Espectáculos

Músicos cantan a la esperanza ante pandemia

'Campanas de victoria”, es el nombre de un tema inédito de los integrantes del grupo local La Cumbre

Cortesía

De la Redacción

sábado, 27 junio 2020 | 12:33

Chihuahua, Chih.- “Campanas de victoria”, es el nombre de un tema inédito que los integrantes del grupo local La Cumbre, grabaron para expresar la incertidumbre que prevalece por la pandemia del Covid-19, pero a la vez, lleva un mensaje de esperanza, pues a toda tormenta, sobreviene la calma.

“Yo la defino como una canción de esperanza o fe, la crisis que estamos viviendo tiene que terminar en algún momento, por eso fue tan pensado el título: Campanas de Victoria”, dijo Mario González, autor de letra y música de la balada pop, con algunos toques de rock.

Este tema, habla de la nueva era no sólo en Chihuahua o en México, sino a nivel mundial, toca la necesidad de que la riqueza no pertenezca a los gobiernos, y que estos, no utilicen el poder a su favor; a la par, el hecho de que los grandes retos, fortalecen a los seres humanos.

Gabriel Peña, guitarrista del grupo de classic rock, afirmó que para él, grabar este tema es una forma de agradecer su apoyo, a quienes los han acompañado en las presentaciones que tienen en bares, restaurantes o eventos privados.

Añadió que la etapa de confinamiento ha sido una oportunidad de retos y aprendizaje, pues en su caso, ha encontrado nuevas formas de trabajo, como las clases virtuales, pues también se dedica a la formación musical.

Pese a que la pandemia ha sido una situación particularmente difícil para el gremio de los músicos, Gabriel dice que ha disfrutado hacer composición, arreglos y diseño, pues el trabajo de estudio le gusta tanto como las presentaciones en vivo.

En las voces de “Campanas de victoria”, participaron Mario, Gabriel y Arturo Gamboa, quien también es cantante del grupo La Cumbre, y para él, la etapa de confinamiento ha sido dura, ya que no se trata únicamente del factor económico, sino que musicalmente, existe un vacío, a más de tres meses de no trabajar.

Respecto a la canción inédita que grabaron, dijo que la considera adecuada, “bien hecha, dice todo lo que tiene que decir”, además de que no recuerda haber pasado una experiencia similar, pues a lo mucho, había pasado un mes sin cantar.

Mario González, tecladista, cantante y compositor, comenzó en la música desde los once años, tenía un particular oído musical, de tal manera que fue autodidacta a muy corta edad, e inició tocando congas, pandero y posteriormente la batería, con el grupo del Mtro. Tommy Montoya (qepd).

A los 15 años, comenzó a estudiar de manera formal en la academia Yamaha, con el profesor Arturo Ochoa y posteriormente en Bellas Artes. Aunque sus estudios fueron en piano, órgano y teclados, también desarrolló la voz, por lo que hasta el momento canta, tanto en el grupo La Cumbre, como de manera individual, acompañándose a sí mismo y a otros cantantes, y es considerado uno de los músicos más destacados en la entidad.

Mario González, heredó el amor por la música de uno de los pioneros de rock and roll en Chihuahua y todo México, su padre, Beto González “El Texas”, por lo que el chihuahuense siguió los mismos pasos, y a lo largo de su trayectoria ha acompañado a cantantes de todos los géneros; trabajó en gira con el imitador Gilberto Gless, pero lo que más le gusta es el classic rock.

Entre muchos otros grupos, formó parte de “Stop” y “Magma”, en este último, con el fallecido cantante “Tony Lobo”. En diferentes épocas, ya había trabajado con quienes hasta ahora, son sus compañeros de grupo.

El guitarrista de La Cumbre, Gabriel Peña Peraza, es oriundo de Tijuana, Baja California, y relata que nunca pensó dedicarse a la música de manera profesional, pues durante su adolescencia, sólo quería aprender a tocar la guitarra, tal vez como un pasatiempo.

A los 18 años, ya en Chihuahua, comenzó a tocar de manera profesional, e inició con el grupo “Sólido”, que interpretaba la llamada música de canto nuevo, o de protesta.

“Siempre tuve la influencia de la música que se escuchaba en la frontera, allá en Tijuana, la empecé a interesar en el género, porque mis hermanas escuchaban el rock clásico, y me empecé a empapar de grupos como Chicago, o el mismo Santana, así que cuando empecé con la guitarra, lo primero que quise tocar fueron solos de esa música”, afirmó.

Con el paso del tiempo, el talento del tijuanense tomó fuerza, tanto en guitarra acústica como eléctrica, además de otros instrumentos como el bajo, pero sin duda, la guitarra ha sido su mejor carta de presentación, pues a la fecha es considerado uno de los mejores en el estado.

El tercer integrante del grupo La Cumbre, es Arturo Gamboa, cantante con 50 años de experiencia, quien dice haber heredado su talento de su mamá. Inició en los años setenta, y sus primeras actuaciones, fueron interpretando rock and roll; a los 12 años fue invitado a formar parte del grupo “Los vagabundos”.

Después, Arturo continuó cantando rock, como parte del grupo “Colibrí”, “Frágil”, entre otros, en los que también ha cantado música de otros géneros, para bailes.

Además ha grabado tres discos y ha trabajado como solista, acompañado de guitarra o teclados.

“Como muchos cantantes, empecé por accidente o casualidad, mi mamá me enseñó a cantar desde muy pequeño, y ahorita puedo decir que sin la música me siento vacío, pues no es únicamente al factor económico que por sí solo es difícil, sino que va más allá, porque el alma se siente vacía”, expresó Gamboa.

La experiencia de los tres artistas, se conjuntó hace cuatro años. Gabriel, Mario y Arturo, se unieron para formar lo que hoy en día es el grupo “La Cumbre”, que hasta hace tres meses y medio, se presentaba en conocidos bares y restaurantes de la ciudad, así como en eventos privados, interpretando temas en inglés y español, de artistas como Elton John, Queen, Credence, Soda Stereo y Enanitos Verdes, entre otros.

El confinamiento, trajo consigo el cierre de bares, restaurantes y salones de eventos, dejando sin sustento y espacios de expresión a los músicos, por lo que “Campanas de Victoria”, surge como una respuesta al temor de algo nunca visto, deja claro que a la pandemia del Covid-19, sobrevienen tiempos difíciles y diferentes, pero sobre todo, lleva una dosis de aliento en cada una de sus notas.

La Cumbre apagó sus micrófonos, y permanece a la espera de volver para dejar claro, por qué la música es un arma en la guerra, lenguaje universal de la humanidad, que se erige más allá de todas las artes.