Espectáculos

Muere el juarense Tino Contreras, maestro legendario del jazz

Fallece de un infarto a la edad de 97 años

Tomada de internet

Agencias

jueves, 09 septiembre 2021 | 08:22

Activo hasta el final de sus días, hoy en la madrugada falleció Tino Contreras a los 97 años, dejando tras de sí un legado de más de 50 discos. Pionero del jazz en México, el músico nacido en Chihuahua el 4 de abril en 1924, murió de un infarto acompañado de su familia, informó Milenio.

A través de las redes sociales, su pareja Monna Conti informó “Familia y amigos: con profundo dolor les comunico que el día de hoy 9 de Septiembre a las 00:30 horas se detuvo el corazón de nuestro amado maestro Tino Contreras. Gracias por su comprensión".

¿Quién fue Tino Contreras?

Músico infatigable que comenzó tocando desde niño en la orquesta de su padre, Tino no pensaba en el mañana. Ni la pandemia logró frenar su deseo de seguir haciendo música. Apenas ayer en Facebook declaraba. “Llegará la calma a pesar de tanta calamidad. La oportunidad de seguir trabajando es vital y agradecer estar presentes sanos y salvos”.

Tocó por primera vez la batería siendo un niño de ocho años con músicos profesionales que tocaban en bailes en poblados a los alrededores de Chihuahua, a los 17 años a principios de los años cuarenta forman la Orquesta “Los Cadetes del Swing” junto con su hermano mayor Efrén, quien era el Director y dominaba los saxofones tenor y alto, tocando para bailes en los salones elegantes de la ciudad.

Dos años después se independiza y se traslada a Ciudad Juárez formando su primera Orquesta como titular, “La Orquesta de la Juventud”, introduciéndola a la programación de la pujante Estación de Radio “XEJ”, cobrando popularidad presentándose en los mejores Clubes Nocturnos, salones de baile y diversos programas en La Radio.

Llegó por primera vez a Ciudad de México en 1946, donde inició sus actividades participando en las Caravanas de Paco Miller que realizaba giras por el país acompañando estrellas como Pedro Infante, Tin Tan, María Victoria y otros. En 1949 se unió a la Orquesta de Luis Arcaraz, con quien realizó su primera gira internacional en ciudades de Sudamérica y El Caribe. 

En 1954 participó en el disco Jazz en México, considerada la primera grabación del género en México, y tres años después decidió dejar su trabajo en las orquestas para dedicarse a sus propios grupos y labrarse una carrera que lo llevó por los escenarios de México y varios países del mundo. Para la posteridad grabó discos como: Jazz en Ríguz, Flamenco jazz, Jazz ballet, Misa en jazz, Yúmare, Jazz Bicentenario y Palacio de Bellas Artes Live 1971. 

Con numerosos conciertos en México y el extranjero, presentaciones en radio y televisión y algunas apariciones en cine, Tino dejó una huella profunda en el jazz con un estilo vigoroso que iba del estilo tradicional a fusiones con músicas ancestrales, flamenco, mariachi y otras influencias.

Músico que nunca pensó en el retiro, con beneplácito gozó de la reedición de su disco Quinto Sol por el sello británico Brownswood, donde luego publicó luego La noche de los dioses. Fue tal el éxito de estos discos que fue invitado al Festival La Línea de Londres, al que no pudo asistir en persona por la pandemia de coronavirus.

Pero lo pandemia no lo detuvo y en abril de este año festejó su 97 aniversario con un concierto en línea como parte de este festival, que fue transmitido desde el Museo Frida Kahlo.

Muchas fueron las charlas con el maestro, con el músico, con el amigo Tino, siempre salpicadas de anécdotas y buen humor. ¿Cuáles han sido tus logros más grandes?, le pregunté alguna vez. “¡Déjame estar unos 50 años más en el planeta para decirte! ¿Cuáles son mis logros? No lo sé, porque no tengo tiempo de pensarlo. Apenas estoy terminando una cosa y ya estoy en la otra. ¿Cómo puedes decir que has llegado a una cosa finita?, ¡si el jazz es infinito e incluye todos los estados anímicos… y anémicos!”, respondió entre risas.

Y al preguntarle cuál sería su legado, reflexionó un momento, para luego responder: “Yo pienso que nunca te vas. Siempre queda la esencia de una persona cuando deja una obra. Tengo mucho en mi mente cuando viví en Turquía, donde conocí a Ravi Shankar, quien un día me dijo: ‘la obra que hacemos todos los músicos creadores sirve para algo espiritual, para algo tangible e intangible’”.