del movimiento feminista.

El resultado es una serie ambiciosa y desmadejada que se extiende a lo largo de una década y reúne a uno de los elencos televisivos más impresionantes del año.

Para Blanchett, era un personaje (su primero en un programa de TV en EU) que desafiaba toda categorización.

Schlafly, quien falleció justo antes de la elección presidencial de 2016, dedicó gran parte de su vida a abogar ferozmente por los roles tradicionales de las mujeres. Predicaba sobre los peligros que representaba el feminismo para el estilo de vida estadounidense, aunque ella era una especie de feminista a su modo.

"Todos somos mujeres de contradicciones", señala Blanchett. "Mi madre me decía: '¿Cómo puedes interpretar a alguien así?', y le respondí: 'Pues justo por lo que me preguntas, quiero descubrir quién es esa mujer'".

Mrs. America cuenta dos historias interconectadas: una sobre los esfuerzos de las feministas para ratificar la ERA, y la otra sobre los intentos de las antifeministas para detenerla.

Una versión de la Enmienda, la cual habría modificado la Constitución de Estados Unidos para codificar legalmente la equidad entre hombres y mujeres, se introdujo al Congreso en 1923 y se re introdujo en 1971.

Una vez aprobada, fue inmediatamente apoyada por el Presidente Richard Nixon. En 1977, 35 de los 38 estados necesarios para su aprobación le habían dado luz verde.

Pero a lo largo de los 70, Schlafly había trabajado para movilizar a la oposición, y su mensaje sobre los peligros del feminismo y la santidad de la familia estadounidense llegó a millones de mujeres conservadoras.

La mayoría de ellas eran de raza blanca, y se convirtieron en una fuerza poderosa que hacía frente a sus contrapartes de alto perfil en la izquierda, como Gloria Steinem (Rose Byrne) y las abogadas Bella Abzug (Margo Martindale), Shirley Chisholm (Uzo Aduba) y Betty Friedan (Tracey Ullman).

"Lo primero que supe de Phyllis Schlafly fue que salió en apoyo de Trump", dijo Blanchett. "Así que estaba analizando en restrospectiva su influencia sobre cómo llegamos a donde estamos hoy".

Rick Perlstein, historiador de la derecha estadounidense, considera a Schlafly como "la más brillante e importante organizadora política en la historia de Estados Unidos".

Lo que Schlafly entendió, señala Blanchett, fue que muchas mujeres estadounidenses no veían a feminismo como la respuesta a sus problemas.

"Mujeres que habían estado trabajando, de manera tradicional, en casa, se sintieron juzgadas y marginadas. Sintieron que las feministas les estaban diciendo que eran menos", apunta Blanchett.

Schlafly aprovechó este desprecio con gran éxito. Pero ella nunca pudo ganarse un sitio en el establecimiento republicano.

Mrs. America retrata a su protagonista no como villana, sino como una versión femenina plausible de las más antiguas convencionalismos televisivos: el antihéroe.

"Estamos tan acostumbrados a los antihéroes masculinos, que cuando tenemos a una antiheroína, es básicamente un hombre. Es decir, no es realmente femenina. ¿Así que cómo luce de verdad una antiheroína?", plantea Dhavi Waller.