Espectáculos

Se permitió Brolin expandir sus límites; abraza la fantasía

Josh Brolin siempre buscó protagonizar proyectos ceñidos a la realidad, pero se alegra de haber encontrado un nuevo hogar en la fantasía

Mario Abner Colina/ Reforma

jueves, 09 septiembre 2021 | 08:17

Ciudad de México.- La mente de Josh Brolin y sus metas actorales se ciñeron a los límites de este mundo y su tiempo... hasta que el destino lo hizo volar más allá.

Jamás imaginó ser un loco genocida que elimina a la mitad de la población universal con un chasquido. Pero lo fue encarnando a Thanos, el máximo villano a la fecha de Marvel, en cuatro películas.

Tampoco interpretar a uno de los mejores guerreros de la galaxia, también poeta y músico, en el año 10191. Pero los cinéfilos lo verán como Gurney Halleck en octubre en Duna, cinta basada en la novela de Frank Herbert.

"Nunca fue una ambición, ni mucho menos una necesidad, hacer fantasía o ciencia ficción. Era mi última necesidad", admite el californiano de 53 años, de rostro de chico malo y voz ronca, en un encuentro con medios.

"Vengo de un lugar como actor lleno de admiración por tipos como Sean Penn y Mickey Rourke, y más atrás, James Dean y Marlon Brando. Siempre he querido hacer buenos papeles que hablen de la condición humana, grandes historias. Mi influencia principal es el cine de los 70. Ni la fantasía ni la ciencia ficción estaban allí", agrega con honestidad.

Hijo del actor James Brolin, de adolescente robaba autos con sus amigos para conseguir droga. A los 16 consiguió su primer papel frente a la pantalla y su carrera resultó un sube y baja hasta que tuvo casi 40.

Ese año, 2007, estrenó Sin Lugar para los Débiles, donde se puso las botas de un cazador cazado por un aterrador sicario. También Gangster Americano (2007), donde encarnó a un corrupto detective.

Hoy que su carrera se ha redireccionado y expandido a nuevas fronteras, el nominado al Óscar acepta que pensaba con un enfoque incorrecto. La trascendencia no depende sólo de la historia, sino también de las mentes involucradas en los proyectos.

"Cuando te estableces como actor, eres ambicioso y quieres hacer trabajos realmente buenos. Llegas a una posición en la que te ofrecen muchos papeles y te empiezas a abrir a diferentes géneros.

"Avengers fue una experiencia genial para mí, maravillosa. La gente talentosa siempre encuentra humanidad en las historias. Para mí, estas películas podrán ser fantasía o ciencia ficción en lo espectacular, pero la historias son muy humanas".

Abrazar nuevos confines narrativos ha supuesto un reto no previsto a su edad. En Avengers y Deadpool 2 tuvo que ponerse en forma y entrenar a diario, porque sus papeles eran más físicos que dramáticos, por lo que Duna no fue la excepción.

El artemarcialista Roger Yuan ideó un nuevo estilo de combate con cuchillos y dagas, únicas armas capaces de penetrar escudos de fuerza en la historia. Para Brolin, cuyo personaje es un genio militar, fue duro.

"Al acabar Deadpool, no quería regresar a la acción, sólo quería comer croissants. Pero, bueno, tengo antecedentes de artes marciales. Cuando era joven competía en taekwondo y fue divertido revisitar eso.

"(Lo que hicieron) es como un baile, se siente como un ballet. Fue un reto, pero todo es una coreografía, no tratas de golpear a nadie".

No tuvo dificultades en hallarle profundidad a Duna. La trama habla de conservación de recursos, multiculturalismo, manipulación genética, filosofía y hasta del peligro de los presuntos mesías, pero a él lo que lo impactó fue el desierto.

A las órdenes del director, Denis Villeneuve, rodó en Jordania y Abu Dhabi. Dice que se sintió tan insignificante y sobrecogido por la naturaleza que creó un libro: "The Art and Soul of Dune".

"Greig Fraser (el cinefotógrafo) tomó las fotos y yo lo escribí. Fue interesante. Lo hicimos un año después de la película. Escribirlo tuvo en mí un impacto mayor que el que anticipaba. Se quedó conmigo. El desierto es un escenario increíble".