Estado

El ‘último adiós’ en tiempos del Covid

Familias viven duelo protegidos con cubrebocas y con sólo tres deudos por difunto

Marco Tapia / El Diario de Juárez
Marco Tapia / El Diario de Juárez
Marco Tapia / El Diario de Juárez

Hérika Martínez Prado/ El Diario de Juárez

viernes, 22 mayo 2020 | 06:46

Ciudad Juárez— Con globos, cerveza, música, flores, recuerdos y llanto, siete familias dieron ayer el último adiós a sus difuntos en el área Covid del panteón municipal San Rafael, a las afueras de Ciudad Juárez.

Uno tras otro, desde las 10 de la mañana hasta las 12:30 de la tarde las carrozas de diferentes funerarias desfilaron junto a la hilera de tumbas cubiertas de flores, y mientras uno de los trabajadores del cementerio cavaba más fosas con la ayuda de una máquina “mano de chango”, sus compañeros llenaban las otras con los cuerpos.

Hasta la tarde de ayer sumaban 21 las tumbas ocupadas en el área Covid, ubicada en uno de los extremos del camposanto, desde donde se observa a través del desierto el Umbral del Milenio, la puerta amarilla de Juárez.

El Diario fue testigo de cuatro de los siete entierros. Todos los asistentes aseguraron que su familiar no murió a causa del nuevo coronavirus, sino de neumonía atípica o un infarto, pero fue que asignado al área Covid por ser un caso sospechoso.

“Ella tenía los síntomas y le pusieron posible Covid, pero cuando murió nos dieron los resultados de la prueba y fue negativa”, narró la hija de Marcela Álvarez, una mujer de 92 años, quien murió en el Hospital General Regional número 66 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). 

Sólo a tres de sus familiares se les permitió ingresar al panteón, entre ellos a su hija y dos mujeres más. Abrazadas, las tres mujeres vestidas de negro observaron cómo el ataúd café envuelto en plástico fue bajado de la carroza por los trabajadores del panteón, quienes desinfectaron cada parte de la caja antes de meterla en la fosa de más de 2 metros de profundidad.

Entrelazadas, protegidas con cubrebocas y guantes blancos, le dieron el último adiós a la mujer con tres rosas rojas que echaron sobre su ataúd, para que luego la fosa fuera cubierta por tierra, una capa de cemento, otra de tierra y finalmente los trabajadores colocaran la cruz blanca con su nombre y una corona de flores.

En el certificado de defunción “dice que posibilidad de Covid, pero cuando se murió nos dieron los resultados de la prueba y salió negativa”, narraron las mujeres, quienes despidieron a Marcela con cantos.

Antonio Márquez de los Ríos, de 52 años, tampoco murió por Covid, aseguró su hija, Joana Márquez, quien junto a su madre, hermanos y otros familiares le dio el último adiós con música, flores y globos.

“Él murió el 17 de mayo en el Hospital General, estuvo una semana con síntomas y duró 10 días internado. Tenía neumonía atípica –eso dice su certificado de defunción–. Tenía gripa, dolor de cuerpo”, recordó. 

La familia tardó cuatro días en enterrar el cuerpo porque lo querían cremar, pero no pudieron “porque los crematorios están saturados; colapsaron tres”, dijo su hija, quien tenía como segunda opción llevarlo a su natal Durango, pero debido a que era sospechoso de Covid no pudo ser trasladado.

Su padre trabajaba en la construcción, tenía 29 años en esta frontera, donde dejó a su esposa, cuatro hijos y dos nietos, comentó.

Con Felipe su yerno compartió ayer la última cerveza, ya que decidió darle el último adiós con un poco del líquido sobre el ataúd previamente desinfectado por los trabajadores del panteón.

“Era un hombre fuerte… pero no lo quisieron atender en ningún hospital”, dijo el hombre, mientras un trabajador del panteón cubierto con overol, guantes, cubrebocas, una gorra y lentes descendía el cuerpo de la carroza, apoyado por un trabajador de la funeraria.

“No fue Covid, pero se puso mal y se le complicó”, lamentó mientras la esposa, la hija y la madre de Felipe Vázquez, de 65 años, era despedido entre flores y puños de tierra.

“Era mi papá… murió en su casa, hicieron una llamada al 911, pero no lo ayudaron. No estamos seguros que haya sido por coronavirus, fue por un paro cardiaco, pero al momento de morir preguntaron que síntomas él tenía y él había tenido calentura días antes, pero no había tenido tos ni nada más. Había tenido temperatura como una semana antes, pero ya estaba bien y al momento de morir fue cuando dijeron ellos que al tener un síntoma de coronavirus lo iban a dar como coronavirus”, narró la hija de otro hombre, quien ya estaba pensionado y fue enterrado ayer.

El certificado de defunción “no dice exactamente Covid, le pusieron que había sido una posible neumonía… y quedó en esta área lamentablemente”, dijo la joven mientras el resto de su familia esperaba afuera del panteón. 

El área Covid del panteón municipal San Rafael comenzó a utilizarse el sábado 16 de mayo, cuando sólo una mujer fue enterrada, mientras que el domingo cinco mujeres más fueron colocadas en la hilera de fosas. Los primeros días sin la presencia de la familia, quienes se quedaban afuera del cementerio y esperaban la fotografía que les enviaba la funeraria para conocer la tumba de su ser querido.

A partir de esta semana se les dio acceso a grupos pequeños de familiares, por lo que ayer, cinco integrantes de la familia de una de las mujeres enterradas el domingo llegó hasta el lugar para echarle agua y colocar flores sobre su tumba.

“No nos dejaron velarla, del hospital se la trajeron para acá”, lamentó uno de sus familiares.

Hasta ayer, 21 de mayo, según cifras oficiales dadas por el doctor Arturo Valenzuela Zorrilla, director médico en la Zona Norte del Estado de Chihuahua y vocero de la Secretaría de Salud Estatal durante la pandemia de Covid-19, sumaban 805 casos positivos confirmados del nuevo coronavirus en Ciudad Juárez, 172 de los cuales habían perdido la vida y sólo 17 se habían recuperado.