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Este es el ritual de "los seremos"

Ha pasado de padres a hijos por siglos

Froilán Meza Rivera / El Diario

sábado, 17 septiembre 2022 | 05:00

Y aquí, como documentos de primera mano de la tradición oral, se presentan las siguientes entrevistas realizadas a personas de avanzada edad, con testimonios de que a ellas sus padres y sus abuelos les inculcaron esta costumbre que, a su vez, les debió ser inculcada a ellos por sus respectivos antecesores, y así, hasta los siglos anteriores.

Señorita Ángela Arellanes Torres.- Angelita fue secretaria durante 47 años en la secundaria Jaime Torres Bodet. A ella, sus padres, José Dolores Arellanes Olivas y Luz Torres, le inculcaron la participación en "los seremos" desde muy chica. "A mí, mis tías me llevaban al recorrido de cada 1 de noviembre, pero mi papá, lo recuerdo bien, tenía unas chimeneas enormes, donde se tatemaba bastante calabaza con dulce, y eso nos regalaban en 'los seremos', porque era lo que le daban a uno: dulce de calabaza", dice doña Ángela. El padre de la señorita Arellanes falleció a los setenta y cuatro años de edad, hace ya sesenta y siete años, porque nació en 1881. En la infancia de don José Dolores, "los seremos" era ya una tradición antigua de vieja raigambre en el Valle de Allende.

Profesora Inés Ponce.- La profesora Inés Ponce es una entusiasta promotora de "los seremos" y de todas las tradiciones de su pueblo. A Inés, su padre, don Manuel Ponce, le inculcó la participación en "los seremos", y a él a su vez se lo inculcaron sus padres. El señor Ponce era de 1902 y falleció a los 98 años. Él contaba que a él y a sus hermanitos y amigos, la gente les daba tejocotes y naranjas, pero no naranjas de Montemorelos, sino de las de aquí del Valle. Él ya les hablaba de que para el recorrido, en su infancia, llevaban una red (que es la bolsa tradicional para hacer mandados), la campanita, el costal de raspa, la vela, una cruz y el cencerro en lugar de campanita. "Mi papá siempre estaba al pendiente de que tuviéramos todo listo".

José Isabel Arrieta Mendoza.- Doña Chabelita consintió en cantar el tema de "los seremos" para ser grabado en esta investigación. Ella tenía 77 años de edad en el año en que la entrevisté, en 2011, y contó que sus padres, y los padres de sus padres, ya representaban "los seremos".

Socorro Montes Gallardo.- Doña Socorro también cantó el tema para la grabadora, y de hecho lo hizo a coro con doña Chabelita Arrieta y con doña María del Refugio González Gutiérrez, al ser abordadas para entrevistarlas mientras estaban sentadas en Los Portales. Y lo hicieron muy afinadas y con un tono ligeramente diferente a como lo interpretan los niños de hoy en día. Ella recuerda que salió a "los seremos" desde que tenía siete años. "A mí me enseñó mi mamá, y no sé si mis abuelitos ya lo sabían, porque yo no los conocí.

María del Refugio González Gutiérrez.- Ella entró en contacto con "los seremos" a la edad de nueve años. "Nos juntábamos en el barrio, y recuerdo que nos daban calabaza con dulce, a veces nos la daban hasta en la mano, de donde se nos iba chorreando, porque no siempre cargábamos una ollita, o porque se nos llenaba el recipiente que llevábamos". Llevaban una cazuela o una red, y siempre se les iba tirando el dulce de calabaza, escurriéndoseles por entre las manos, y no siempre se aguantaban a repartir y comer el "botín" hasta el final, por lo que lo mordían desde antes. "Una vez, una señora que era testigo de Jehová nos echó agua caliente para corrernos, porque le molestaba que le fuéramos a rezar en el frente de su casa, eso fue en el callejón donde vivía Nacho Máynez. Todo esto viene de generación en generación, y sí se nota que ahora hay más 'seremos' que antes, que no se ha perdido la tradición".

Graciela Herrera Morales.- Nacida en 1933, doña Graciela tenía 78 años de edad en 2011, y comenzó a participar en "los seremos" desde que tenía 5 o 6 años. "Mi papá ponía un gran cazo con leña en el patio, exclusivamente para cocinar la calabaza en dulce que repartía a todos los que pasaban por la casa el 1 de noviembre, era calabaza en casco".

-¿Qué otras cosas les daban antes?

"Tejocotes amarillos, o americanos, que aquí se daban en el Valle ya en noviembre", responde Graciela. "Nos daban cacahuates, también".

-¿Usted de quién aprendió el ritual de "los seremos", Graciela?

"Yo me juntaba con Angelita Arellanes, y precisamente con ella llevábamos a alguien para llorar, que era quien la hacía de 'viuda' o de 'mamá' a la que se le murió el hijo y le lloraba".