Estado

‘Doloroso’, silencio ante secuestro de migrantes

Cuestiona sacerdote trabajo de las autoridades contra tráfico de quienes buscan ‘el sueño americano’

Cortesía / Grupo de hombres rescatados por la Policía municipal luego de permanecer un mes privados de la libertad

Hérika Martínez Prado/ El Diario de Juárez

viernes, 25 junio 2021 | 07:30

Ciudad Juárez— La violencia que sufren los migrantes en la ciudad es dolorosa, “pero es más doloroso que las autoridades no trabajen para erradicarla”, lamentó el director de la Casa del Migrante, Francisco Javier Calvillo, quien hizo un llamado a los tres niveles de gobierno para que trabajen en conjunto para prevenir la trata de personas, los secuestros y los robos que sufren en Juárez quienes llegan en busca del llamado “sueño americano”. 

Después del rescate de cientos de personas durante las últimas dos semanas en seis viviendas de las colonias Ampliación Felipe Ángeles, Ampliación Fronteriza de Ciudad Juárez, Lomas de Poleo, Rancho Anapra, Salvárcar y Quintas del Valle II, y de las constantes narraciones de secuestros y robos que dan los migrantes, es urgente que alguien levante la voz, dijo el sacerdote. 

“A lo mejor es doloroso ver estos hechos que están pasando, pero es más doloroso el silencio, que ninguna voz se haya levantado para decir ‘esto está mal’. Y no se puede permitir. ¿Porque son migrantes no vamos a hacer nada?, los migrantes están sufriendo muchas cosas en Juárez. No olvidemos el pasado y no seamos indiferentes ante el dolor”, reclamó Calvillo al cuestionar el trabajo de las autoridades contra los traficantes de personas, quienes también los secuestran al llegar a la ciudad.

El sacerdote relató que recibieron a una familia y la niña se veía desorientada, por lo que pensaron que sufría ataques epilépticos, pero al revisarla la doctora les aseguró que estaba bien. La mamá les explicó que lo que pasaba es que tenían un mes sin ver el sol, debido a que estaban encerrados en una casa de seguridad.

‘Es mucho el sufrimiento’

Dijo que la Casa del Migrante cuenta también con un espacio afuera de sus instalaciones para los migrantes que únicamente quieren descansar o piden alimento, ropa, hacer una llamada o que necesitan orientación, adonde han llegado personas solicitando solamente un vaso con agua y una playera, para no ser identificados por quienes los tenían privados de la libertad.

“Nos dicen que quieren un vaso de agua y que les cambiemos la playera, y al preguntarles, nos dice uno de ellos: ‘es que yo me escapé de una casa en donde me tenían y necesito cambiarme la camisa para que no me identifiquen, porque en la casa (los traficantes de personas que los secuestran) te ponen una camisa…’. ¡Wow!, es mucho el dolor, mucho el sufrimiento (que están viviendo los migrantes) y claro que hay una tremenda red y nadie sabe dónde, ni quién, ni cuándo”, reclamó el sacerdote. 

Rogelio Pinal Castellanos, el director de Derechos Humanos del Municipio y coordinador del gimnasio municipal “Kiki” Romero, el cual ha albergado a más de 300 personas rescatadas de casas de seguridad en los últimos 17 días, dijo ayer que los migrantes están llegando engañados por los coyotes a la ciudad, en donde viven realmente “historias de terror”. 

“Son personas que han sido rescatadas por la Secretaría de Seguridad Pública, que estaban en una situación muy crítica, cuentan historias lamentables, y quisiéramos que estos rescates continuaran porque son historias de terror, así, subrayado, las que muchos de ellos nos han contado”, dijo el funcionario municipal.

Al llegar al espacio filtro, las personas les han comentado que los tenían en las viviendas sin dejarlos salir y aunque ya habían pagado hasta 5 mil dólares por llegar hasta Estados Unidos, en Juárez les pedían más dinero a sus familiares para cruzarlos al otro lado de la frontera.

También le pedían dinero a su familia “a cambio de nada. Simplemente decía una persona: si mi familia no me manda dinero me matan”, “algunos de ellos hablan de hasta 5 mil dólares o más”. 

“Lamentablemente ellos no lo ven como un secuestro, pero yo les digo que literalmente es un secuestro si le están pidiendo dinero a su familia a cambio de que ellos estén bien, es un secuestro. Pero (ellos dicen), ‘es que ellos me están prometiendo que me van a pasar’, y yo les digo que es totalmente un secuestro, es un delito. Pero ellos lamentablemente no lo ven así”, destacó Pinal Castellanos.

En condiciones ‘infrahumanas’

Héctor es uno de los cerca de 450 migrantes de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Ecuador, Brasil y México que han sido encontrados desde el 9 de junio pasado en seis casas de seguridad de esta frontera, en situaciones que han sido descritas por el secretario de Seguridad Pública Municipal (SSPM), Raúl Ávila Ibarra, como “deplorables” e “infrahumanas”. 

Después de viajar desde Guatemala hasta Ciudad Juárez, Héctor, cuyo nombre fue cambiado por motivos de seguridad, pasó un mes hasta con 140 personas en un pequeño cuarto de madera de 5x5 metros cuadrados, en donde solo comía cuatro tortillas al día, frecuentemente era amenazado para que no hablara y cuando tenía suerte podía dormir hincado, debido al hacinamiento en el que permanecían.

“Nos daban de comer dos tortillas como a las 2:00 de la tarde y nos traían dos más ya como a las 9:00 de la noche. El agua nos la vendían, una botellita de esas nos la cobraban a 20 pesos”, relató el centroamericano de 32 años de edad al señalar una botella de plástico vacía de 500 mililitros. 

El coyote que contrató él le cobraría 95 mil quetzales (242 mil 772.48 pesos mexicanos), pero él sólo consiguió 30 mil (76 mil 664.99 pesos) y el resto se lo daría al llegar al vecino país. Y aunque ya quería regresarse a su país, no podía porque para ello le tenía que pagar a los coyotes 35 mil pesos más, 20 mil pesos de “cuota” y 15 mil pesos más por el traslado, además de que al manifestar su interés de regresar tenían que comenzar a pagar su comida en el cuarto en el que permanecían, es decir, las cuatro tortillas que le daban diariamente. 

“Se supone que independiente de los motivos por los que haya salido de su país de origen el migrante, tiene derecho a que el Estado salvaguarde su vida. ¿Y el Estado, tres niveles de gobierno, qué están haciendo ante todo esto que está pasando? Está en juego la vida, la dignidad de las personas, debemos preguntarnos, ‘¿me gustaría que mis familiares sufran eso?’”, cuestionó el director de la Casa del Migrante de Ciudad Juárez. 

“Como gobierno, como organizaciones y como gente de Ciudad Juárez no podemos conformarnos y no podemos hacernos de la vista gorda, porque ya Juárez tuvo la experiencia de vivir secuestros. No olvidemos el pasado y no seamos indiferentes ante el dolor. No lo podemos permitir”, pidió el sacerdote.