Estado
Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

11 años de espera…

Desde 2011 familiares vieron poco interés de las autoridades en resolver los casos de 19 mujeres desaparecidas en la frontera; ahora con la pandemia, los archivos están estancados

El Diario / Misa por las personas ausentes, a principios de este mes
/ Brianda Cecilia Martínez
/ Diana Rocío Ramírez Hernández
/ Grisel Paola Ventura Rosas
/ Janeth Paola Soto Betancourt
/ Jessica Ivonne Padilla Cuéllar
/ María de la Luz Hernández
/ Marisela González Vargas
/ Nancy Iveth Navarro Muñoz
/ Patricia Yazmín Ibarra Apodaca
/ Perla Marisol Moreno Jurado

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

martes, 30 agosto 2022 | 07:20

Ciudad Juárez.- En medio de la llamada ‘guerra contra el narcotráfico’, 2011 permanece como el año con más casos vigentes de mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez, la mayoría de ellas entre 16 y 19 años de edad, complexión delgada y aproximadamente 1.60 metros de estatura, quienes salieron de su casa en busca de trabajo a la zona Centro, pero nunca regresaron. 

De acuerdo con los seguimientos de El Diario, este año se cumplen 11 años de la desaparición de al menos 19 mujeres en esta frontera, mientras que la Fiscalía General del Estado (FGE) cuenta con 18 casos documentados, ocho de los cuales se cree que están relacionados con los de desaparición, trata y feminicidio de Arroyo El Navajo; el Reporte Nacional de Personas Desaparecidas y No localizadas tiene registradas actualmente a 155 mujeres ausentes, 24 de ellas desde 2011. 

“Estas desapariciones coinciden con los momentos más difíciles de violencia en Ciudad Juárez, obviamente la prioridad (de buscar a las mujeres desparecidas) estaba muy abajo en los intereses de las autoridades. Y si en realidad no ha habido voluntad para investigar, eso incluye la identificación; tiene que ver con falta de capacidad, con falta de recursos, con falta de interés”, señaló el criminólogo Óscar Máynez. 

De acuerdo con la FGE, la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y de la Familia (FEM) tiene documentados en la Unidad Especializada en Investigación de Mujeres Ausentes y/o Desaparecidas 18 reportes de desaparición vigentes entre 2009 y 2012, de los que cuatro corresponden a 2009, tres a 2010, diez a 2011 y uno al año 2012. 

La Unidad Especializada en Investigación Grupo Valle tiene a su cargo 16 casos más en el mismo lapso: cinco pertenecientes a 2009, ocho a 2011 y tres más a 2012. 

“Existen análisis y diversos estudios del modo, tiempo y lugar, los cuales obran en las carpetas de investigación”, respondió la FGE sobre el análisis de las desapariciones de mujeres durante 2011, sin dar mayores detalles.

Aunque la autoridad investigadora aseguró que “sí hay importantes (avances) y los trabajos son avances permanentes”, madres de algunas de las víctimas denunciaron que las búsquedas de sus hijas están estancadas y que la pandemia por Covid-19 pausó aún más las investigaciones. 

El 70 por ciento de las mujeres desaparecidas en 2011 fueron vistas por última vez en el sector Centro de Ciudad Juárez, “lugar donde también se han realizado múltiples diligencias”, informó la Fiscalía, mientras que la Comisión Estatal de Búsqueda ofrece una recompensa de 200 mil pesos por la localización de diez de ellas. 

Las esperan

Una de las 19 mujeres documentadas por El Diario tenía 14 años cuando desapareció, cinco tenían 16 años, dos tenían 17, cuatro apenas habían cumplido la mayoría de edad, cuatro más tenían 19, una tenía 21, una 22 años y otra más 26 años de edad. 

Gabriela Espinoza Ibarra tenía 19 años cuando desapareció, medía 1.60 metros de estatura, era de complexión regular y tez morena clara. Tenía el cabello a la altura de los hombros, ondulado y teñido de color rojizo; sus ojos son de tamaño mediano, rasgados, color café obscuro; cejas delgadas, nariz recta, de tamaño mediano; boca mediana y labios delgados.

Ella trabajaba como empleada de piso en la tienda Vesticentro, de donde el 8 de marzo de 2011 salió a comer al mediodía pero nunca regresó, por lo que en 2013 su madre y su abuelo formaron parte de los familiares que caminaron desde la salida de Ciudad Juárez hasta Palacio de Gobierno en la ciudad de Chihuahua para exigir a las autoridades su regreso, pero después de múltiples exigencias y años su familia sigue esperándola. 

Claudia Soto Castro tenía de 19 años de edad y era madre de dos niñas cuando desapareció; el 16 de marzo salió de su casa en la colonia Felipe Ángeles hacia la zona Centro, donde iba a entregar dos solicitudes de trabajo en dos tiendas.

De acuerdo con la descripción de su pesquisa mide 1.58 metros de estatura, es de complexión delgada, piel morena clara, nariz mediana y ojos grandes de color café claro. Cuando desapareció tenía el cabello negro, ondulado y lo llevaba a la altura del cuello, y tenía las cejas pobladas. 

Diana Rocío Ramírez Hernández desapareció el 1 de abril a los 18 años de edad, cuando salió de la colonia Felipe Ángeles hacia el Centro de la ciudad. 

Ella estudiaba Ciencias Tecnológicas de la Comunicación en el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez (ITCJ), pero quería cambiarse a Criminología o Psicología en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).

Era la segunda de tres hijos, era la única mujer, “era la luz de nuestros ojos”, aseguró su mamá, quien estaba trabajando cuando su hija le avisó a su abuela que saldría, por lo que al llegar a su casa y ver que no estaba le marcó por teléfono: “aquí ando en el Centro, pero no me tardo”, le respondió. 

Cuando Rosa María Hernández Díaz le preguntó con cuál amigo, Diana Rocío sólo le respondió: “con una amiga, pero ahorita voy”. Eso fue lo último que la madre escuchó de ella, la mujer que el pasado 26 de septiembre celebró a la distancia el 29 aniversario de su hija con las tradicionales ‘Mañanitas’, la pega de pesquisas por todo el Parque Borunda y un pastel de vainilla en el que fue plasmada la imagen de un hada. 

La madre lamentó que después de 11 años no existe ningún avance en las investigaciones para dar con su paradero, y aseguró que desde 2020 no ha habido ni revisión de expediente con la familia por parte de las autoridades. 

Diana Rocío es descrita con 1.60 metros de estatura, tez morena, complexión delgada, ojos grandes ovalados color café obscuro, cejas delgadas y arqueadas, nariz chica tipo chata, boca mediana, labios regulares. Cuando desapareció tenía el cabello lacio de color negro con verde.

De acuerdo con las pesquisas que mantenía en su portal hasta el año pasado la FGE, Brenda Cristal Castro, de 14 años de edad, continuaba con el reporte vigente de desaparición desde el 19 de abril del 2011, y hasta ayer no se había informado su hallazgo. Sin embargo, no se cuenta con más datos ni una pesquisa pública, debido a que las que se encuentran actualmente en el portal oficial son de finales de 2021 y 2022. 

María De La Luz Hernández Cardona, de 18 años de edad, desapareció el 25 de abril de 2011 cuando salió de su casa, ubicada en la colonia 16 de Septiembre, en busca de trabajo en el Centro de la ciudad. 

El 28 de marzo de 2011 la víctima de desaparición fue Perla Marisol Moreno Jurado, de 17 años de edad, quien también salió de su casa, en la colonia Plutarco Elías Calles, hacia el Centro de Ciudad Juárez en busca de trabajo. 

Ella mide 1.50 metros de altura, es de tez blanca, complexión delgada y tiene los ojos café obscuro. Cuando desapareció tenía el cabello lacio hasta los hombros, oscuro. 

De Diana Esther Álvarez Capetillo, de 19 años de edad, quien fue reportada como desaparecida el 13 de mayo, y Jessica Cristal Domínguez Castruita, de 16 años de edad, reportada el 30 de mayo de ese mismo año, tampoco existe una pesquisa publicada actualmente por la FGE o por la Comisión Estatal de Búsqueda. 

Bertha Alicia Vidal Varela también desapareció en mayo de 2011, el día 19, a los 17 años de edad, en el Centro de la ciudad. Ella iba a comprar las batas que utilizaba como uniforme en la escuela de belleza Celebrity, en la que estudiaba.

Durante años su padrastro, Gaspar Rocha Mendoza, formó parte del grupo de familiares que continúan manifestándose por la búsqueda de sus hijas. 

“Mire cómo estoy flaco… pero yo tengo la esperanza, yo he andado en toda la república buscando a mi hija, pero no ha habido (resultados)”, dijo a los cuatro años de su desaparición el hombre que se hizo cargo de Bertha Alicia desde que tenía menos de un año de nacida. La adolescente fue descrita como de complexión regular, 1.60 metros de estatura, con ojos color café oscuro, cabello negro largo y “quebrado”.

La mujer de mayor edad con reporte de desaparición en 2011 es Marisela González Vargas, quien tenía 26 años cuando fue privada de la libertad en el exterior del Centro de Reinserción Social (Cereso) el 19 de mayo.

De acuerdo con su hermana, Beatriz, Marisela mide 1.55 metros de altura, es de tez morena, complexión regular; ojos grandes, ovalados, color negro; cara ovalada. Marisela es madre de cuatro hijos: entonces Keyla tenía 3 años; Kevin Alberto, 4; Bryan Alexis, 6; y Édgar, 11 años. Ellos habían perdido a su padre de manera violenta y a los pocos meses su madre desapareció, por lo que desde entonces su abuela y sus tías se han hecho cargo de ellos.

En 2011 también desapareció Janeth Paola Soto Betancourt, de entonces 19 años de edad. Estaba a dos semanas de graduarse de una escuela de computación ubicada sobre la avenida 16 de Septiembre, entre las calles Lerdo y Ferrocarril, de donde salió el 23 de mayo sin que nadie la volviera a ver.

“Es muy difícil, porque no está y no sabemos nada de ella, no hay nada de avances y todo está como al principio, ellos (las autoridades) no tienen nada que aportar, ni nadie les ha colaborado, ni nada, nadie la ha visto, desde que salió de la escuela ya no se supo nada”, lamentó Yolanda Betancourt Retana. 

Janeth Paola salía todos los días a las 7:30 de la mañana de su vivienda, ubicada en el fraccionamiento Ciudad Moderna, rumbo al Centro de la ciudad, y regresaba aproximadamente a la 1:20 de la tarde. Un día llegó a la casa de una vecina para pedirle ayuda porque una camioneta negra la iba siguiendo, y días después ya no regresó a casa. 

Cuando desapareció, su mamá fue a la escuela y le dijeron que había ido y salió al igual que todos los días, pero 11 años después sigue esperando su regreso. Ella mide 1.60 metros de estatura, es de tez blanca, complexión delgada, ojos pequeños, ovalados, café obscuro; nariz mediana, recta y afilada; labios delgados, y en 2011 tenía el cabello lacio y largo, teñido de color rubio. 

Patricia Jazmín Ibarra Apodaca, de entonces 18 años, desapareció el 7 de junio en la misma zona Centro de Ciudad Juárez, en donde fueron vistas por última vez la mayoría de ellas. 

Apenas tenía tres días de haber encontrado trabajo como empleada en un módulo de teléfonos celulares en el Centro Comercial Las Torres, pero ese día le pidieron que fuera a atender el módulo que se encontraba en las calles Oro y 16 de Septiembre; sin embargo, el encargado nunca llegó a abrirlo, narró tras su desaparición su mamá, Rosa María Apodaca. 

Dijo que su hija acudía los domingos a un templo cristiano y casi nunca salía a fiestas, pero había un hombre que le ofrecía ser modelo que la anduvo rondando por tres meses, hasta que ese día el encargado del módulo de telefonía celular no llegó y ella decidió aceptar la invitación que el hombre le había hecho en variadas ocasiones. 

El mismo día de su desaparición, su mamá hizo una descripción del hombre; sin embargo, nunca fue publicado. Actualmente, la Comisión Estatal de Búsqueda ofrece una recompensa de 200 mil pesos a quien ayude a dar con el paradero de la jovencita, descrita como de 1.55 metros de estatura, complexión delgada, tez morena clara y quien en 2011 tenía el cabello largo, tipo ondulado y de color negro.

Brianda Cecilia Martínez Gutiérrez desapareció a los 16 años el 14 de junio. Tenía dos semanas trabajando con Manuel Vital Anguiano en una supuesta tienda de abarrotes, pero una vez ella le comentó a su familia que como no había nada que vender, en lo que era realmente un departamento, ella se puso a limpiar y encontró muchas revistas e imágenes de mujeres, y el hombre la regañó y le pidió que no le moviera nada de sus cosas.

La adolescente comenzó a sentirse incómoda y le dijo que ya no iría, pero un vecino de Vital Anguiano llamado José Gerardo Puentes Alva le mandó mensajes para decirle que él le conseguiría otro trabajo.

 Ambos fueron investigados por la desaparición, trata y feminicidio de 11 mujeres desaparecidas entre 2009 y 2011 en Ciudad Juárez, y cuyos restos fueron encontrados a partir de 2012 en el Arroyo el Navajo, en la sierra del Valle de Juárez. 

Manuel Vital Anguiano fue uno de los hombres sentenciados el 27 de julio de 2016 a 697 años de prisión por las víctimas del cementerio clandestino más grande en la historia de Juárez, mientras que después de seis años en la cárcel, en 2019 Puentes Alva fue declarado inocente y dejado en libertad. 

Brianda Cecilia mide 1.55 metros de estatura, es de tez morena clara, complexión regular, ojos grandes de tipo rasgado, color café oscuro; tiene la nariz grande tipo ancha, la boca grande, los labios gruesos, y cuando desapareció tenía el cabello hasta los hombros, lacio y teñido de rojo. 

Grisel Paola Ventura Rosas tenía de 16 años cuando el 22 de junio de 2011 salió de su casa, ubicada en la colonia Adolfo López Mateos, hacia el Centro de la ciudad. Ella estudiaba el segundo semestre en la preparatoria Ignacio Allende y soñaba con estudiar Criminología. 

Aunque poco después de su desaparición su familia recibió llamadas anónimas en las que se le aseguraba que estaba en la colonia Los Ojitos y luego en la colonia Morelos, su familia aseguró que nunca fueron investigadas esas llamadas. Ella es descrita como de 1.50 metros de estatura, tez morena clara, complexión delgada, cabello lacio de color negro, ojos café obscuro, nariz mediana y labios gruesos. 

Jessica Ivonne Padilla Cuéllar también tenía 16 años cuando desapareció, el 7 de julio, al salir de la colonia López Mateos rumbo al Centro de Ciudad Juárez en busca de un trabajo de verano para pagar en agosto su inscripción al quinto semestre de preparatoria en la escuela Río Grande.

‘Jessy’, de 1.68 metros de estatura, salió de su vivienda con una pequeña bolsa de mano, un fólder con solicitudes de empleo y 15 pesos para pagar los camiones de ida y vuelta. 

Un amigo que trabajaba en un local del Centro les dijo que estuvo con él mientras llenaba más solicitudes de empleo; días después varias personas aseguraron haberla visto en la colonia Parajes de San Isidro junto a un joven y una mujer, algunas veces en estado de ebriedad, subiéndose a un vehículo durante la madrugada. Incluso le dijeron que estaba detenida en Estados Unidos, pero las autoridades del vecino país lo negaron a la FGE, según se le dijo a su mamá, Ana Cuéllar. 

Nancy Iveth Navarro Muñoz también salió a buscar trabajo al Centro de la ciudad, ella tenía 18 años y una hija de un año y medio, a quien el 13 de julio de 2011 dejó encargada con su mamá para ir a llevar una solicitud de empleo a una tienda de telas. 

La joven de 1.50 metros de estatura, tez blanca, complexión delgada; ojos grandes, rasgados de color café oscuro; nariz mediana, recta y picuda y entonces cabello chino, corto, teñido con rayos, estaba planeando el bautizo de su hija, por lo que quería trabajar.

Las pesquisas de Fabiola Guadalupe Lozano Estrada, de 21 años de edad, con reporte de desaparición el 25 de julio, y Thalía Elizabeth Navarro Dávila, de 22 años de edad, con reporte del 26 de julio de ese mismo año, también fueron sustituidas por la FGE por las de las mujeres desaparecidas este 2022 en su página oficial. 

Cementerios clandestinos

“Hay un compromiso cabal de la institución por atender estos casos sensibles, incluso el titular de la Fiscalía General del Estado (Roberto Fierro Duarte) ha sostenido encuentros con madres de mujeres desaparecidas y víctimas de feminicidio, así como con representantes de distintas organizaciones de la sociedad civil”, señaló recientemente la FGE sobre los casos de mujeres víctimas de desaparición en 2011.

Tras el hallazgo de cuatro cementerios clandestinos de mujeres en Ciudad Juárez, entre 1995 y 2003, y luego de que entre 2009 y 2011 esta frontera sufrió un aumento en las desapariciones de mujeres, el criminólogo Óscar Máynez preveía desde 2011 un nuevo hallazgo, el cual ocurrió a principios de 2012 en el desierto del Valle de Juárez. 

“Era cuestión de tiempo que apareciera otro cementerio clandestino”, comentó sobre el hallazgo ocurrido en medio del desierto, en donde oficialmente fueron localizadas 16 mujeres identificadas; sin embargo, otros restos permanecen sin identidad, por lo que cree que algunas de las mujeres ausentes desde 2011 podrían todavía no haber sido identificadas o localizadas. 

Dijo que, probablemente, algunas de las mujeres desaparecidas en 2011 estén en el Servicio Médico Forense (Semefo), “sin ser identificados, en alguna fosa o el mismo desierto las desapareció”, pese a que era una zona vigilada por el Ejército Mexicano. 

Máynez laboró dentro de la FGE durante el hallazgo de ocho mujeres en el llamado Campo Algodonero, en 2001, en cuyo caso fue testigo “de la forma tan irregular e ilegal que se abordó el problema del Campo Algodonero” por parte de las autoridades. 

Por ello, cree que “en el Arroyo El Navajo la autoridad aprendió de los errores de Campo Algodonero, para mal; es decir, en el Campo Algodonero porque estaban en un área urbanizada los cuerpos, pues toda la atención de los medios y la población se volcó sobre el caso, y en el Arroyo de El Navajo, como está en un área fuera de la ciudad, la forma en la que fueron procesando los cuerpos, localizando a los familiares fue como a cuentagotas, y lo hacían en fin de semana; como que aprendieron para no crear la presión internacional y local por ese cementerio que se encontró, entonces pues también hubo poca información”. 

“Para empezar, el desierto es un mar; o sea, si entierras un cuerpo en el desierto, inmediatamente los animales y los medios lo desaparecen (…) probablemente no hubo una investigación que privilegiara la identificación de las víctimas, porque había muchas prioridades”, dijo sobre su hipótesis sobre las víctimas de desaparición de 2011. 

También destacó que en 2011 Ciudad Juárez estaba viviendo un alto nivel de violencia, y “toda la problemática que estaba pasando la ciudad” les quitó presión a las autoridades para buscar a las mujeres desaparecidas o identificar los restos encontrados.

“Porque mucha de esta presión viene de la sociedad, y si la sociedad está digamos encerrada, refugiándose por la violencia que se tiene, pues no hay esta movilización, no está esta presión social”, destacó. 

Marchan hoy  

Hoy, tras 11 años de ausencia, algunas de sus madres saldrán a caminar en silencio por las calles de Ciudad Juárez durante la Marcha por el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, junto a los familiares de otros hombres y mujeres desaparecidos. 

La marcha iniciará a las 4:00 de la tarde en la Catedral Nuestra Señora de Guadalupe, sobre la avenida 16 de Septiembre, y concluirá en el Memorial de Personas Desaparecidas, ubicado en el Parque Borunda. 

El evento es convocado por el Colectivo de Familias Unidas por la Verdad y la Justicia, el cual es acompañado por el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte (CDHPN), Madres de Fe, la Red Mesa de Mujeres, el Centro para el Desarrollo Integral de la Mujer, A.C. (Cedimac), Madres y Familiares Unidas por Nuestras Hijas y el Servicio Jesuita a Refugiados México, quienes pidieron a la comunidad fronteriza solidarizarse y acudir vestidos de blanco y rojo, con carteles o imágenes que exijan a las autoridades de todas y todos los desaparecidos. 

Mantienen firme su búsqueda

Mujeres desaparecidas en 2011:

Bertha Alicia Vidal Varela, 17 años 

Brenda Cristal Castro, 14 años 

Brianda Cecilia Martínez Gutiérrez, 16 años

Claudia Soto Castro, 19 años 

Diana Esther Álvarez Capetillo, 19 años 

Diana Rocío Ramírez Hernández, 18 años

Fabiola Guadalupe Lozano Estrada, 21 años

Fabiola Alejandra Ibarra Chavarría, 16 años

Gabriela Espinoza Ibarra, 19 años  

Grisel Paola Ventura Rosas, 16 años

Janeth Paola Soto Betancourt, 19 años

Jessica Cristal Domínguez Castruita, 16 años

Jessica Ivonne Padilla Cuellar, 16 años

María de la Luz Hernández Cardona, 18 años

Marisela González Vargas, 26 años

Nancy Iveth Navarro Muñoz, 18 años

Patricia Yazmín Ibarra Apodaca, 18 años

Perla Marisol Moreno Jurado, 17 años

Thalía Elizabeth Navarro Dávila, 22 años

Similitudes 

Los casos de la desaparición de 19 mujeres coinciden en distintos aspectos:

• Edad entre 16 y 19 años 

• Complexión delgada 

• 1.60 metros de estatura en promedio

• Salieron de su casa en busca de trabajo a la zona Centro 

155 mujeres ausentes

24 de ellas desde 2011