Estado

Hacen de Juárez su nueva ruta

Con miles de kilómetros recorridos y haciendo paradas de meses y hasta años para trabajar y ahorrar dinero, más isleños optan por esperar en esta frontera el momento adecuado para solicitar asilo en EU

Hérika Martínez Prado / El Diario

lunes, 27 diciembre 2021 | 05:00

Después de migrar por 11 países durante cuatro años y medio, Jean llegó hasta el bordo del río Bravo para observar desde lejos los edificios de El Paso. Estar a punto de ingresar a Estados Unidos lo llenó de felicidad, pero también de temor al saber que una gran cantidad de haitianos están siendo expulsados a su país por el Gobierno de Joe Biden. 

Idiomas que hablan al llegar a Juárez 

• Su lengua oficial es el criollo.

• Todos aprenden el francés en la escuela, como segunda lengua.

• Algunos han aprendido español, portugués e inglés durante su viaje.

Edad

• La mayoría tienen entre 25 y 35 años 

“Queremos ir a Estados, pero la decisión la da el corazón, cuando llegue el día de entregarnos (con la Patrulla Fronteriza) el corazón no estará en duda, cuando está en duda no me puedo entregar. He pasado por 11 países, trabajando, y voy a trabajar aquí, en Ciudad Juárez, hasta que el corazón tome la decisión”, narró el isleño, de 27 años, quien llegó a esta frontera con su esposa y su hija de tres años de edad. 

Jean y su esposa salieron de su país en julio de 2017, porque “nada es fácil en Haití. Son muy malos los gobiernos, no hay trabajo, no hay salud, no hay escuela, la educación allá es muy complicada, hay muchos problemas”, aseguró. 

“En Haití no había Covid”, recordó el migrante, cuya lengua materna es el criollo, pero aprendió el francés como segundo idioma, al igual que lo hacen todos los niños de Haití en la escuela. Al salir de su isla llegó a Chile, donde aprendió español y tuvo a su hija, para después recorrer Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y todo México. 

“Nada es fácil en Haití. Son muy malos los gobiernos, no hay trabajo, no hay salud, no hay escuela, la educación allá es muy complicada, hay muchos problemas” 

Jean

Isleño de 27 años

La ruta de otros cambia en dos países, ya que de Haití viajan a Chile, luego Bolivia y después a Brasil, por lo que algunos saben hablar también portugués. Después continúan por Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México. 

En cada país al que llegan, los haitianos trabajan para poder continuar su viaje hacia el país más seguro y más poderoso del mundo. Debido a la falta de recursos, generalmente ellos no viajan hasta Ciudad Juárez con ‘coyotes’, pero sí tienen que esperar meses en el sur del país para tramitar un permiso temporal para radicar en México, emitido por el Instituto Nacional de Migración (INM). 

“Voy a Estados Unidos porque mi país ahora tiene muchos problemas, problemas de seguridad, problemas sociales, de economía, todo, todo eso. Ahora todo es muy difícil”

Jeff

Isleño de 27 años, quien llegó con su esposa Dardeline, de 30, y su hija de dos años 

“A mí me gusta Chile mucho, pero en Chile está complicado. En Chile muchas personas tienen hasta cinco trabajos todos los días, y luego les sacan la pistola para que les den la plata. No puedes vivir así”, afirmó. 

Después de recibir su permiso migratorio por el INM, tuvieron que salir de Tapachula, Chiapas, porque no encontraron trabajo. 

Él viajo con un grupo de haitianos hasta esta frontera porque otros de sus paisanos les aseguraron que ésta es una ciudad segura para cruzar; no obstante, otro grupo de haitianos aseveró hace unos días que han sido interceptados por policías municipales en el Centro de la ciudad, quienes han tratado de quitarles dinero, que no han podido: primero porque no pueden sobornarlos debido a que están en México de manera legal y, además, porque la mayoría no tiene dinero. 

“La gente es buena, pero a veces algunos policías nos quieren quitar el dinero”, lamentó uno de los isleños, mientras un hombre mexicano que escuchaba hizo un llamado público a los municipales que buscan aprovecharse de ellos para que los protejan en la ciudad, en lugar de tratar de robarles. 

La mayoría de los amigos que hizo Jean en el camino ya están en Tijuana: “allá hay muchos, muchos”, dijo. Llegó a principios de diciembre, cuando otros haitianos les dijeron “crucen por aquí, aquí está fácil y seguro”. 

Aumentan cruces a EU, pero también las expulsiones

De acuerdo con las últimas estadísticas oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), mientras que en el año fiscal 2020 (de octubre de 2019 a septiembre de 2020) sólo 12 haitianos fueron detenidos en el Sector El Paso tras cruzar la frontera, durante el año fiscal 2021 (de octubre de 2020 a septiembre de 2021) la cifra aumentó a cuatro mil 348. 

En octubre pasado, el primer mes del año fiscal 2022, fueron 97 los migrantes de Haití registrados en el sector que abarca hasta la frontera con el municipio de Janos, y en el mes pasado sumaron 397 los detectados por los agentes estadounidenses. 

Desde que comenzó diciembre, se ha observado también una gran cantidad de caribeños cruzar el río Bravo, que divide a México de Estados Unidos, entre Ciudad Juárez y El Paso. 

“Nosotros venimos aquí a buscar una vida mejor… buscamos trabajar, apoyo para trabajar para tener una vida mejor

Emmanuel

Migrante haitiano

“Voy a Estados Unidos porque mi país ahora tiene muchos problemas, problemas de seguridad, problemas sociales, de economía, todo, todo eso. Ahora todo es muy difícil”, aseguró Jeff, de 27 años, quien llegó su esposa Dardeline, de 30, y su hija de dos años, hasta la orilla del río internacional, que en el vecino país es llamado río Grande. 

Ellos salieron de su país hace dos años con la intención de llegar hasta Estados Unidos para trabajar y ayudar a sus familias, y aunque buscó trabajo en México, en Tapachula, donde permaneció dos meses y medio, no logró encontrarlo, por lo que decidió venir a la frontera y concluir su recorrido. 

“Es muy difícil, muy muy difícil llegar aquí, hemos venido en bus, un poquito de avión y hemos caminado. El Darién es muy difícil, vienen haitianos y otra gente que viene de otros países, han muerto en el Darién, nosotros caminamos como cuatro días”, continuó Jeff sobre el Tapón del Darién, la selva que separa a Colombia de Panamá.

Él, como la mayoría de los haitianos que llega a Ciudad Juárez, no sabe que el Gobierno de Joe Bien integró su nacionalidad en la segunda versión del programa “Permanecer en México”, de los Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés), y que al solicitar asilo pueden ser retornados para que esperen aquí su proceso migratorio ante una Corte de Inmigración de Estados Unidos. 

“En Juárez yo tengo como seis días, pero para rentar casa es muy difícil, porque no hay casas para renta, no tenemos cama, no tenemos nada. Y tenemos que pagar como tres mil 500 pesos, pero sin cama y sin nada”, explicó sobre su decisión de cruzar la frontera. 

Después de vivir en 11 países, incluido México, en los que nunca se les ofreció un albergue, la mayoría también desconoce que existen espacios donde pueden dormir, comer y acceder a protección integral de manera gratuita. 

“¿Qué es un albergue?, ¿ahí puedo dormir si no quiero ir todavía a Estados Unidos?, estamos pagando renta, pero no tenemos cama y mi hija de dos años anoche tenía frío, tenía fríos los pies. Nosotros no hemos ido a albergue, nosotros hemos pagado renta”, explicó Alex, en tanto observaba a Jeff y a su familia mientras cruzaban la frontera. 

“Ahora yo estoy más o menos bien porque ya estoy enfrente de Estados Unidos, es un país al que mucha gente necesita ir para allá, porque tiene mucho trabajo. Acá yo pienso que las cosas son más fáciles”, comentó antes de bajar el borde mexicano. 

Jeff, cargando una mochila en la espalda, y ella, con su hija en los brazos, buscaron el mejor lugar para adentrarse al río, que desde principios de septiembre pasado lleva las aguas residuales de El Paso. Pero al ver el agua sucia, ambos se quitaron los tenis y calcetines, y Jeff sacó de su mochila color guinda una bolsa de plástico donde tenían un par de huaraches para cada uno. 

Después de doblarse el pantalón de mezclilla hasta media pantorrilla, el primero en descender al río fue él, aunque la corriente le robó en el primer paso uno de sus huaraches negros, lo que les pareció gracioso a los dos. Siguió caminando hasta dejar su mochila en un montón de piedras secas ubicadas en la parte estadounidense del río; luego volvió a cruzar para tomar en brazos a su hija y llevarla hasta Estados Unidos, mientras que Dardeline cruzaba detrás. 

Ya en el bordo del río Grande, la familia subió hasta la zona donde comienza el muro fronterizo, detrás del que caminó unos 50 metros hasta llegar con un agente de la Patrulla Fronteriza, con quien se entregó para solicitar el refugio internacional. 

Desde lejos, Jean y Alex los observaron, cuestionando qué pasaría después con ellos, atemorizados de cruzar también el río y ser deportados a su país, ya que una gran cantidad es expulsada bajo el Título 42 con el argumento de representar un riesgo para la propagación del Covid-19. Según los propios migrantes, muchos de ellos son devueltos a su país y otros a México, aunque las autoridades locales no han detectado en el último año retornos o expulsiones de haitianos por esta frontera. 

De acuerdo con las cifras oficiales de CBP, de los cuatro mil 348 haitianos detenidos en el Sector El Paso durante el año fiscal 2021, mil 192 fueron expulsados; de los 494 aprehendidos durante los últimos dos meses, 157 fueron expulsados, dos de ellos en octubre y 155 más durante noviembre. 

Con kilómetros a cuestas

Antes de llegar a Ciudad Juárez recorren 11 países; algunos optar por llegar a Perú y otros a Ecuador, al final todos llegan a Colombia para seguir su destino a la Unión Americana

1- Haití 

2- Chile

3- Bolivia

4- Perú / Brasil 

5- Ecuador /Venezuela

6- Colombia 

7- Panamá 

8- Costa Rica 

8- Nicaragua

9- Honduras

10- Guatemala

11- México

Buscan trabajo en Juárez

Rose Naylove nació hace tres años en Chile, a donde llegaron sus padres después de salir de la isla rumbo a Estados Unidos, pero su mamá murió en Tapachula el pasado 24 de julio. “Ella caminó mucho, tenía dolor y fiebre y murió”, explicó Emmanuel sobre el deceso de su esposa, a quien tuvo que enterrar en Chiapas para continuar el camino con su hija. 

Ya con un permiso temporal para vivir en México, ambos tomaron un avión hasta esta frontera. Pero al ver que falta su mamá, la pequeña sigue esperando su llegada en cada avión que ve en el cielo. 

“Yo veo los aviones chiquitos que pasan por allá para buscar a mi mamá”, contó Rosa, como dice llamarse en español, al señalar el cielo con su dedo. 

El caribeño de 37 años de edad y su hija son parte de los 24 migrantes haitianos que dese hace tres semanas han creado su propio albergue en la iglesia cristiana La Plenitud, ubicada en la colonia Partido Romero. 

“Son 24. Primero llegaron dos hombres que andaban buscando dónde establecerse, llegaron aquí y yo los empecé a ayudar. Después empezaron a llegar más, se hablaron por teléfono. Es una bendición, porque creo es algo que Dios tenía en mente. Andan buscando trabajo (…) quieren trabajar, que la gente se dé cuenta que quieren trabajar, ellos no vienen a causar problemas ni nada”, destacó el pastor Arturo Ochoa, propietario del edificio donde vive el grupo de migrantes, incluidos seis niños entre uno y seis años de edad. 

Todos cuentan con un permiso temporal de permanencia en el país emitido por el INM, por lo que pueden trabajar formalmente, y todos buscan trabajo, aseguraron parados bajo los rayos del sol, para mitigar un poco las bajas temperaturas que se viven en Ciudad Juárez durante diciembre. 

Debido a su falta de recursos, el pastor llegó a un acuerdo con ellos: él los apoyará con el alojamiento pero ellos tienen que apoyar con el pago de la luz y el agua, por lo que les urge trabajar. 

“Nosotros venimos aquí a buscar una vida mejor, no tengo en mente entrar a Estados Unidos, Estados Unidos está haciendo las deportaciones (a Haití) ahora y nosotros no tenemos en mente entrar. Nosotros estamos aquí y buscamos trabajar, apoyo para trabajar para tener una vida mejor. Hay gente que tenemos como cinco años que salimos de Haití y que llegamos aquí, tenemos como dos, tres meses, yo tengo como 10 meses aquí (en México)”, explicó Emmanuel. 

“Quieren trabajar, que la gente se dé cuenta que quieren trabajar, ellos no vienen a causar problemas ni nada”

Arturo Ochoa

Pastor

Otros, como Harold Joseph, de 31 años de edad, pagan hasta cuatro mil pesos mensuales por la renta de un solo cuarto en el Centro de la ciudad, por lo que buscan empleo.

En dos días, un grupo de 35 haitianos acudió al módulo del Servicio Nacional de Empleo (SNE), ubicado en el edificio del Consejo Estatal de Población (Coespo), en busca de trabajo en esta frontera; 17 de ellos lo consiguieron en la empresa Coprose como guardias de seguridad en tiendas de autoservicio. 

“La mayoría tienen estudios de secundaria, uno de ingeniería y uno licenciatura en lingüística; hablan criollo, francés, español y algunos portugués y poquito inglés”, informó Meyvi López, encargada del área de la Atención a Migrantes del SNE, después de entrevistarlos y ofrecerles la información necesaria para poder laborar en esta frontera. 

La misma funcionaria apoyó a parte del resto a tramitar su Clave Única de Registro de Población (CURP) y número del Seguro Social, para que pudieran ser contratados; hizo un exhorto a las empresas locales para que les den una oportunidad laboral a los migrantes.

“Un amigo me dijo: en Ciudad Juárez, ahí puedes conseguir trabajo y estar más tranquilo, cerca de la frontera. No puedo meterme (a Estados Unidos), porque están haciendo deportación. Y yo me quiero quedar aquí, trabajar un par de años, si se puede tres, cuatro, cinco años y después si hay posibilidad yo me puedo meter allá (a Estados Unidos)”, aseguró Harold Joseph, quien salió de su país el 5 de octubre de 2016 y hace unos días llegó aquí, donde ya encontró trabajo como guardia de seguridad. 

Crece fenómeno

El coordinador general del Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo), Enrique Valenzuela, informó que un grupo reducido se encuentra en la Red de Albergues de Ciudad Juárez, aunque la mayoría está en casas de renta.

“Hemos venido detectando el arribo de cada vez más personas de Haití, y se acercan a las oficinas buscando oportunidades productivas”, destacó. 

Dijo que cuatro más acudieron el pasado 22 de diciembre al módulo del SNE en busca de trabajo pero no cuentan con un estatus legal en México, por lo que Coespo realizó la petición de su regularización a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). 

“Vamos a abrazar la oportunidad de conocer, de recibir y de integrarlos en la ciudad, lo que están buscando es nada más una oportunidad para tener una vida mejor aquí”, pidió el responsable estatal de la atención a los migrantes en Chihuahua, a los juarenses.