Estado

Ceden su centro de acopio para proteger a refugiados

Emplean todos los recursos disponibles para dar cobijo a quienes llegan al campamento

Manuel Sáenz / El Diario de Juárez

Alejandra Gómez / El Diario de Juárez

domingo, 06 noviembre 2022 | 05:17

Ciudad Juárez.— Cada día incrementa el número de migrantes venezolanos que se suman al campamento improvisado sobre las orillas del río Bravo, algunos después de haber sido expulsados de Estados Unidos bajo la política del Título 42 y otros sin haber cruzado, por lo que todos los recursos disponibles los emplean para dar cobijo a quienes se refugian en los límites de la frontera. 

Hace unas semanas los migrantes venezolanos decidieron organizarse y administrar las donaciones que reciben de la población a ambos lados de la frontera con la intención de poder ayudar a quienes diariamente llegan a esta ciudad, pero decidieron ceder la carpa en la que estaba instalado el centro de acopio a un grupo de personas para evitar que durmieran a la intemperie. 

Ahora, lo que antes era el centro de acopio es el refugio de seis migrantes venezolanos que, al igual que todos, continúan en esta ciudad fronteriza a la expectativa de qué pasará con ellos luego de que Estados Unidos emitió el pasado 12 de octubre el decreto de salud pública del Título 42 para expulsar a México a los venezolanos que crucen la frontera por una vía distinta a la aérea. 

Al inicio, el improvisado centro de acopio se encontraba entre las casas de campaña de los migrantes venezolanos en las orillas del río Bravo, pero después decidieron moverlo a un sitio que fuera fácilmente ubicado tanto por las personas migrantes como por quienes realizan donaciones, con el objetivo de que la repartición fuera más fácil. 

Actualmente se ubica antes de bajar al bordo, a un costado de una carpa blanca en la que antes estaban las donaciones, pero ahora están guardadas en el interior de grandes cajas de cartón, en las cuales son puestas todas las prendas de vestir, cobijas y otros objetos que les son donados, para que quienes lo requieran puedan acercarse y tomarlas a cualquier hora del día.

“Nosotros estamos muy agradecidos con todos los juarenses y con todas las personas y organizaciones y las iglesias de las diferentes religiones que todos los días se acercan a dejarnos alimentos, medicina, ropa”, dijo José García, un migrante venezolano que, al igual que todos sus connacionales, cruzó la Selva del Darién para poder llegar a la frontera norte de México. 

Explicó que actualmente les hacen falta medicamentos para la tos porque a causa de las bajas temperaturas registradas en la ciudad muchos se han enfermado, por lo que también requieren de ropa y cobijas para protegerse del frío, pues desde hace semanas duermen en las orillas del río Bravo, frente a Estados Unidos, con la esperanza de que en algún momento sea abierta la frontera.