Estado

Aumentan 109% los niños migrantes no acompañados

Son mil 940 detectados durante 2021 en la ciudad; el año pasado fueron 928

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez / Los internos son encontrados en el río Bravo, en puntos de internamiento a la ciudad, en revisiones del INM o en operativos de las Policías municipales o estatales
Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez / Cuatro menores ven la televisión en el centro integrador
Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

Hérika Martínez Prado/ El Diario de Juárez

sábado, 28 agosto 2021 | 11:59

Ciudad Juárez.- Niños y adolescentes que huyeron solos de la violencia o la pobreza en sus lugares de origen, con el sueño de llegar a Estados Unidos, son albergados todos los días en Ciudad Juárez tras ser detectados por las autoridades mexicanas, deportados por el Gobierno estadounidense o abandonados por los “coyotes” en los límites de la frontera.

De acuerdo con el coordinador del Centro Integral de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes Migrantes “Nohemí Álvarez Quillay”, José Alfredo Villa Sánchez, durante los primeros ocho meses de 2021 el número de menores no acompañados detectados en esta frontera ya superó las cifras de todo 2020, en un 109.05 por ciento. 

El 80 por ciento de ellos son mexicanos, principalmente hombres entre los 14 y 17 años de edad, quienes migran de estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán y Zacatecas, por motivos económicos; sin embargo, dos de cada 10 provienen de países como Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, algunas veces tras haber sido amenazados. 

“Estos niños son muy inteligentes la verdad, muy despiertos, saben a lo que vienen. A veces no es lo que nos podemos llegar a imaginar de un niño tímido, cohibido, no, la mayoría de las veces son bien despiertos, te manifiestan todo lo que quieren y lo que no quieren. No llegan llorando. Te dicen lo que pasó. Te dicen: yo salí de mi aldea con un señor, con una señora, viajamos en carro, viajamos en autobús”, narró Villa Sánchez.

El Centro Integral se compone de dos áreas, una es el módulo, el cual abrió sus puertas en enero de 2020 para dar la atención primaria a los menores y en caso de ser necesario canalizarlos a un espacio de acogida; mientras que el área del albergue comenzó a funcionar en octubre de 2020. 

En el módulo se han atendido 2 mil 868 menores, 928 de ellos durante 2020 y mil 940 en lo que va de 2021, lo que significa que este año se ha duplicado el número de niños y adolescentes migrantes que viajan solos a través de esta frontera. 

Mientras que de enero a diciembre de 2020 fueron detectados 744 connacionales, hasta el 20 de agosto pasado ya sumaban mil 493, lo que significa un aumento del 100.67 por ciento. 

La mayoría de los menores mexicanos son entregados por la Patrulla Fronteriza del Sector El Paso a personal del Instituto Nacional de Migración (INM) en el puente internacional Paso del Norte-Santa Fe, lo cual ocurre todos los días. 

Los menores migrantes de origen extranjero aumentaron en un 142.93 por ciento respecto a todo 2020, ya que la cifra pasó de 184 de enero a diciembre de 2020 a 447 de enero al 20 de agosto. 

Si al llegar dicen tener hambre, lo primero que se hace es darles de comer; si aseguran estar muy cansados, antes de empezar cualquier procedimiento, descansan, se dan un baño y luego comienzan los protocolos, informó. 

Si llegan en buenas condiciones, después de ser registrados descansan, comen y luego pasan con la enfermera, después son entrevistados por un trabajador social para tener el contacto de los padres y comunicarse con ellos, y luego pasan con la psicóloga.

Cuando se trata de un adolescente de Juárez o sus padres están en la ciudad se le habla a la familia y la abogada los entrega, pero cuando viene de otra entidad y la reunificación familiar tardará días o semanas son canalizados al área de albergue.

El “Nohemí Álvarez Quillay” es el primer lugar de acogida de los menores no acompañados, por lo que desde octubre ha albergado a mil 250 niños y adolescentes, mientras que 400 más que permanecerán un mayor tiempo en la ciudad han sido canalizados a otros espacios de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. 

Además de quienes son deportados de Estados Unidos, los menores son encontrados en el río Bravo, en puntos de internamiento a la ciudad, en revisiones del INM o en operativos de las Policías municipales o estatales. 

“Psicológicamente, cuando son reclutados primero por Migración pues obviamente pasan un proceso con ellos, ya vienen más informados, más tranquilos, ya pasaron por una revisión médica. Pero cuando nos llegan de Seguridad Pública, de Fiscalía (Distrito Zona Norte), son canalizaciones inmediatas y obviamente sí llegan desorientados, nos ven como autoridad y les preocupa en dónde van a estar. Lo que nosotros hacemos es darles una charla de bienvenida, decirles que están en un lugar seguro, que los vamos a apoyar, que se sientan tranquilos”, explicó el funcionario estatal. 

Al llegar, los comunican con su familia, lo que baja sus niveles de ansiedad, porque su familia ya sabe en dónde están y ellos ya saben que la familia ya sabe. 

Físicamente, cuando son detectados por las autoridades, generalmente llegan sucios, pero no golpeados, ni maltratados, aunque a veces sí enfermos, como fue el caso de un grupo de 25 menores que fueron rescatados por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) durante la madrugada del 1 de julio en el río Bravo. 

“Fue cuando estuvieron las lluvias muy fuertes, llegaron algunos roncos porque se andaban queriendo cruzar el río y fueron rescatados. Eran muchísimos y venían llenos de agua y lodo”, relató Villa Sánchez.

También llegan indígenas

En algunos casos también han arribado menores indígenas centroamericanos que no hablan español, pero otros migrantes adolescentes ayudan a traducirlos, o en algunos casos se ha pedido el apoyo de un traductor al Consulado de su país. 

En el albergue todas las mañanas, después de desayunar, los menores toman clases de matemáticas básicas, español y lectura. Después descansan, y de 11:00 de 1:00 de la tarde y de 2:00 a 4:00 de la tarde realizan actividades lúdicas guiados por personal del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, (Unicef, por sus siglas en inglés), practican deportes, bailan zumba, se encargan de su aseo personal y algunos apoyan en el área de la cocina.

La organización Save The Children implementará próximamente su programa lúdico-educativo con los menores no acompañados, dijo el funcionario estatal. 

A todos “se les entrevista, y luego aquí vemos si se reunifican con el familiar o si tienen que ingresar a otro albergue, porque a veces aquí estamos llenos y tenemos que apoyarnos con otros albergues. O a veces no porque estemos llenos, sino porque aquí es un albergue de primera acogida, y procuramos siempre tener espacios para poder recibir a todos, por lo que cuando ya tenemos el caso, se podría decir resuelto, ya los canalizamos a otro albergue para que esperen el retorno a su país, para que venga el familiar por ellos o para que continúen su trámite de refugio”. 

Quienes serán retornados a sus lugares de origen, en condiciones normales, antes de la pandemia por Covid-19 permanecían albergados dos semanas, pero actualmente el tiempo es de tres o cuatro semanas. 

Los que buscan la regularización por razones humanitarias pueden tardar de dos a tres meses; “por ejemplo, nos dice la mamá que está en Guatemala: yo tengo una hermana que vive en México, ella se puede hacer cargo de mi hijo. Nos traen los documentos, hacemos la acreditación del vínculo familiar con el Consulado y se entrega con la tía si es lo más viable”, explicó. 

Aunque son la minoría, quienes tardan más tiempo en albergue son los menores que piden refugio, por lo que deben ser resguardados hasta que tengan la mayoría de edad.

“Llega, por ejemplo, un adolescente de Honduras de 16 años, le hacemos la entrevista y nos dice: a mí me amenazaron, vengo huyendo de violencia. E iniciamos nosotros un proceso con la Comar (Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados), que es la que determina si le da o no el refugio. Ahí vienen opciones para ver si la familia quiere también migrar, que se anexen a esa petición de refugio, para que viajen de Honduras para acá y entren al nuevo proceso, pero la mayoría de las personas no quieren. Como el adolescente es el que fue amenazado quieren que él permanezca acá en lo que cumple los 18 años”, explicó. 

El objetivo principal de la mayoría es llegar a los Estados Unidos, por lo que sólo esperan cumplir los 18 años de edad para buscar nuevamente su “sueño americano”. 

Reciben un hogar

Otros menores, que permanecerán en un trámite jurídico, pueden permanecer con una familia de acogida, desde seis meses hasta dos años. 

A sus nueve años, Martín, cuyo nombre fue cambiado para resguardar su identidad, viajó más de 2 mil 700 kilómetros, desde Honduras hasta Ciudad Juárez, con el sueño y los riesgos de cruzar solo la frontera, para poder reencontrarse con su mamá en Estados Unidos.

Hace nueve años su mamá tuvo que salir de su país, pero sólo pudo hacerlo con sus dos hijos mayores, por lo que Martín creció con sus abuelos y desde entonces conoce a su mamá y sus hermanos a través de llamadas y videollamadas, por lo que buscaban reencontrarse. 

Al ser encontrado solo en esta frontera, el niño fue resguardado por las autoridades mexicanas en un albergue, y mientras es apoyado para que pueda reunirse con su mamá, se convirtió en el primer niño migrante acogido de manera temporal por una familia juarense, gracias al programa Familia LightShine.

A través del programa operado por la organización Familia LightShine, Desarrollo Integral de la Familia (DIF), la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes y Unicef, en los próximos días se dará en acogida temporal a otra niña hondureña de 10 años, que llegó sola a la ciudad. 

Durante 2021 también se han detectado otros cinco casos de niños extranjeros, cuyos padres fueron convencidos por los traficantes de personas de cruzarlos solos la frontera, pero tras ser abandonados fueron encontrados por las autoridades mexicanas. 

“Lo particular del caso es que sí está aquí la mamá o el papá, sobre todo la mamá. Se desesperan, porque hay personas que ya tienen mucho tiempo aquí en la ciudad. Y es que ellos siguen los consejos que les dan las personas que los van a cruzar. Les dicen: vamos a intentar cruzar a los niños. Pero son detectados y los canalizan aquí”, informó. 

Cuando los niños ya hablan “dicen que aquí está su mamá, o traen sus teléfonos guardados en papelitos. Marcamos al teléfono y nos dicen: soy la tía, estoy en Nueva York, pero la mamá está en Juárez, yo le voy a decir que vaya”, narró el funcionario. 

Al acudir el padre o la madre por su hijo, buscan crearle conciencia sobre el riesgo en el que lo puso, se acredita el vínculo familiar a través del Consulado de su país, y ambos son canalizados al área de psicología. 

“No podemos separar a la familia mucho tiempo si no hay una situación grave, de peligro para el niño, sí se hace la reunificación, pero se le da seguimiento”, explicó. 

El albergue Nohemí Álvarez Quillay tiene una capacidad para 77 menores, y actualmente tiene alojados a 54, 15 mujeres y 39 hombres; 33 de los cuales son extranjeros. 

Durante 2020 fueron detectados cuatro casos positivos de Covid-19 y cinco más durante 2021, quienes han sido trasladados al hotel filtro para migrantes o a un albergue de la Procuraduría, con un cuidador de salud, las 24 horas del día, aseguró. 

Cruzan solos

“¡Ayuda!”, “¡no, no se vayan!”, fueron los gritos ahogados por el llanto que retumbaban en medio de los límites de la frontera entre Estados Unidos y México; era un niño ecuatoriano de siete años de edad, quien fue abandonado por una pareja entre el bordo del río Bravo y el muro fronterizo.  

El pequeño migrante quien fue abandonado en medio de la oscuridad la noche del 27 de mayo, abrazado a un muñeco de peluche, es uno de los 16 mil 547 menores de edad que han sido detectados tras ingresar solos a Estados Unidos, a través del Sector El Paso, durante 2021.

Según las cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), del total de los menores detectados de enero a julio, 10 mil 948 son de origen guatemalteco, 2 mil 274 de Honduras, mil 291 de México, mil 028 de El Salvador y 2 mil 274 de otras nacionalidades. 

En promedio, todos los días 78 menores mexicanos y extranjeros cruzan solos la frontera a través del Sector El Paso, mientras que el Centro Integral de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes Migrantes “Nohemí Álvarez Quillay” registra en Ciudad Juárez en promedio a ocho menores no acompañados cada día. (Hérika Martínez Prado / El Diario)