Estado
¿Dónde están?

‘Captó’ el narco a zacatecanos

Comerciantes cumplen 14 meses desaparecidos; familiares cuestionan a la Fiscalía por no investigar

Salud Ochoa / El Diario

miércoles, 30 diciembre 2020 | 11:34

Chihuahua— En octubre de 2019, Javier Muñoz Pérez, Juan Antonio Martínez Parra y Rubén Flores Cisneros llegaron a Chihuahua provenientes de Zacatecas, para llevar a cabo un recorrido de venta de cobertores en el estado, incluyendo la región serrana. No imaginaron que tras dos años de repetir sus actividades, en el tercero les “tocaría” desaparecer.

Catorce meses después de que se tuviera el último contacto con ellos desde el poblado de San Rafael en el municipio de Urique, la familia de las víctimas cuestiona el actuar de la autoridad investigadora, quien no sólo ignoró mensajes que indicaban el paradero de los jóvenes, sino que abandonó el caso, ya que hasta el momento no hay ningún indicio del paradero de las víctimas ni avance en la investigación.

Érika Flores, madre de Rubén, dice que luego de la desaparición, la familia recibió mensajes de texto desde un número desconocido, en el que se les indicaba que su hijo –de entonces 17 años de edad– y sus acompañantes habían sido captados para llevarlos a trabajar en un rancho ubicado en la comunidad de Monterde en Guazapares, municipio serrano con antecedentes de presencia de grupos del crimen organizado y desplazamiento forzado de habitantes generado por actores del narcotráfico.

Pero además, esos mismos mensajes que llegaron durante los primeros días luego de la desaparición de los hombres, indicaban a la familia que el vehículo donde los hoy desaparecidos se transportaban estaba “guardado” en una bodega hasta donde elementos de la Guardia Nacional y la Comisión Estatal de Seguridad Pública llegaban periódicamente a recoger un sobre presuntamente con dinero.

“Mi hijo y sus compañeros tenían una fecha para regresar, pero pasaron como 6 días y no lo hicieron. Se seguían comunicando, pero de pronto se cortó la comunicación, por lo que levantamos la denuncia. Nunca tuvimos datos de un posible secuestro porque no se pidió un rescate ni nada similar; solo recibimos mensajes anónimos donde nos decían que se los habían llevado a un lugar llamado Monterde a trabajar. En esos mensajes se mencionaba también a una persona de apellido Aparicio, a quien decían tener comprado. No sabíamos quién era. Le informamos a la Fiscalía pero no le dio seguimiento y hasta el momento no hay ningún avance en la investigación. La Fiscalía no ha dado ningún resultado, no tienen ningún rastro de ellos”, dice Erika, quien actualmente radica en Estados Unidos.

Tras catorce meses, la madre de Rubén habla sobre lo difícil que ha sido este tiempo de zozobra e incertidumbre respecto al destino de los jóvenes y aunque desde la unión americana ha contratado los servicios de un abogado para que dé seguimiento al caso, es este mismo quien le aconseja “no presionar” a la Fiscalía porque terminarán entregándole cualquier resto o ceniza –aunque no sea de su hijo– sólo para que “no siga molestando”. 

“Ha sido muy pesado porque pasa el tiempo y no se sabe nada. Estamos haciendo el intento para seguir buscándolos y saber si alguien tiene algún dato. Ellos andaban en San Rafael, iban también a Batopilas y Creel, pero la última ubicación del teléfono fue en Urique. Un abogado que contraté nos dice que si presionamos para que chequen los cuerpos que hay en los Semefo, la Fiscalía con tal que dejemos de molestar nos dará restos que quizá ni siquiera sean los de ellos”, indica.

En 2020 es la segunda Navidad que Erika pasa sin saber nada de su hijo, quien apenas tenía 17 años al momento de desaparecer y aunque algunos le dicen que vaya a los Semefo a buscarlo, aún mantiene la esperanza no sólo de que esté vivo sino de poder localizarlo.

“Es muy difícil, se imagina uno muchas cosas, no saber lo que está pasando. Ha habido muchos mensajes y comentarios de todo tipo, pero realmente no sabemos cuál sea la verdad respecto a lo ocurrido. Nos llegan mensajes y nos dicen que vayamos a buscarlos a los Semefo, pero también eso es difícil y tal parece que no hay mucho que hacer. Tenemos fe en que él siga vivo a pesar de los comentarios de que perdamos la esperanza porque andaban en un lugar muy peligroso y del cual no es fácil salir”, señala Erika haciendo referencia a la sierra de Chihuahua que se ha convertido en un referente de violencia.

LA HISTORIA…

Según el reporte de desaparición que yace en la Fiscalía, Javier, Juan Antonio y Rubén salieron de Tepechitlán, Zacatecas el 17 de octubre de 2019 y llegaron a Chihuahua el 18 de ese mes. Conducían una camioneta Toyota pick up, color verde, cabina y media, con camper color plata modelo 1991, con número de serie JT4VN93D0M5018095 y placas del Estado de Zacatecas ZA3308A.

La información establecida en el reporte con número de caso 65 2019 0000069 indica que la última vez que se tuvo comunicación con ellos fue el 31 de octubre en el poblado de San Rafael, municipio de Urique, adonde llegaron a vender cobijas y blancos, actividad que realizaban –por lo menos Javier– desde dos años atrás en la sierra de Chihuahua y Durango.

La denuncia por la desaparición se realizó primero ante la Fiscalía del Estado de Zacatecas el 9 de noviembre de 2019 y 5 días después, el 14 de noviembre del mismo año, fue ratificada ante el fiscal Francisco González Arredondo, en la Fiscalía de Chihuahua con el número de caso antes referido. 

El documento señala que por información de redes sociales, proporcionada por clientes del desaparecido Javier Muñoz, se supo que dejó un remolque tipo traila en el hotel Rayenali de San Rafael. Mientras que previo análisis de las líneas telefónicas, que llevó a cabo la Fiscalía de Chihuahua, se ubicó la última comunicación del celular de Javier en el Cañón de Urique a las 00:15 minutos del 1 de noviembre. De igual forma, se indica que en la comunidad de Bahuichivo –cercana a San Rafael– estuvieron desayunando en el citado hotel propiedad de una mujer de nombre Velia. Allí fue la última vez que se les vio. A la fecha no hay rastro de ellos.  

no hay rastro de ellos.