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Abrazan memorias

Artesana juarense elabora osos de peluche con la ropa de víctimas de Covid

Fotos: Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

Hérika Martínez Prado/ El Diario de Juárez

martes, 12 enero 2021 | 06:05

Ciudad Juárez— Después de buscar por más de seis horas oxígeno y luego de tener que esperar en una lista de 40 pacientes con Covid-19 para ingresarlo a un hospital, hace dos meses Claudia Aracely perdió a su papá, Lorenzo Ramírez Pichardo, de 70 años de edad.

En medio del duelo por su partida, y el dolor de no haberse despedido de él, ella decidió inmortalizarlo en un osito del recuerdo, creado por la artesana Eréndira Guerrero, con la chamarra de franela que más usaba su papá.

“Este oso representa que me quedo con algo, me quedo con algo físico, representa que no me ha dejado, que se quedó conmigo. No tuve la oportunidad de despedirme de él, pero hoy que tengo algo físico lo puedo hacer, mi intención es lograr despedirme de él y entender que esto es parte de la vida y que un día nos vamos a reunir, un día lo voy a volver a ver”, narró abrazada del oso de aproximadamente 50 centímetros de alto creado con la ropa de su padre.

Su papá tenía 70 años, y hace dos meses le detectaron neumonía y al día siguiente  murió, narró Claudia Aracely.

“En la noche mi mamá me dice que no quiere comer y yo fui a ver qué era lo que tenía y empecé a notar que su oxigenación bajaba mucho, en la mañana me dispuse a llevarlo a un médico particular y el doctor me dijo que tenía neumonía, que lo podía mantener en casa, pero tardé mucho en conseguir oxígeno, duré más de seis horas buscando oxígeno y no lo conseguí, entonces tomamos la decisión de llevarlo a la clínica y ahí duré tres horas esperando turno, había 40 personas delante de mí, y por fin logramos ingresarlo a la clínica y después de 45 minutos me dieron la noticia de que falleció”, relató. 

Cuando pensó que finalmente su papá estaba a salvo, murió. Y desde entonces suman dos meses de dolor para su familia, el mismo dolor que han vivido los familiares de 2 mil 458 víctimas de Covid-19 en Ciudad Juárez desde que comenzó la pandemia, según cifras de la Secretaría de Salud.

“Fue muy impresionante, yo pensaba que al ingresarlo ya habíamos ganado la batalla; sin embargo, no. Fue un paro respiratorio, se quedó con oxígeno puesto y se quedó dormido. Y la impresión fue mucha, porque me convencí de que lo había logrado y de repente saber que había fallecido fue muy difícil. Y de ahí en adelante la vida me cambió totalmente”.

Además del dolor de su partida, vino el dolor de no haberse despedido y luego el de no poder velarlo y tener que esperar su cuerpo por casi un mes, debido a que se trataba de Covid-19 y a la saturación de las empresas funerarias.

“No tuvimos la oportunidad de velarlo, duramos 25 días sin saber nada de su cuerpo ni nada, para poderlo despedir nada más pudimos ser ocho personas, que fueron mis seis hermanas y mi mamá, nada más. Y para llevarlo a su misa final también fueron nada más ocho personas”, comentó su hija.

El nuevo coronavirus ha traído una nueva forma de morir, muchas veces lejos de sus seres queridos, como ocurrió con Lorenzo, cuya familia todavía vive el duelo.

“Esta forma de morir tan diferente es un duelo totalmente diferente, porque no tienes la oportunidad de velarlo, no tuve la oportunidad de convencerme realmente que él ya no está, fue muy rápido, fueron dos días, en dos días mi padre se fue, y la verdad la noticia me cayó de sorpresa. Este duelo de las personas que mueren por Covid creo que es totalmente diferente, no se parece a nada y es un dolor más profundo, porque creo que cuando hay una velación te convences, esas horas te dan paz, consuelo, creo que las personas que te pueden acompañar en tu dolor te ayudan, y en esta ocasión no tuve esta oportunidad, no pude estar frente a mi familia tampoco, porque por seguridad no nos permitieron. El dolor se llevó dentro”, confesó la mujer.

Fue en medio del dolor, para tener un recuerdo físico y poder despedirse simbólicamente de su padre, que Claudia Aracely decidió convertir su chamarra favorita en un “memory bears” o un osito del recuerdo.

“Esta prenda es la chamarra que mi papá usaba en tiempo de invierno, le gustaba mucho porque era muy calientita, era como de franela y le gustaba mucho usarla. Cuando él llegaba a la casa traía esta chamarra, entonces es como mi recuerdo de él”, narró.

Con lágrimas en los ojos al poder tener en sus manos un recuerdo físico de su padre, compartió que es como tener un pedazo de él entre sus brazos.

“Poco a poco voy a entender que ya no está y a despedirme de él y agradecerle todo lo que me enseñó y todo lo que me dio”, dijo sentada sobre una banca mientras contemplaba el osito de franela cuadrada elaborado en Muñecas Late-lita por Eréndira.

Desde los 13 años Eréndira comenzó a elaborar artesanías, pero fue hace cinco años cuando comenzó su negocio de Muñecas Late-lita, de muñecas artesanales; luego, al inicio de la pandemia creó cubrebocas reusables con leyendas personalizadas y desde mediados del año pasado comenzó a realizar los ositos del recuerdo “memory bears”.

Aunque no son especialmente pensados para ser creados con prendas de víctimas de Covid-19, la mayoría de los que le han mandado crear han sido tras el virus. 

“Son ositos apapachables, traen la prenda del ser querido, se hacen con la tela de las camisas, los pantalones, los vestidos, suéteres o cualquier prenda que usaba la persona. Se puede trabajar con cualquier tela, parados miden aproximadamente 50 centímetros y mueven sus bracitos y sus piecitos”, informó la artesana en su taller. 

Mientras cortaba los patrones de un nuevo osito sobre una camisa, confesó que además de confeccionarlos con mucho respeto, cada oso está cargado de emociones.

“Cuando vienen y los solicitan traen la prenda y vemos las indicaciones, pero ya cuando les entrega uno el osito son emociones muy diferentes, la gente se sensibiliza mucho; les llegas al corazón, al sentimiento de su ser querido, más si lo perdió por Covid”, platicó mientras terminaba de coser el oso creado con un pantalón y un suéter  de una mujer quien murió de Covid-19 en octubre del año pasado, y el cual fue mandado a hacer por su hija.

Todas las prendas deben ser llevadas limpias y planchadas, y al recibirlas ella las desinfecta; sin embargo, ha logrado percibir aromas al trabajar con las telas, aseguró.

Cada oso puede tener además un mensaje bordado, en inglés o en español, como el que mandó a crear Claudia Aracely con la chamarra de su papá, en el cual se lee: “Esta es una prenda que solía usar. Cada vez que lo abraces quiero que sepas que ahí estoy. Con amor. Papá”.

También pueden llevar un botón de voz, con la grabación que la gente desee, ya sea que tengan un recuerdo de su familiar, la voz de ellos mismos, una oración o una palabra de amor. 

“Corazón mío, me he convertido en un ángel, pero quiero que sepas que estoy cuidando de ti. Te ama: mamá”, se escucha en uno de los osos creados ayer por la artesana juarense, quien aseguró que es una idea que viene de Estados Unidos, pero aunque ella no la inventó sí es la pionera de los “memory bears” en esta frontera.

“La mayoría son creados con prendas de víctimas de Covid-19, se conmueven totalmente, son ciclos que no se cerraron al 100 por ciento, y cuando reciben su osito es un cambio tremendo; lo toman con un amor y con un cariño, como si estuviera su ser querido. Siento que es donde se cierra el ciclo para ellos, porque ahora es totalmente diferente, ahorita ya no hay un proceso, el Covid es muy tajante, estás limitado, no tienes tiempo realmente de velar a tu muerto como antes acostumbrábamos”, comentó quien puede ser contactada a través del Facebook: Muñecas Late-lita.

“Este oso pienso tenerlo lo más cerca de mí, creo que poco a poco lo voy a ir logrando –convencerse de la muerte de su padre–, y una vez que lo logre será un objeto de recuerdo”, aseguró Claudia Aracely.