Estado

Delincuentes se disputan la zona

Esta situación ha provocado que la zona noroeste de Chihuahua sea una de las más conflictivas

De la Redacción
jueves, 07 noviembre 2019 | 17:09

Chihuahua.- La zona noroeste del estado que está integrada por doce municipios se mantiene en disputa por las organizaciones criminales encabezadas por Francisco Arvizu Márquez, alías “El Jaguar”, quien está ligado al Cártel de Sinaloa, en contra del Nuevo Cártel de Juárez (NCDJ), organización que mantiene a “La Línea” como su brazo armado, representado por Roberto González Montes alias “El Mudo” o “El 32”. 

Así mismo, de lado de Sonora, opera el grupo denominado “Los Jaguares” que mantiene vínculos con Arvizu Márquez, pero una fracción de este grupo mantiene disputa con otros líderes de la organización, y en sus incursiones a territorio chihuahuense tiene confrontaciones con “La Línea”, esto de acuerdo con el mapa delictivo de la Fiscalía General del Estado (FGE). 

Desde hace varios años, la zona noroeste de Chihuahua, que abarca los municipios de Bachíniva, Matachí, Temósachi, Namiquipa, Gómez Farías, Madera, Ignacio Zaragoza, Buenaventura, Galeana, Casas Grandes, Nuevo Casas Grandes y Janos, ha estado en constante asedio de los grupos criminales pues células de los cárteles de Sinaloa y Juárez se disputan el control del territorio. 

Esta situación ha provocado que la zona noroeste de Chihuahua sea una de las más conflictivas y en las que más hechos violentos se registran, pues se tienen enfrentamientos en Gómez Farías, Madera, Namiquipa y otras comunidades que han provocado que muchas actividades económicas estén detenidas. 

Hasta 2017, en los municipios de Namiquipa, Bachiniva, Matachí, Gómez Farías e Ignacio Zaragoza, el control le pertenecía a Arturo Quintana alías “El 80”, que tenía el respaldo del cartel de Juárez (La Línea), pero con su detención, la zona quedó a merced de otros líderes y es cuando aparece Roberto González Montes alias “El Mudo” o “El 32”, quien intenta ganar terreno, encontrando la resistencia de “El Jaguar”, quien desde la zona de Madera y Largo Maderal encabeza sus operaciones. 

Asimismo, “El Jaguar” apoyó a Édgar Alfredo Gamboa Sosa, alias “El 11”, hermano del fallecido César Raúl alias “El Cabo”, para apoderarse de la plaza de Cuauhtémoc bajo el mando del cartel de “El Tigre” que extiende su dominio a Carichí, Belisario Domínguez, entre otros municipios. 

Al mando de “La Línea”, por otra parte, “El Mudo” ha logrado mantener territorios bajo su dominio y expandir sus operaciones en la región, desde principios de 2017, cuando fue puesto en libertad pese a que en su detención en Chihuahua trató de sobornar a policías para ser liberados y al no lograrlo los amenazó de muerte. 

Desde entonces y hasta la fecha a “El 32” se le busca por la ejecución de 3 agentes policiacos, dos estatales y un municipal; además de que es considerado responsable de otras masacres en Las Varas y comunidades cercanas a Sonora, en enfrentamientos con los rivales. 

Esta confrontación es la responsable de los diversos enfrentamientos y asesinatos que se han registrado en la zona noroeste de Chihuahua, sin embargo, a raíz del ataque en contra de los integrantes de la comunidad LeBaron ocurrido el lunes cerca de la línea divisoria con Sonora, trascendió que integrantes del grupo de “Los Salazar”, sostenían un enfrentamiento con “La Línea”. 

El grupo de “Los Salazar”, liderado por Crispín Salazar Zamorano, hermano de Adán Zalazar Zamorano, fundador de la organización quien fue detenido en 2011, mantiene sus dominios en la zona de la barranca, en los municipios de Chínipas, Guazapares, Urique y Batopilas principalmente y están adheridos al cartel de Sinaloa, sin embargo, del lado sonorense buscan expandir sus operaciones y esto los habría llevado hasta la zona de Bavispe al noreste de aquella entidad y en sus incursiones a Chihuahua, sostienen enfrentamientos con “La Línea”. 

Estás son las organizaciones criminales más visibles que operan en la zona limítrofe entre Chihuahua y Sonora y se muestra el control y dominio del territorio que mantienen, ante la incapacidad de las autoridades para acotar sus acciones.