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‘Derriban’ fronteras México-EU

Puente une los bordos del río Bravo para Misa Binacional por los Migrantes

Fernando Méndez / El Diario / Ofician la edición 25 de la ceremonia, en templete colocado sobre el afluente del llamado río Grande por los estadounidenses

Alejandra Gómez
El Diario de Juárez

domingo, 06 noviembre 2022 | 07:18

Ciudad Juárez.— Ayer fueron derribados simbólicamente los muros fronterizos y las políticas migratorias que año tras año separan a miles de familias migrantes y en su lugar se construyó un puente que unió los extremos del río Bravo para oficiar la Misa Binacional por los Migrantes, la cual se realizó por primera vez en 1998 en honor de quienes han perdido la vida en el intento por alcanzar Estados Unidos. 

“Una vez más nos reunimos en un lugar tan significativo, el canal del río Grande, que nos separa, pero no nos divide, ésta es una razón para alegrarnos y a la vez ponernos tristes. Nos alegramos de que esta celebración es también una señal de solidaridad (…) y, al mismo tiempo, nos entristecemos por los muchos sufrimientos que seguimos imponiendo a nuestros hermanos y hermanas refugiados en las políticas migratorias”, dijo el padre Javier Calvillo.  

Las consecuencias de las políticas migratorias se manifiestan a diario por medio de la violencia en contra de la comunidad migrante a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos, como la trata de personas, la separación familiar, encarcelamiento de menores, expulsiones hacia México bajo el Título 42 y el bloqueo a la entrada de ciudadanos de ciertos países a Estados Unidos, señaló el padre. 

La misa se llevó a cabo sobre un templete de madera construido sobre las aguas del río Bravo/Grande, la frontera natural entre México y Estados Unidos, donde el obispo de El Paso, Mark Seitz, llamó a la comunidad binacional para orar por las personas que han abandonado sus países y que, a pesar de haber cruzado mares, desiertos y montañas, murieron en el intento por materializar sus sueños. 

“Muchos murieron en la selva, en el Tapón del Darién, muchos siguen muriendo a manos del crimen organizado en México y en Centroamérica, muchos han muerto tratando de evadir a las autoridades que los enviarían de regreso sin la oportunidad de hacer su reclamo legal”, dijo el obispo Mark Seitz y explicó que las agencias fronterizas reportaron este año 853 migrantes muertos.

En un intento por recordar a todos los migrantes que han muerto en su camino hacia Estados Unidos, la misa inició con una muestra de cruces blancas en señal de las dificultades y el sufrimiento que enfrentan; también se mostraron mochilas y sandalias para hacer alusión a las necesidades que enfrentan en el camino y portaron banderas de diversos países para representar la identidad cultural de cada uno.

“Somos conscientes de que muchos no han llegado sanos y salvos a este destino terrenal temporal y es posible que sus historias nunca se cuenten hasta que los encontremos en el reino de Dios, pues en este último año, aunque no tenemos registros confiables, es seguro decir que miles han muerto en sus esfuerzos por ingresar a los Estados Unidos”, dijo el obispo. 

Recordó el caso de la pequeña guatemalteca de 5 años, Sofía García, quien en agosto de este año intento cruzar el río Bravo en compañía de su madre Silvia y la corriente provocó que sus manos se soltaran y fuera arrastrada por el agua hasta perder la vida. “Murió a sólo un par de millas del lugar en que estamos parados”, señaló el obispo ante quienes presenciaron la misa a ambos lados de la frontera. 

La edición 25 de la Misa Binacional por los Migrantes se realizó gracias al trabajo en conjunto de la Diócesis de Ciudad Juárez, Nuevo Casas Grandes y la Arquidiócesis de Chihuahua, además de la Diócesis de El paso, Texas, y Las Cruces, Nuevo México, en la cual estuvieron presentes migrantes que actualmente se refugian en la Casa del Migrante.