Espectáculos

Muestran otro rostro de Hepburn

La legendaria delicadeza esconde una infancia en la que sufrió el hambre que para millones acarreó la II Guerra Mundial

Reforma
jueves, 16 mayo 2019 | 08:58
Tomada de Internet

Bruselas, Bélgica.- La extrema fragilidad de sus brazos y la elegancia de sus manos cubiertas por unos largos guantes negros sosteniendo un croissant y un café frente al escaparate de Tiffany's en la Quinta Avenida de Nueva York es sin suda una de las escenas que mantienen vivo el mito de Audrey Hepburn. 

Pero esa legendaria delicadeza esconde una infancia en la que sufrió el hambre que para millones de europeos acarreó la Segunda Guerra Mundial y que hizo mella en su constitución física hasta el punto de privarla de su sueño de ser bailarina.
Esa otra cara de la moneda del estrellato de Hepburn se exhibe en la exposición Intimate Audrey, en el Espace Vanderborght de Bruselas.
La muestra, que recoge más de 800 fotografías y 200 objetos y documentos, algunos inéditos, ha sido creada por su hijo, Sean Hepburn Ferrer, y el publicista Rodrigue Laurent para celebrar el 90 aniversario del nacimiento de la actriz en el barrio bruselense de Ixelles.
Ambos han podido llevar a cabo la iniciativa que, cuenta Laurent, llevan persiguiendo durante una década. Hasta que las autoridades de la ciudad han comulgado con la reivindicación de Hepburn como una proyección de Bruselas al mundo.
"Arrancamos con una sala con las imágenes, la voz y la fragancia de Hepburn para luego sumergirnos en la mujer que hay detrás de la leyenda", explica Laurent.
La exposición tira de los hilos mucho antes de que naciera la actriz, con fotografías de su padre, un ciudadano británico que trabajaba en finanzas y al que se atribuían simpatías por el régimen nazi, y de la rigurosa familia de su madre, una aristócrata holandesa que decidió llevarse a sus hijos a los Países Bajos buscando refugio por la Segunda Guerra Mundial.
Pese a las penurias que sufrió durante la contienda, las fotografías revelan a una joven fotogénica e incluso descarada.
Pero Hepburn arrastraría esos años, en los que padeció malnutrición, durante el resto de su vida. Para lo bueno y para lo malo. Su débil constitución la obligó a dejar su sueño de convertirse en una prima ballerina, que atestiguan cuatro pares de zapatillas desgastadas.
Se exhibe también su vestido de novia y fotos de su enlace en Suiza con Mel Ferrer en 1954.
Después de Ámsterdam y Londres, recaló en los teatros de Nueva York con Gigi, basada en la obra de Colette. Y de ahí al estrellato. Su rostro apareció en los carteles de Sabrina, Desayuno con Diamantes, Guerra y Paz o Vacaciones en Roma.
Los mitómanos pueden recrearse con la Vespa a cuyos lomos Hepburn y Gregory Peck recorrían la ciudad eterna. Esa película la encumbró, con sólo 24 años, a su primer Óscar.
Hepburn era ya una estrella en la época de mayor esplendor del cine estadounidense.