Estado

Educación, un derecho que viaja con ellos

Abre primaria Pascual Ortiz Rubio sus puertas a más de 60 niños migrantes

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez / Los menores recibieron una mochila con útilies, además de una bolsa con dulces
Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez / Los alumnos de la escuela fronteriza fueron los encargados de darles la bienvenida
Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez / Sus padres pudieron llevar a los niños a su primer día de clases

Alejandra Gómez / El Diario de Juárez

domingo, 18 septiembre 2022 | 08:35

Ciudad Juárez.- A la espera de cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, a partir de mañana más de 60 niños y niñas en situación de movilidad –provenientes del interior del país y de Centroamérica– podrán estudiar en el interior de los salones de clases de una escuela primaria en la que alumnos y maestros les enseñarán que la educación es un derecho que viaja con ellos.

Minutos antes de las 4 de la tarde, el pasado jueves los pequeños viajeros salieron de la Casa del Migrante en compañía de sus familiares y caminaron por la calle hasta las puertas del plantel Pascual Ortiz Rubio, donde alumnos y docentes los recibieron vestidos con trajes típicos mexicanos y grandes letreros de bienvenida para mostrarles el plantel donde estudiarán mañana. 

“Esta escuela los abraza y los recibe con el corazón… a todos esos niños que hoy traspasaron esa puerta quiero decirles que se sientan seguros, tranquilos y felices de pertenecer a esta escuela, no sé cuánto tiempo duren, pero el tiempo que duren van a ser siempre bienvenidos, acogidos y atendidos”, dijo la directora de la escuela, Dora Elia Espinoza. 

Hace años, cuando incrementó la llegada de migrantes a esta ciudad fronteriza, nació en la maestra Dora la preocupación porque cada uno de los niños, niñas y adolescentes que viajaban solos o en compañía de sus familiares tuvieran la oportunidad de continuar estudiando mientras volvían realidad el deseo de cruzar a tierra estadounidense y encontrar una vida mejor a la dejada en sus países de origen. 

Materializa maestra su sueño

Este ciclo escolar se materializará su sueño de abrir las puertas de su escuela a cada uno de los pequeños que se albergan en la Casa del Migrante, el cual coincidió con el proyecto que este año arrancó el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Secretaría de Educación Pública: el “Protocolo de acceso a la educación básica de NNA en situación de migración en el estado de Chihuahua”.

A nivel nacional, el protocolo se aplicará en Chihuahua, Chiapas, Puebla y Baja California con el objetivo de que el Estado garantice el derecho a la educación a los niños, niñas y adolescentes (NNA) de cualquier nacionalidad que se encuentren en el territorio mexicano, por lo que fue ajustado acorde con las circunstancias y el contexto de cada entidad, a fin de responder a las necesidades de los menores en situación de movilidad. 

“Va a ser una población flotante, pero constante, se irán ellos, pero ya vendrán otros y otros, y esta será una escuela en la que ya se admitan a niños migrantes”, dijo la maestra Dora, quien junto con el personal docente del plantel educativo fue capacitada por Unicef para trabajar con los menores a partir de las circunstancias en las que cada uno se encuentra. 

El pasado jueves, los más de 60 pequeños asistieron a la escuela para conocer a quienes serán sus nuevos compañeros de clases y a sus maestros, pero también las instalaciones del plantel, como las gradas, la cancha, el estacionamiento, los salones, los baños y las oficinas, en un recorrido que también realizaron sus familiares para que sepan dónde estarán a partir de mañana. 

“Estoy feliz porque van a llevar un adelanto de lo que deben aprender, es una muy buena oportunidad que no nos dieron en otra parte y cuando Dios lo permita y estemos del otro lado, ellos ya van a estar un poquito avanzados”, dijo una madre de El Salvador que hace meses viajó a esta frontera con sus hijos de 8 y 10 años, tiempo en que no pudieron ir a la escuela. 

Los reciben con fiesta mexicana

Durante la bienvenida, los estudiantes de la escuela Pascual Ortiz Rubio entregaron bolsas de dulces a cada uno de los NNA en situación de movilidad; también les dieron un fuerte abrazo y los deleitaron por varios minutos con bailes típicos mexicanos, recitales y dramatizaciones sobre las celebraciones del tradicional Día de la Independencia. 

“En todo lo que hemos viajado mis niños no han conocido a otros niños y estoy feliz de que van a convivir con mexicanos”, dijo una madre de un pequeño de 6 y otro de 4 años, con quienes llegó desde Guatemala a Ciudad Juárez hace 10 días y se hospedan en la Casa Migrante a la espera de poder cruzar la frontera entre México y Estados Unidos. 

Los más de 60 pequeños migrantes serán acomodados de primero a sexto grado de acuerdo con la edad escolar de cada uno, y el posible rezago educativo que tengan será enfrentado por medio de un proyecto que se enfocará en reforzar sus conocimientos y habilidades en lectura, escritura y matemáticas. “La preparación de los niños migrantes debe ser una preparación académica y para la vida”, dijo la maestra Dora. 

Si bien la escuela Pascual Ortiz Rubio no es la primera de Ciudad Juárez que permite a NNA en situación de movilidad ejercer su derecho a la educación, sí es la primera que abre sus puertas a un gran número de estudiantes, al mismo tiempo que se prepara para brindarles la mejor experiencia a cada uno de ellos y que proyecta convertirse en un plantel con sus puertas abiertas a la población migrante. 

Tendrán espacio en todos los planteles

El “Protocolo de acceso a la educación básica de NNA en situación de migración en el estado de Chihuahua” establece que todas las escuelas de la ciudad están obligadas a recibir a todos los menores que requieran de sus servicios, sin importar sus lugares de procedencia o de origen, y que su estancia deberá ser avalada por la SEP. 

“La primera intención de nosotros es que ellos estudien, aprendan y, sobre todo, que aunque su estancia sea mínima, aunque sea una semana o dos, se llevan algo de aquí de Juárez, que puedan implementar lo aprendido a donde vayan”, dijo Ivonne López, coordinadora del Centro de Derechos Humanos de la Casa del Migrante, quien explicó que en más de una ocasión el albergue buscó la realización de este tipo de proyectos.

Cuando las puertas de la escuela Pascual Ortiz Rubio se abrieron, los nuevos estudiantes se acomodaron en las gradas y entre ellos se sentaron los alumnos y docentes del plantel, quienes sostuvieron entre sus manos grandes carteles con palabras de bienvenida: “La convivencia no tiene fronteras”, “En esta escuela todos tenemos los mismos derechos” e “Iniciaremos un viaje al conocimiento”.