Estado
Niños, Niñas y Adolescentes en Acción

Alzan su voz a través del arte

‘No somos una… ¡Somos todas!’; con ‘fonoshow’ en el Parque Central, repudian la violencia contra la mujer

Tomada de Facebook

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

sábado, 16 julio 2022 | 05:00

Ciudad Juárez.— Con la consigna “No somos una… ¡Somos todas!”, niñas, niños y adolescentes (NNA) apoyados por la Organización Popular Independiente (OPI) mostrarán a través del arte su inconformidad con la violencia que viven las mujeres de todas las edades en Ciudad Juárez. 

El acoso, las relaciones tóxicas y el feminicidio son parte de la violencia de género que se sufre en toda la ciudad, pero principalmente en zonas del norponiente, en donde la OPI enfoca su trabajo con los menores que se expresarán hoy en un ‘fonoshow’, informó Daniela Aldama, directora de Programas de la OPI. 

El evento se llevará a cabo al aire libre en el Parque Central Hermanos Escobar, de 10:00 de la mañana a 12:00 de la tarde, y forma parte del programa Niños, Niñas y Adolescentes en Acción, el cual consta de actividades extraescolares dirigidas a menores de 5 a 17 años, quienes son recibidos al salir de la escuela. 

“Actualmente tenemos ocho sitios en donde tenemos actividades extraescolares. Los horarios se definen conforme a la necesidad de la comunidad, unos espacios tienen talleres de 3:00 a 7:00 de la tarde, unos de 2:00 a 6:00, dependiendo qué horario les funcione más en cada comunidad, y son talleres culturales, artísticos y deportivos de una hora y media o dos horas, dependiendo la actividad y el grupo de edad”, explicó. 

Las colonias en donde se encuentran los espacios de la OPI con el programa extraescolar son Gustavo Díaz Ordaz, Plutarco Elías Calles y Felipe Ángeles, Ampliación Retiro, Francisco I. Madero, San Antonio, Mariano Escobedo y Altavista.

La actividad de hoy es parte de un proceso de participación infantil, “todos nuestros programas y nuestra metodología tienen ciertos temas que intentamos siempre trabajar, que son la equidad de género, el cuidado del medio ambiente, el desarrollo de habilidades de niñas y niños, toda la inclusión; entonces el enfoque de las actividades siempre son sobre eso”. 

Además, su staff cuenta con un perfil que es el de una persona adulta, de confianza, con influencia positiva, ya que lo más importante es que todos los NNA beneficiarios del programa generen una relación de confianza con influencia positiva con una persona adulta, quien además se encarga de fomentar la participación infantil. 

Como parte de estas actividades nació “No somos una… ¡Somos todas!”, el cual es el resultado de la idea de un grupo de danza de niñas y niños que querían exponer su inconformidad y exigir justicia para las niñas y las mujeres en la ciudad. 

“Ellas están identificando cómo se ve el feminicidio desde la infancia, desde la casa, la escuela, el parque; cómo viven el acoso y cómo luego se convierte en una relación tóxica que puede terminar en feminicidio. Es la voz de exigencia de cómo están viendo y viviendo las niñas la violencia de género, y cómo la complicidad también mata”, explicó. 

Otro programa de la OPI es el de la Red de Centros de Cuidado Infantil, que trabaja con menores entre 3 y 15 años de edad, de 12:00 a 7:00 de la tarde de lunes a viernes. 

La organización, que actualmente trabaja en esta frontera con casi 800 menores desde los 3 años de edad en condición de vulnerabilidad, busca no solamente empoderar a las niñas y adolescentes, sino también prevenir la violencia machista a través de los menores, destacó Almada.

“La OPI siempre ha trabajado en zonas de alta vulnerabilidad, pero debido al Covid esa vulnerabilidad aumentó, y lo que hemos notado mucho en las niñas y niños que estamos atendiendo es el rezago educativo, de hecho empezamos a implementar centros de tareas para apoyar con los procesos de lectura y escritura, porque estamos identificando a niños de cuarto o quinto grado que todavía no saben escribir su nombre, por ejemplo, o batallan mucho, lo que obviamente es consecuencia de los dos años de nulo apoyo del sistema educativo por Covid”, informó. 

Aunque sí tenían acceso a un dispositivo para entrar a Internet, mientras que permaneció la modalidad virtual de educación, en muchas familias sólo se contaba con un aparato y se trataba de varios hermanos, además de que el acompañamiento virtual para aprender a leer o escribir no fue suficiente. 

Este rezago educativo les ha provocado además estrés y problemas emocionales, por lo que la activista destacó la necesidad de un programa oficial que apoye directamente el rezago por parte de las autoridades educativas. 

La OPI busca incidir de manera colectiva para garantizar una vida digna para niñas, niños, adolescentes y comunidades vulnerables, ofrece servicios que surgen como una apuesta de reconstrucción del tejido social para las comunidades a través de espacios seguros que brindan soporte y mitigan los efectos de la violencia que viven tanto la infancia como las mujeres jefas de familia.

La organización se conformó en el año de 1987 bajo la demanda de las comunidades originarias del poniente de la ciudad ante la creciente preocupación de la población al enfrentar acontecimientos locales y nacionales que afectaban de manera directa sus condiciones de vida.