Estado

Desenmascara la ciencia a feminicida

Evidencias apuntan a culpabilidad de presunto asesino y violador de cuatro adolescentes entre 1995 y 2005

Hérika Martínez Prado / El Diario

domingo, 16 agosto 2020 | 08:00

En la violación y el feminicidio contra Rosa Isela, Sonia Ivette, Lilia Alejandra y Coral participó al menos un mismo hombre, quien según las investigaciones de las autoridades atacó en Ciudad Juárez por más de 10 años.

Buscaba niñas y adolescentes, delgadas y morenas. Las maniataba, atacaba sexualmente de manera similar y después les quitaba la vida. Pero en todas dejó evidencia científica: su semen.

De acuerdo con la carpeta de investigación, a la cual tuvo acceso El Diario, gracias a los restos de secreción que dejó en sus víctimas, la ciencia pudo llegar a un presunto culpable. Primero la compulsa genética entre su hija, su madre y su hermana, y luego las muestras tomadas directamente a él, señalan a Manuel N. R., de 56 años de edad, como el feminicida serial que atacó a las cuatro menores.

Sin embargo, a 27 meses de haber sido detenido en la ciudad de Chihuahua y trasladado al Centro de Readaptación Social (Cereso) número 3 de esta frontera, el inculpado se encuentra todavía en etapa de instrucción, debido a que faltan por desahogar las pruebas de la defensa sobre los cuatro expedientes por homicidio calificado y/o violación agravada, informó el Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE).

En dicha etapa del proceso penal, los abogados de cada una de las partes le presentan al juez todas las pruebas que tengan a su favor, como las narrativas de posibles testigos, peritajes y en este caso resultados de ADN.

Las autoridades investigadoras lo señalaron en un principio como responsable del asesinato y la violación agravada de las cuatro jóvenes de entre 13 y 17 años de edad, victimadas entre 1995 y 2005, pero el proceso que lleva a su cargo el juez Rubén Ramírez bajo el Sistema Tradicional del Distrito Judicial Bravos (Juárez) ha sufrido modificaciones.

De acuerdo con lo informado por el STJE, a través de su oficina de Comunicación Social, en el caso de Rosa Isela Tena Quintanilla, cuyo cuerpo fue encontrado en diciembre de 1995, a los 14 años de edad, el auto de formal prisión (actualmente llamado vinculación a proceso) se dictó por ambos delitos, pero en segunda instancia se sobreseyó el delito de violación, lo que significa que no se consideró que hubiera los elementos suficientes para juzgarlo por dicho delito y únicamente se dejó el homicidio calificado.

En el caso de Sonia Ivette Sánchez Ramírez, encontrada sin vida en agosto de 1996, a los 13 años, Manuel N.R. es juzgado por homicidio calificado y violación agravada.

Sobre el expediente de Coral Arrieta Medina, asesinada a los 17 años, en marzo de 2005, la vinculación se dictó por homicidio calificado y se sobreseyó por violación agravada, lo que significa que la acusación de uno de los delitos sí fluyó y el otro quedó descartado.

Mientras que en el caso de Lilia Alejandra García Andrade, asesinada en febrero de 2001 a los 17 años de edad, al principii el juez negó la orden de aprehensión, pero en segunda instancia se revocó y se libró la orden de aprehensión, informó el Supremo Tribunal, sin especificar el delito o los delitos por los que es juzgado en dicho caso.

Sin embargo, ni la madre de Lilia Alejandra ni sus abogados confían en la investigación policial, técnica y científica que realizó la Fiscalía General del Estado (FGE) para dar con el presunto culpable.

Las víctimas: niñas y adolescentes

 

Belia Tena Quintanilla, madre de Rosa Isela

Rosa Isela 

Rosa Isela Tena Quintanilla tenía 14 años. Vivía en la calle Presa Falcón de la colonia Independencia I, de donde salió el miércoles 13 de diciembre de 1995 para ir a un centro comercial ubicado en las avenidas López Mateos y Óscar Flores, donde trabajaba su hermano menor.

Dos días después, el viernes 15, su cadáver fue encontrado en un terreno baldío ubicado en las calles Murcia y Hungría de la colonia San Antonio, cerca de las vías del tren, atrás de las oficinas de la entonces llamada Policía Judicial del Estado.

Su cuerpo fue encontrado con las manos atadas hacia atrás con las cintas de sus tenis. Según testigos, tenía los labios mordidos. Fue violada sexualmente por ambas vías y luego estrangulada. Los doctores forenses encontraron semen de su agresor en su vagina.

Ella portaba una cadena con la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, detalle que sirvió como pista para la identificación.

Sonia Ivette

Sonia Ivette

Siete meses y medio después, el viernes 9 de agosto de 1996, a unos 300 metros de distancia de donde se encontró el cuerpo de Rosa Isela, fue encontrada muerta Sonia Ivette Sánchez Ramírez, de 13 años de edad. 

Ambas se parecían físicamente. Eran morenas, delgadas, con el cabello negro largo y de aproximadamente 1.56 metros de altura. Además vivían a unas cuadras de distancia.

Sonia Ivette vivía con su hermana mayor, a quien esa mañana había acompañado a su trabajo en una maquiladora. Su hermana entró a la cafetería y le entregó un plato de comida para que regresara a su casa con él, pero nunca llegó.

Al igual que a Rosa Isela, se le apreciaron mordeduras en los labios. Fue violada de la misma manera y después asesinada de un golpe en la cabeza. La causa oficial de muerte fue traumatismo craneoencefálico y presentó laceraciones en el cuello.

Su agresor dejó restos de semen en su vagina y ropa interior. Testigos aseguraron que en las vías del tren vieron caminar a una joven a quien se le acercó un hombre llamado Pedro, apodado “El Diablo”, con un tatuaje de pavorreal en la mano derecha.

Posteriormente, la descripción coincidió con la de Pedro Gómez de la Cruz, alias “El Diablo”, “El Piti” o “El Piry”, quien tenía un tatuaje de pavorreal en la mano derecha y era familiar de Celia Guadalupe Gómez de la Cruz, asesinada en 1998 a los 13 años por la banda de “Los Toltecas”. Sin embargo, la carpeta de investigación no abunda más sobre el hombre, que ya murió.

Lilia Alejandra 

Lilia Alejandra

El asesinato de Lilia Alejandra García Andrade de 17 años, en febrero de 2001, ha sido uno de los feminicidios más emblemáticos en Ciudad Juárez, ya que tras su desaparición y muerte, su mamá y quien había sido su maestra, Norma Andrade y Marisela Ortiz, crearon la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa.

Lilia Alejandra medía 1.68 metros de estatura, era de complexión regular, tez morena, cabello castaño oscuro y ojos cafés. Tenía dos hijos, un niño de cinco meses y una niña de un año y ocho meses, a quienes dejó en casa el miércoles 14 de febrero de 2001, cuando salió para ir a trabajar en una maquiladora.

Ese día, la adolescente repartió paletas de dulce en forma de corazón a sus amigas del trabajo. A la hora de salida tomó el camión hacia el Centro de la ciudad. Según una compañera, desde otro camión la vio caminando frente al actual Museo de la Revolución en la Frontera (Muref), con dirección a Catedral. 

Norma Andrade y Marisela Ortiz 

Algunas de las paletas de corazón se le asomaban de la bolsa, narró a las autoridades la compañera de Lilia. Ella fue la última persona que la vio con vida. 

Una semana después, el viernes 21 de febrero, aproximadamente a las 5 de la tarde, su cuerpo fue encontrado por un trabajador que limpiaba un terreno baldío ubicado en las avenidas Tecnológico y Ejercito Nacional.

Su cuerpo estaba envuelto en una sobrecama beige de un lado y floreado con gris del otro. Tenía dos escapularios cafés en el cuello.

De acuerdo con las autoridades, la causa de muerte fue asfixia por estrangulamiento manual, aproximadamente 36 horas antes del hallazgo. Tenía en el estómago alimento semidigerido, lo que indica que estuvo en cautiverio y poco antes de su muerte había comido.

Como huellas de violencia se le encontraron equimosis en la muñeca izquierda, escoriaciones en la frente, pómulo, mejilla, antebrazo y muslo derecho. Fue violada de la misma manera que Rosa Isela y Sonia Iveth.

En ella se encontró abundante cantidad de semen, por lo que las autoridades determinaron que hubo “repetición del acto sexual o que varios individuos atentaron contra ella”. También se encontró sangre en la cobija, cuyo ADN no coincidió ni con el de ella ni con el del esperma analizado. 

Un testigo le dijo a su mamá que había un video del momento en el que su hija fue atacada, y que la grabación estaba en El Paso. 

Coral Arrieta Medina 

Coral

Coral Arrieta Medina tenía 17 años. Vivía en la colonia División del Norte, pero trabajaba en una maquiladora ubicada cerca de las oficinas de lo que hoy es la Fiscalía General del Estado, cerca de donde fueron encontrados los cuerpos de Rosa Isela y Sonia Ivette.

Ella desapareció el viernes 11 de marzo de 2005, hasta que la mañana del lunes 14 fue encontrada sin vida en un lote baldío del fraccionamiento Parajes del Sur. Se dijo que al reportarse el hallazgo tenía 26 horas de muerta. 

Según los datos forenses también la ahorcaron y fue violada por ambas vías. La causa de muerte fue asfixia por estrangulamiento manual.

Tomasa Medina, madre de Coral Arrieta  

Al igual que Lilia Alejandra, tenía un golpe muy fuerte en la cabeza. Ella estudiaba inglés y computación, y había aprovechado el tiempo libre entre una clase y otra para ir a visitar a una amiga, cuando desapareció.

Su agresor dejó restos de semen en su vagina y ella tenía sangre en su blusa, ya que –según las autoridades– posiblemente le dio un golpe o un cabezazo a su agresor. Al igual que Rosa Isela, Sonia Ivette y Lilia Alejandra, fue encontrada semidesnuda. 

Un mismo agresor

De acuerdo con el dictamen pericial en materia de genética forense, el semen que se encontró en las cuatro adolescentes es de la misma persona, sin embargo el ADN de la sangre encontrada en la sobrecama en la que estaba envuelta Lilia Alejandra no coincidió, por lo que las autoridades creen que pudo haber sido agredida por más de una persona. 

El linaje Castañeda 

En 2010, a petición de la madre de Lilia Alejandra, se solicitó un cruce entre el perfil genético del agresor y los empleados del Gobierno de Chihuahua. Se encontró que el exministerial Enrique Castañeda Ogaz, asesinado el 19 de febrero de 2010, y el agresor de la adolescente coincidían en un marcador genético, cuya similitud solamente tiene el 1 por ciento de la población.

Esto significaba que Castañeda Ogaz compartía un ancestro con el feminicida, en el linaje paterno, por lo que se les hicieron pruebas de ADN a todos los varones de su familia, tanto vivos como muertos, así como a los Castañeda de Ciudad Juárez. 

Sólo faltó hacer el análisis a un familiar del exministerial que vive en Estados Unidos, por lo que durante ocho años permaneció como el principal sospechoso, hasta que el área de Genética realizó una estimación estadística con cada uno de los varones de la familia de Castañeda Ogaz, encontrando que no hay “ninguna relación de parentesco biológico (del violador serial) con los varones de la familia Castañeda”, según la carpeta de investigación.

Aunque 12 varones de la familia compartan el mismo haplotipo del cromosoma Y, esto “únicamente indica que pertenecen a un mismo linaje paterno, pero no se puede saber cuántas generaciones atrás comparten a un ancestro común”, señalaron las autoridades.

Evidencias científicas

De acuerdo con la carpeta de investigación realizada por el agente del Ministerio Público Sergio Castro Guevara, además de que el ADN de su agresor coincidió, Rosa Isela y Sonia Ivette vivían en la colonia Independencia I, y fueron localizadas en lugares contiguos a las calles Murcia y Hungría, cerca de las vías del tren, mientras que Coral laboraba en una maquiladora ubicada en el eje vial Juan Gabriel y la calle Aserradero.

Por ello, a principios de 2018 se hizo un registro de quienes que vivían en las calles Presa Mal Paso, Ramón Alcázar y Murcía. 

Las autoridades argumentaron que en dicho análisis se llegó con una habitante de la calle Ramón Alcázar de la colonia Independencia I: María Leticia García Leal, madre y hermana de dos víctimas más de feminicidio en Ciudad Juárez.

María Leticia era hermana de Rosario García Leal, de 17 años, quien era empleada de una maquiladora cuando fue asesinada en 1995, de un golpe en la cabeza aparentemente por integrantes de la banda “Los Rebeldes”. 

También era madre de Leticia García Leal, de 22 años, una empleada de maquiladora que desapareció el 17 de noviembre de 2011 y cuyos restos fueron encontrados el diciembre de 2013 cerca del Camino Real. 

De acuerdo con la carpeta de investigación, al realizar la compulsa genética se encontró que el perfil genético del agresor de Rosa Isela, Sonia Ivette, Lilia Alejandra y Coral comparte el 50 por ciento de los alelos en cada uno de los marcadores genéticos analizados del ADN de Leticia.

Cada individuo hereda un alelo del padre y otro de la madre, para el mismo gen. Cada gen puede tener dos o más alelos.

Dicho hallazgo indica que el agresor de las cuatro adolescentes “se comporta genéticamente como el padre biológico de la víctima (Leticia)”, y para comprobar o rechazar dicha teoría, se realizó un cálculo estadístico tomando en cuenta los perfiles genéticos de la madre, la tía y la abuela de Leticia.

Así se llegó a Manuel N. R., padre biológico de Leticia, como el presunto violador y feminicida de Rosa Isela, Sonia Ivette, Lilia Alejandra y Coral, por lo que el 19 de mayo 2018 fue detenido mediante una orden de aprensión en la ciudad de Chihuahua, señalado como el presunto responsable del homicidio calificado con premeditación, alevosía, ventaja y brutal ferocidad; asfixia y causado por un motivo depravado y violación agravada.

Las investigaciones lo sitúan además en un lugar cercano a donde las victimas desempeñaban sus vidas cotidianas.

Al cruzar el ADN del feminicida con el de sus familiares, se encontró que existe una probabilidad del 99.9999948 por ciento de que el agresor fue el padre biológico de Leticia, según el documento.

En su declaración, el perito de la Unidad Especializada de Genética Forense señaló que los resultados de ADN arrojaron que “es 172 millones 294 mil 800 veces más probable que el agresor” de Rosa Isela, Sonia Ivette, Lilia Alejandra y Coral “sea el padre biológico de Leticia García Leal… contra una probabilidad de que sea un hombre tomado al azar de la población”. 

Se explicó que para lo anterior se tomó en cuenta las frecuencias alélicas de la población del estado de Chihuahua, y para el cálculo de probabilidad de parentesco se utilizó un pronóstico a priori del 10 por ciento. 

Manuel N. R., quien también se hace llamar Manuel R. N., Javier C. S. y Manuel G. P., vendía elotes en el invierno y tepache en la época de calor junto a la emblemática cruz rosa contra los feminicidios, ubicada frente al edificio de Palacio de Gobierno, en la ciudad de Chihuahua.

De acuerdo con las autoridades, el imputado tiene antecedentes de marzo de 1991, cuando fue señalado como presunto responsable de un homicidio doloso. También es investigado por abuso sexual agravado cometido en 2015 contra una adolescente de 15 años, en la capital del estado. 

Se dijo que durante el proceso penal, peritos de la FGE le realizaron una toma de muestras de ADN ante el juez Rubén Ramírez, quien tiene a su cargo el juicio, ya que durante la etapa de investigación sólo se tenían como evidencia los resultados de la compulsa con sus familiares y su hija. (Hérika Martínez Prado / El Diario)

Manuel N.R. (56 años de edad)

Presunto feminicida y violador serial: 

  • Padre de Leticia García Leal, de 22 años, desaparecida el 7 de noviembre de 2011 y cuyos restos fueron encontrados en diciembre de 2013 (no hay presunto culpable)
  • Cuñado de Rosario García Leal, de 17 años, asesinada en 1995, aparentemente por integrantes de la banda de Los Rebeldes

Posibles víctimas: 

  • Rosa Isela Tena Quintanilla, 14 años. Diciembre de 1995
  • Sonia Ivette Sánchez Ramírez, 13 años. Agosto de 1996
  • Lilia Alejandra García Andrade, 17 años. Febrero de 2001
  • Coral Arrieta Medina, 17 años. Marzo de 2005

Investigación técnica, científica y policial:

  • El ADN del semen que dejó el agresor en las cuatro víctimas coindice
  • Fueron victimadas sexualmente de manera similar
  • Fueron encontradas semidesnudas de la cintura para abajo
  • Eran adolescentes
  • Vivían o trabajaban cerca de la zona donde vivía el presunto culpable
  • Al cruzar el ADN de Manuel N.R. con el de su hija y su madre, se encontró que existe una probabilidad del 99.9999948 por ciento de que el agresor de las cuatro víctimas es él
  • En su declaración, el perito de la Unidad Especializada de Genética Forense señaló que los resultados de ADN arrojaron que “es 172 millones 294 mil 800 veces más probable que el agresor” de Rosa Isela, Sonia Ivette, Lilia Alejandra y Coral “sea el padre biológico de Leticia García Leal… contra una probabilidad de que sea un hombre tomado al azar de la población

El proceso: 

  • En el caso de Coral Arrieta Medina, la vinculación se dictó por homicidio calificado y se sobreseyó por violación agravada, uno sí fluyó y el otro quedó descartado.
  • En el caso de Rosa Isela, en segunda instancia se sobreseyó por violación, es decir, que quedó fuera y únicamente se dejó el homicidio calificado.
  • Sonia Ivette está por homicidio calificado y por violación agravada, mientras que en el caso de Lilia Alejandra en primera instancia se negó la orden de aprensión, pero luego fue liberada por segunda instancia, “la primera instancia no fluyó pero la segunda sí”,  se informó sin especificar el delito.
  • En 2018 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) tomó el caso de Lilia Alejandra García Andrade.

hmartinez@redaccion.diario.com.mx