Estado

Coloradas de las Vírgenes, entre caciques, lutos y desplazamientos

La vigencia y suspensión de los permisos federales para la tala del bosque son una de las causas por las que los habitantes han recibido severas agresiones

El Diario de Parral

domingo, 07 febrero 2021 | 13:11

Guadalupe y Calvo. - Los permisos para la tala del bosque enlutaron a las familias de Colorada de las Vírgenes.

La vigencia y suspensión de los permisos federales para la tala del bosque son una de las causas por las que los habitantes de Coloradas de las Vírgenes, en Guadalupe y Calvo han recibido severas agresiones.

Así es ventilado en el proceso penal que se le sigue a Feliciano Q. M. por el homicidio del activista Julián Carrillo Martínez y su hijo Víctor Carrillo Carrillo.

Fue en el año 2007 cuando la SEMARNAT proporcionó un permiso a particulares para que realizaran labores de aprovechamiento de la tierra con la tala del bosque, llevando a cabo actividades irregulares debido al uso excesivo de esa autorización.

Fue en el año 2013 cuando un grupo de indígenas, Apoyados por varios abogados exigieron que esos permisos fueran anulados debido a que se estaban realizando talas ilegales.

Existe evidencia testimonial de las agresiones que sufrieron los abogados que asesoraron a los avecindados de Coloradas de las Vírgenes.

A finales del año 2015, el Tribunal Agrario determinó suspender la vigencia de los permisos que SEMARNAT autorizó en el 2007.

En febrero de 2016 asesinaron a Víctor Carrillo.

En mayo del año 2018, el Tribunal Agrario autorizó reiniciar la actividad con los permisos de tala.

En Julio de ese año, justamente dos meses después de emitido ese acuerdo, fue asesinado Francisco Chaparro yerno de Julián.

Julián Carrillo salió del Estado como medida de seguridad, sin embargo, a causa de una necesidad personal, en octubre de ese mismo año regresó a región y fue ejecutado.

Las agresiones e intimidaciones contra los habitantes de Coloradas de las Vírgenes son excesivas ya que hay casos que por años se han acumulado.

Coloradas de las Vírgenes es una pequeña comunidad ubicada a 73 kilómetros de la cabecera municipal en Guadalupe y Calvo.

Habitan escasamente 50 personas, todos emparentados entre sí en aproximadas 15 viviendas.

Los servicios de luz, agua, drenaje, comunicación terrestre o telefónica son nulos.

Esta comunidad se distingue por ser ícono de la defensa de la tierra ya que sus habitantes han emprendido al paso de los años luchas intensas para evitar la tala ilegal del bosque.

Le ha costado la vida al menos 20 personas al paso de los años y el desplazamiento a 60 plenamente identificados.

Las amenazas contra la comunidad de Coloradas de la Virgen llevaban años. 

Se incrementaron cuando los indígenas emprendieron la lucha jurídica para evitar que se siguiera talando ilegalmente el bosque.