Estado
Violencia sexual vs menores

Con el enemigo en casa

Suman 2 mil 720 víctimas en 5 años; mayoría de agresores son cercanos a la familia

El Diario de Juárez

Alejandra Gómez/ El Diario de Juárez

miércoles, 28 abril 2021 | 13:04

Ciudad Juárez.- Carlos es un abuelo de 69 años que, a pesar de su carácter huraño, su autoritarismo e infidelidades, siempre ha sabido convencer a su mujer de que es un buen hombre. Su gracia para hablar no sólo la persuade a ella, sino también a las niñas y los niños, a quienes les encanta que con sus grandes manos los cargue y les dé vueltas por el aire, sin saber que con esas mismas manos ha violentado sexualmente a algunas niñas de la familia. 

La pequeña Valentina ya no recuerda cuando a sus 4 años el tío Carlos la cargó sobre sus piernas, mientras a un costado dormía su esposa, y le dijo que le haría cosquillas en sus partes íntimas. Aunque su mamá le enseñó que nadie la debía tocar, él la convenció de que no pasaba nada malo e incluso la hizo reír como prometió. 

En Ciudad Juárez, cada día se denuncian oficialmente de uno a dos casos de violencia sexual en contra de niñas, niños y adolescentes (NNA). Desde el 2016 hasta el último trimestre del 2020 se registraron 2 mil 720 víctimas y la mayoría de las agresiones ocurrieron dentro de los hogares por una persona cercana a la familia, de acuerdo con datos de la Dirección de Estadística Criminal de la Fiscalía General del Estado dados a conocer por Ficosec. 

Sin embargo, especialistas señalan que la cifra negra, es decir, los delitos sexuales en contra de NNA que no son denunciados, alcanzan el 90 por ciento de las agresiones cometidas, como el caso de Valentina, en el que por protección ante un sistema de justicia revictimizante su madre decidió no denunciar. 

Antes de Valentina, su prima de 6 años fue violentada sexualmente por su profesor de escuela. “El proceso del juicio fue muy difícil para mi sobrina porque era preguntarle una y otra vez cómo fue, dónde fue, quién fue, y que la revisara un médico, y que le contara a la psicóloga. La niña era muy chiquita, se puso muy mal, llegó a un punto en que sentía que tenía la culpa”, contó Marisol, mamá de Valentina.

Por falta de pruebas, el profesor fue declarado inocente y, ante el temor de que Valentina pasara por el mismo proceso su madre decidió no denunciar, pero buscó atención psicológica para que la niña sanara lo sucedido. Después de seis meses de terapia logró contar los detalles de la agresión sexual. 

“Me dijo que no me preocupara, que me estaba haciendo cosquillas y yo sentí cosquillas y me reí”, le contó a su mamá una tarde mientras la bañaba. Ahora, cuatro años después de los hechos, Valentina ya no recuerda al hombre que siempre jugó con ella en los convivios familiares y que, por seguridad, ya no es invitado.

El delito

En el primer trimestre del 2020, antes de la pandemia provocada por Covid-19, se registraron 161 NNA víctimas de violencia sexual, de las que 95 sufrieron abuso sexual y 66 violación, de acuerdo con las carpetas de investigación iniciadas durante ese período por la Fiscalía General del Estado.

“Comete el delito de abuso sexual quien ejecute en una persona, sin su consentimiento, o la obligue a ejecutar para sí o en otra persona, actos sexuales sin el propósito de llegar a la cópula”, establece el artículo 260 del Código Penal Federal.

“Comete el delito de violación quien por medio de la violencia física o moral realice cópula con persona de cualquier sexo (…) se entiende por cópula, la introducción del miembro viril en el cuerpo de la víctima por vía vaginal, anal u oral”, señala el artículo 265 y, en el último párrafo, aclara que también se considera violación la introducción de cualquier elemento distinto al miembro viril.

Durante los primeros tres meses del confinamiento –abril, mayo y junio del 2020– hubo 165 menores de edad víctimas de violencia sexual en la ciudad, de los cuales 102 sufrieron abuso sexual y 63 violación. El 84 por ciento de los violentados eran mujeres y el 96 por ciento de los imputados varones.

Además, en octubre, noviembre y diciembre del mismo año fueron 160 los agredidos sexualmente, de los cuales 83 padecieron abuso sexual y 77 violación. Al momento de los hechos, el 45 por ciento tenía entre 0 y 11 años, y el resto era mayor de 12 pero menor de 18.

Del total de las agresiones sexuales registradas entre los primeros seis meses del año y el último trimestre, 446 sucedieron dentro de la casa, es decir, el 91 por ciento. El resto aconteció en la vía pública e incluso dentro de centros recreativos e instituciones públicas, de acuerdo con el análisis de incidencia delictiva de víctimas menores de edad publicado por el Observatorio Ciudadano de Ficosec. 

Las colonias en las que se detectó mayor número de agresiones sexuales contra menores fueron Riberas del Bravo, Independencia II, Altavista, Azteca, Libertad, Infonavit Jarudo, Senderos de San Isidro, Galeana, Hacienda de las Torres, Parajes de San José e Infonavit Juárez Nuevo. 

“Tenemos una gran preocupación porque el delito de violencia sexual infantil es uno de los menos denunciados y con más alto índice de cifra negra que hay, porque ocurre mayormente dentro del ámbito familiar o del núcleo cercano de niñas, niños y adolescentes y esto hace complejo que se atrevan a contarlo”, señaló Lydia Cordero, directora de Casa Amiga y especialista en violencia familiar y sexual. 

Por la edad en la que son víctimas de agresión sexual los NNA, la gran mayoría de las veces no tienen la capacidad de saber lo que les está sucediendo y, mucho menos, de ponerle nombre, entonces al ocurrir dentro de su propio círculo se ven imposibilitados de contarlo, explicó Cordero. 

La preocupación de especialistas, criminólogos e incluso abogados, es que durante el confinamiento provocado por la pandemia los menores han estado encerrados en casa junto con sus agresores, por lo que los casos de violencia sexual infantil registrados por la Fiscalía General del Estado no reflejan la magnitud del problema. 

“Niñas, niños y adolescentes están en casa con sus agresores, pueden ser tíos, abuelos, hermanos… no tenemos cómo saber la violencia que está ocurriendo dentro de casa porque no han salido, no hay manera de monitorear y es difícil que la propia familia se atreva a poner la denuncia; casi siempre es alguien más quien se da cuenta de lo que ocurre”, dijo Cordero. 

Viven terror en el hogar

Durante los primeros seis meses del 2019 hubo 369 NNA víctimas de violencia sexual en las denuncias interpuestas, de los cuales 212 sufrieron abuso sexual y 157 violación. Del total de agresiones, 317 ocurrieron dentro de la casa, 19 en la vía pública, cuatro en centros recreativos y 10 dentro de planteles educativos. El resto sucedió en otros lugares. 

Las colonias con mayor incidencia fueron Vistas de Zaragoza, Parajes del Sur, Senderos de San Isidro, Valle del Bravo, además de Puerto Anapra, Felipe Ángeles, Fronteriza, Revolución Mexicana, Granjas de Chapultepec, División del Norte, Lomas del Rey, Riberas del Bravo, Azteca, Fronteriza y Héroes de la Revolución.  

De las víctimas de abuso sexual y violación 189 tenían entre 0 y 11 años cuando se registró la agresión y 180 tenían entre 12 y 17 años, además 299 eran del sexo femenino y 70 del masculino. El 62 por ciento era estudiante de nivel básico o nivel medio superior, de acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado.

En las carpetas de investigación abiertas entre enero y octubre del 2016, 2017 y 2018 hubo mil 865 víctimas menores de edad de violencia sexual, de las cuales mil 066 fueron por abuso sexual y 799 por violación. El 52 por ciento tenía entre 0 y 11 años cuando se registró la agresión y el 57 por ciento era estudiante. 

El 87 por ciento de los ataques sucedieron dentro de los hogares, 108 casos se registraron en la vía pública y 32 dentro de planteles educativos. El resto sucedió en locales comerciales, instituciones públicas, centros recreativos, caminos vecinales, carreteras, instituciones privadas e incluso hospitales.

De todos los ataques sexuales infantiles registrados desde el 2016 hasta el último trimestre del 2020, en el 77 por ciento de los casos la víctima fue del sexo femenino. De las personas imputadas por ese delito, 2 mil 484 fueron identificadas como hombres y 76 como mujeres, las cuales tienen desde 12 hasta más de 60 años. 

“La motivación primaria de la agresión sexual es la atracción por los niños, pero esto es una psicopatología de la conducta sexual, porque a pesar de que digan que les gustan las niñas y los niños automáticamente al ser alguien menor que no tiene conciencia es ilegal el comportamiento, pero también aberrante”, dijo Alfredo Velazco, miembro de la Academia Mexicana de Investigadores Forenses y especialista en comportamiento criminal. 

Explicó que, sin ser necesariamente una norma, la agresión sexual infantil está ligada a la paidofilia, es decir, el deseo de un adulto por el infante; sin embargo, una vez que la atracción sexual se concreta pasa a ser pedofilia, pero a veces también se motiva por la inseguridad de tener un contacto sexual con iguales. 

Si bien hay patrones que se repiten, no resulta posible delimitar el perfil de un agresor sexual. Incluso entre los factores recurrentes se encuentra el acto de venganza en contra de un familiar del infante o la repetición del abuso psicoemocional o sexual que experimentaron, mas ninguna de las motivaciones es una justificante. 

“Es importante ver cada caso, no podemos etiquetar ni generalizar, pero en el caso de los prepúberes que agreden a menores la mayoría de las veces lo hacen por experimentar el primer contacto sexual. Esto deriva de un entorno en el cual han visto, escuchado o han sido parte activa de la experimentación sexual”, explicó el criminólogo. 

Sin embargo, como muestran las carpetas de investigación abiertas a partir del 2016, en su mayoría los agresores son hombres de entre 18 y 29 años y las víctimas son mujeres de 0 a 17 años. “Por seguridad psicológica lo hacen en un entorno que conocen, en su vivienda o de los familiares, porque tienen las variables a su favor”, dijo Velazco al respecto. 

‘Fallé como madre’

Lucy es una mujer de 24 años que a pesar de su dedicación y altas calificaciones no ha logrado ingresar a la universidad de su preferencia. Ella dice que sólo tuvo mala suerte y no logró ser seleccionada, pero su mamá sabe la verdad: sus antecedentes penales la señalan como una agresora sexual infantil, en un país que sanciona severamente este delito.

En el 2012 Lucy, que entonces tenía 15 años, en más de una ocasión abusó sexualmente de sus hermanos menores, de 5 y 6 años. Cada vez que su madre salía a trabajar, ella se encerraba con ellos en una de las habitaciones de la casa y los convencía de realizar actos sexuales. 

“Voy a hacer algo que nos va a marcar a todos”, les dijo su mamá antes de llamar a la Policía y denunciar a Lucy por abuso sexual. Ante el temor de enfrentarse al sistema de justicia en Ciudad Juárez, la mamá decidió llevarse a sus hijos a Estados Unidos, de donde son originarios, y allá declarar la situación que atravesaba su familia.

Lucy fue detenida y su mamá perdió temporalmente la custodia de sus hijos mientras se realizaban las investigaciones. Después de cuatro meses todos volvieron a casa y, durante cinco años, tuvieron que recibir terapias tanto psicológicas como psiquiátricas.

“Mis hijos nunca hablan del tema y quizá aprendieron a superarlo, pero el sentimiento de que les fallé como madre jamás podré perdonármelo”, contó la mamá de Lucy, quien a pesar de que su propia hija era la agresora, decidió denunciar para salvar a sus hijos menores de la violencia sexual de que eran víctimas. 

Desconfianza

Si bien la mayoría de los delitos tienen una cifra negra, es decir, un porcentaje de no denuncia derivado de la desconfianza en las autoridades e incluso de la creencia de que un proceso legal implica una pérdida de tiempo, en el caso de las agresiones sexuales también está el ocultamiento de los hechos. 

“Al estar tan estigmatizados, además de la no denuncia está el no conocimiento por parte de personas más allá de quien sufre el delito y quien lo comete. Esto se da en mayor medida en NNA porque piensan que si hablan no les van a creer, aunque hay varias razones por las que prefieren no hablarlo”, dijo Jaime García, investigador del Observatorio Ciudadano de Ficosec.

Para Lydia Cordero, los tiempos tan largos que implican los procesos legales por violencia sexual son los que terminan por mermar el ánimo de las familias, por lo que deciden no continuar con la demanda e incluso no interponerla.

“Hay carpetas de investigación detenidas, en rezago, porque no se ha podido ejecutar la orden de aprehensión, entonces ahí hay mucho trabajo por parte de la Fiscalía; además les falta mucho presupuesto y personal, los delitos los sobrepasan”, dijo. 

Por ejemplo, entre las sentencias publicadas por el Tribunal Superior de Justicia, conforme a lo establecido por la Ley de Transparencia, en la causa penal número 333-2015 en el 2017 se dictó sentencia en contra de un delito de violación con penalidad agravada por una carpeta de investigación abierta en el 2008.

Un niño de ocho años denunció que su abuelo materno lo violó en su casa una tarde mientras miraba el televisor. La declaración motivó a su hermana mayor a confesar que desde que ella tenía 7 años el abuelo también la violentaba sexualmente a ella y otros infantes de la familia, incluso se reveló que abusó de sus hijas cuando eran niñas. 

Sin embargo, a pesar de que la denuncia se interpuso en el 2008, el auto de vinculación a proceso fue hasta el 2015 y la sentencia se dictó dos años después. En el proceso a los menores violentados se les entrevistó en diversas ocasiones, incluso en el 2010 se le realizó una valoración psicológica al niño y hasta el 2015 se hizo el dictamen pericial de psicología. 

“Falta mucho trabajo en materia de prevención para atender el problema relacionado con delitos sexuales (…) Se debe trabajar en nuevos proyectos de prevención encaminados no únicamente en evitar la criminalidad, sino que se debe prevenir la victimidad”, señaló el criminólogo Adán Herrera Hernández, miembro de la Asociación Estatal de Criminólogos y Criminalistas del Estado de Chihuahua.

Explicó que, lamentablemente, se tiene la creencia errónea de que el agresor sexual infantil es una persona desconocida o un demente inconsciente de los actos que realiza, pero no es así: en más del 90 por ciento de los casos el agresor es alguien cercano al entorno familiar, por lo que resulta necesario identificar los factores de riesgo para que se presente la violencia sexual.

“Es muy importante la buena comunicación entre padres de familia e hijos. Siempre hay que darle credibilidad a los hijos cuando tengamos la sospecha de que están siendo víctimas de abuso sexual o violación, hay que denunciar de inmediato y evitar todo lo posible la revictimización”, dijo el criminólogo. 

Casos como el del niño de ocho años que tuvo el valor de denunciar a su abuelo y que nueve años después logró que se le sentenciara a seis años y ocho meses de prisión –un tiempo por debajo de la espera– motivaron al personal del Tribunal Superior de Justicia a citar la célebre frase “justicia tardía no es justicia”, razón por la cual para la madre de la pequeña Valentina interponer una denuncia nunca fue una opción. 

¿Qué hacer?

• Si hay certeza del delito de violencia sexual contra NNA: Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género  Zona Norte Ciudad Juárez

 Tel. (656) 629-33-00

 Ext. 56812

• Si se tiene la sospecha y se busca atención  psicológica o asesoría: Casa Amiga 

C. Durango 1916, Paseos de Las Torres 

Tel. (656) 690-83-00

agomez@redaccion.diario.com.mx

N. de R.

Los nombres de víctimas e imputados fueron cambiados para proteger la identidad del menor violentado 

sexualmente.