Estado

'El doctor era el corazón de El Hundido'

“Nunca dejó de soñar, y con su partida se llevo esos sueños (...) Hoy El Hundido ya no tiene corazón...”, dice guía de turistas

De la Redacción/El Diario
martes, 26 febrero 2019 | 09:20
Especial/ El Diario

Chihuahua.- El médico veterinario Rodolfo Martínez, oriundo de Coahuila, pero considerado jimenense por adopción, era el corazón de El Hundido, un incansable promotor de este sitio turístico de aventura que puso a disposición de todos, aunque poco o nada de apoyos que recibiera a cambio para explotar su potencial.

“Hablar del cenote El Hundido es conversar sobre el doctor Martínez, son dos entes que se fusionaron en un sueño y en un ideal de tal forma que la amalgama fue un producto muy especial, inigualable, diferenciado, único.

Son como siameses con un mismo corazón, no puedes separarlos porque ambos mueren”, dice Antonio Holguín, guía y promotor turístico más importante de la región. Para Holguín, también cronista regional, Rodolfo Martínez fue un incansable pregonero de sueños, un gestor que no se rendía ante la adversidad, de ahí que se la pasara tocando puertas en Chihuahua, Coahuila, Durango y más en la Presidencia Municipal de Jiménez.

“Martínez se ha separado de su siamés, no por su voluntad, fue por la del que todo lo suma y lo resta, lo multiplica y lo divide, el creador de todas las cosas, el que crea las alegrías y creó el dolor para que aprendamos a agradecer con lo bello que tenemos a nuestro alcance”, afirma.

“A partir de hoy visitar el cenote El Hundido no será jamás lo mismo porque con su partida sólo sera un sitio, un socavón, un hoyo en la Sierra del Diablo... Con su partida hemos perdido la esencia que le daba vida, que le daba colorido, con sus platicas, sus historias, sus chistes, sus moralejas, sus carcajadas, sus originales expresiones y frases de un ranchero fresa, ademas divertido, culto y realista”.

Señala que siempre estaba presto a recibir a los grupos que coordinaba para visitar El Hundido, fueran para hacer estudios como la colonia de murciélagos por la Universidad de Cambridge de Inglaterra o de la Bat Conservation International; fueran para hacer descenso en cuerda como el grupo La Venta, asociación de Italia para el estudio de las cuevas en México; o estudiantes y visitantes diversos de Arizona, Cuauhtémoc, Saltillo, Monclova, y de tantos y tantos lugares.

“Todos eran bienvenidos con la condición de que aportaran información y experiencias para continuar con la documentación del sitio. Permitió gustoso el acceso de medios de comunicación locales, estatales, nacionales, prensa, revistas, televisión, sin medir el costo de tiempo y dinero de trasladarse desde su hogar en Torreón hasta el rancho, para ser un buen anfitrión”, comenta Holguín, quien recuerda al médico como un hombre siempre positivo que externaba sus sueños de lograr un sitio turístico que apoyara la derrama económica en la región.

“Nunca dejó de soñar, y con su partida se llevo esos sueños”, dice. “Hoy El Hundido ya no tiene corazón... hoy El Hundido ya no tiene sueños... Para mi, guía de turistas y compañero, Sancho de este Quijote soñador, ya no hay personaje principal, ya no hay quien escriba más historias, hoy le doy vuelta a la última página y cierro el libro del cenote y lo guardo orgulloso de haber compartido incontables historias y momentos envidiables con una persona más grande que su estatura, sino a la altura de sus sueños”.