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Alimenta cuarentena ideas de suicidio

Estigmas hacen que la gente no busque ayuda profesional: psicólogo

Foto ilustrativa

De la Redacción / El Diario

lunes, 29 junio 2020 | 07:00

Ciudad Delicias– La contingencia del Covid 19 que obliga a las personas a confinarse en sus casas, muchas de ellas con problemas económicos por falta de trabajo, orilla a algunas a salir por la puerta falsa del suicidio.

Las causas de este mal que afecta a la sociedad es multifactorial, los principales motivos que hacen a las personas privarse la vida son enfermedades psicológicas como depresión y ansiedad no tratadas, problemas familiares y de pareja, agregándose a la lista las producidas por esta pandemia que ha tenido repercusiones no deseadas en las relaciones familiares y en el entorno económico.

El psicólogo Héctor Baltiérrez Ruiz, representante en el estado de la Red Mundial de Suicidólogos, manifestó que el problema más grave que enfrentan es que la mayoría de la gente sigue teniendo el estigma que sólo los que “están locos” se atienden con profesionales en la materia como son psicólogos y psiquiatras, obstáculo que es difícil de subsanar con los pacientes que han intentado suicidarse y también con sus familiares.

Crisis familiares, problemas de pareja y estrés, pero principalmente el padecimiento de alguna enfermedad mental como depresión o ansiedad que provoca excesiva preocupación son las principales causas para que la gente intente privarse la vida, situación que se ha agravado por la pandemia que ha provocado muchos cambios en las familias y en la economía.

El grupo de población más vulnerable a esta problemática es la juventud que se ha refugiado en el Internet y está optando por una manera de comunicación diferente, ocasionando que en las familias se haya perdido la empatía.

Tristeza, aislamiento, bajas calificaciones, no dormir bien, falta de concentración, desesperanza y falta de apetito son algunas señales de alerta que los papás, incluso los profesores en menor grado, pueden detectar para solucionar la condición anímica de los jóvenes, para así poder actuar.

Mensajes como “me quiero ir” o “me voy a matar” no deben quedar desapercibidos por los familiares o amigos, pues según el psicólogo Baltiérrez, hay una estadística de que en 9 de cada 10 intentos de los que lo realizaron lo habían externado y en la mayoría de los casos las personas cercanas no les cree, piensan que es chantaje o manipulación.