Estado

2019, el año más violento en la historia de Cuauhtémoc

Analizan aplicar proyectos preventivos utilizados en Ciudad Juárez

De la Redacción/El Diario
viernes, 11 octubre 2019 | 16:13
El Diario

Cuauhtémoc.- Este año, según la estadística que ofrece el Observatorio Ciudadano, es el que registra un mayor número de homicidios dolosos en el periodo en que se lleva a cabo el recuento de los delito. Suman 116 víctimas de homicidio doloso hasta este viernes, lo que llevó a analizar la implementación de programas aplicados en Juárez, por compartir varios problemas similares de seguridad.

El director del Fideicomiso para la Competitividad y Seguridad Ciudadana (Ficosec) en el municipio, Édgar Alí González, dijo que, derivado de un análisis de lo que ocurre en Juárez y lo que ocurre en Cuauhtémoc, existen elementos que desencadenan en los hechos violentos relacionados con el crimen organizado, situación por la que comenzaron a proponer al Consejo la aprobación de programas desarrollados en Juárez para atender estos elementos coincidentes.

Entre ellos está el programa “Juárez Mágico”, que busca, a través de la transformación e inversión en infraestructura renovar el entorno para fomentar la convivencia entre las familias de polígonos donde se registran más delitos, atender los niveles de ansiedad y focalizar la energía de los habitantes en acciones positivas.

En el caso de Cuauhtémoc se piensa que el polígono integrado por las colonias Emiliano Zapata, Cuchilla, Sierra Azul, Pascual Orozco y Ciudadela, ubicadas al este de la ciudad, puede ser una zona a la que se le daría prioridad, por incidir significativamente en los índices de seguridad en la ciudad.

El programa establece cambiar el grafiti por murales, invertir para mejorar la iluminación de las calles, bloquear las tapias o fincas abandonadas, recuperar espacios baldíos para la práctica de deportes y sumarle programas de beneficio directo y capacitación para aquellas familias que actualmente se encuentran en sus domicilios en su tiempo libre por cuestión de seguridad, por familias que opten por convivir y participar en acciones que ayuden a contar con mejores ciudadanos.

Lo anterior, en el entendido de que no basta solo la inversión por parte del empresariado y el gobierno para la renovación del espacio físico, sino la participación de la ciudadanía en la formación de nuevos valores morales que reduzcan los delitos que afectan actualmente.

Esto busca también atender temas de la “violencia invisible”, como la violencia que se da al interior de la familia y de la escuela, la cual también crece y sobre la cual no solo se debe exigir su atención a las autoridades en turno para activar una mayor cohesión comunitaria.