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Galería: Sembrador de talentos

En el Centro de Estudios para Invidentes Asociación Civil no sólo les enseñan a valerse por sí mismos, también los impulsan a desarrollar sus habilidades

Cortesía / Integrantes del grupo musical del centro
Cortesía / Scarlette Nicole tiene nueve años de edad, cursa la educación primaria, toca el piano, canta y compone canciones, además de que participa en competencias de ajedrez y taekwondo
Cortesía / Uno de los recitales de los integrantes del grupo musical del Ceiac
Cortesía / El profesor Cristian Ulate con uno de los alumnos
Cortesía / Jessica Itzel Urrutia Barrón

Luis Carlos Cano/ El Diario de Juárez

lunes, 28 septiembre 2020 | 12:35

Ciudad Juárez.- Scarlette Nicole cursa la primaria, toca el piano, canta, compone canciones, compite en ajedrez y taekwondo; Jessica Itzel toca la flauta transversal, juega ajedrez y escribe cuentos; Sebastián está en secundaria, toca el piano y le apasiona la historia, y Luis Eduardo toca la guitarra y el violín, estudia la licenciatura en Música en la UACJ; son niños y jóvenes que además de coincidir en sus habilidades, asisten al Centro de Estudios para Invidentes Asociación Civil (Ceiac).

Ellos cuatro son parte de las 101 personas que acuden al Ceiac, en donde no sólo les enseñan a valerse por sí mismos, a pesar de su discapacidad visual o baja visión, sino que los impulsan a desarrollar sus habilidades.

Incluso, hay casos en que personas que fueron alumnos del Ceiac, ahora enseñan ahí mismo, como es el caso de Cristian Ulate, quien asistió como usuario, pero ahora, como profesionista de la educación, es maestro en esta institución, tarea que dice “es muy satisfactoria al poder regresar un poco de lo que en su momento, esta asociación hizo por mí”.

Son muchos casos de niños y jóvenes que asisten al Centro y que han demostrado que a pesar de su discapacidad, pueden hacer lo que se proponen, no sólo aprender el lenguaje Braille, también a tomar parte en competencias de ajedrez, deportivas y tocar algún instrumento musical, dice la directora del Ceiac, Otilia Herfter Rivera.

Durante 15 años, señala orgullosa, el Centro de Estudios para Invidentes ha logrado avanzar y consolidarse en esta frontera como una institución que forma una parte muy importante en las vidas de estos niños, jóvenes y adultos, quienes a diario van adquiriendo las herramientas para crecer de una forma incluyente en la sociedad.

En el mes de agosto el Ceiac cumplió los tres lustros de haber iniciado actividades en esta frontera y el cuarto de siglo en la capital del estado, con el propósito de ser una institución que destaque en la comunidad, algo que dice Herfter Rivera, “estoy convencida que a través del personal se ha logrado, impactar en la vida de mucha gente”.

“En estos 15 años, hemos recibido niños que los hemos visto crecer en todos los aspectos; llegaron de bebés y ahora estudian la secundaria, otros que ya están en preparatoria y también en la universidad, como es el caso de Luis Eduardo, quien estudia la licenciatura de Música en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez”, dice la directora del Centro.

Pero debido a la pandemia, indica, ha tenido que adaptarse, junto con estudiantes y padres de familia y pudieron seguir la atención aprovechando la tecnología, la computadora y las aplicaciones en los teléfonos celulares.

“Ahora más que nunca, hemos necesitado que los papás se involucren con los hijos, estar muy pendientes de ellos y lo logramos”, expresó.

Herfter destacó que los programas del Ceiac tienen que ver con la psicomotricidad para que los niños, jóvenes y adultos lleguen a desplazarse de manera independiente, así como el apoyo escolar para que se incluyan en las escuelas regulares, y alternativamente en las clases en el programa de música en el que participan 20 de ellos.

En este tiempo de trabajo, dijo la directora, hemos recibido apoyos de la Fundación del Empresariado Chihuahuense, de la Rosario Campos y la Paso del Norte, alianzas que se han ido construyendo para fortalecer el trabajo.

Herfter Rivera dijo que para fortalecer el trabajo en beneficio de las personas con discapacidad visual, el Centro de Estudios para Invidentes tiene que consolidar la rehabilitación en línea, para no nada más hacerlo con la gente local, sino que cualquier persona de habla hispana en el país o en Latinoamérica la pueda aprovechar y superar su discapacidad.

Así se ha hecho en el Ceiac con los usuarios de los programas, indica,  niños y jóvenes que por distintas causas son invidentes, pero a pesar de eso, han superado cada etapa de su vida y no se conforman con sólo aprender a valerse por sí mismos en su convivencia con el resto de la sociedad, pues además participan en distintas actividades.

Son muchos los que destacan

Como lo señala la directora del Ceiac, son muchos los casos de niños y jóvenes que acuden a esta institución y destacan no sólo en lo académico, sino en distintas disciplinas culturales o deportivas, en las que a diario se les motiva a continuar.

Scarlette Nicole es una de estos menores que a pesar de su ceguera es un ejemplo a seguir; a sus nueve años de edad, cursa la educación primaria, toca el piano, canta y compone canciones, además de que participa en competencias de ajedrez y taekwondo.

Desde los cuatro años Nicole asiste al Centro de Estudios para Invidentes Asociación Civil, en donde toma clases de apoyo académico a través del braille y el ábaco japonés, demostrando que no hay límites para lograr las metas que una persona se propone.

Claudia, mamá de Nicole, dice estar orgullosa de su hija, quien aun con la discapacidad visual, participa en actividades deportivas y asiste a clases de taekwondo en Amaya; ya ha participado en torneos como el de barrio Olympic, en el que logró sacar el primer lugar.

Otra de las alumnas destacadas del Ceiac es Jessica Itzel, quien se integró para recibir el apoyo en clases de estimulación visual y apoyo académico, con lo que aprendió a leer, sumar, multiplicar y dividir, pero además logró aprender a tocar la flauta transversal y jugar ajedrez.

De 14 años de edad, Jessica tiene discapacidad visual con baja visión, pero esto no le impide avanzar, ya que fue seleccionada para formar parte del libro “1er Maratón de Lírica Tradicional", obra en la que aparece el cuento que ella escribió, “La Cascada Mágica”.

Jessica es una niña muy tímida, situación que le afectó en su desarrollo social, aparte por su discapacitada visual, dice su mamá, Alma Barrón.

Sin embargo, en el Centro de Estudios para Invidentes ha tenido varios logros, y además de aprender en lo académico, toca la flauta transversal y juega ajedrez, disciplina esta última en la que ha participado en competencias con niños sin problemas visuales y con compañeros que tienen alguna discapacidad visual.

Otros alumnos del Ceiac son Sebastián y Luis Eduardo, un niño y un joven que por distintas causas son invidentes, pero que han superado cada etapa de su vida como personas; los dos han destacado en la escuela y además de prepararse académicamente, dedican tiempo a otras actividades como la música y el ajedrez.

Sebastián tiene 12 años de edad y acaba de ingresar a la secundaria, lo que considera todo un acontecimiento, mientras que Luis Eduardo, de 20 años de edad, estudia la licenciatura en música, con especialización en guitarra clásica, en el Centro Universitario de las Artes de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

“Sebastián es un niño muy inteligente y tiene una memoria admirable, todo se aprende, pero además es dedicado en lo que hace, en la escuela y en las clases de música, además de que es un aficionado de la historia”, dice la señora Guadalupe Magdaleno, abuelita de Sebastián.

Luis Eduardo no es invidente de nacimiento, hace seis años que perdió la vista por un desprendimiento de retina a causa de una enfermedad hormonal en los ojos, la cual ha tenido desde los cinco años de edad, y aunque es controlable, no se quita.

En el Ceiac, el maestro Roberto Prieto, encargado de música, acepta enseñarle; con él tuvo un año de preparación antes de entrar a la UACJ y estudió Musicografía Braille, una clase especial para adaptar la partitura normal al braille para que la persona invidente pueda ejecutar las notas musicales.

Creo que las personas con discapacidad podemos aprender lo mismo que cualquiera, dice Luis Eduardo, quien destaca la importancia del trato igualitario y sin discriminación entre toda la gente.

De interés

En Ceiac no sólo les enseñan a valerse por sí mismos, a pesar de su discapacidad visual o baja visión, sino que los impulsan a desarrollar sus habilidades

Asisten al centro

• Scarlette Nicole 

    Cursa la primaria, toca el piano, canta, compone canciones, compite en ajedrez y taekwondo

• Jessica Itzel 

    Toca la flauta transversal, juega ajedrez y escribe cuentos 

• Sebastián 

    Está en secundaria, toca el piano y le apasiona la historia

• Luis Eduardo 

    Toca la guitarra y el violín, estudia la licenciatura en Música en la UACJ

lcano@redaccion.diario.com.mx