Estado

Hay incertidumbre en el campamento

Venezolanos no han tenido noticias de los que cruzaron a EU en días anteriores

Manuel Sáenz / El Diario de Juárez / En el bordo del Bravo aún se observan unas 260 carpas, según un conteo rápido de El Diario

Diego Villa
El Diario de Juárez

domingo, 20 noviembre 2022 | 13:55

Ciudad Juárez.— Pese a que aproximadamente mil migrantes venezolanos cruzaron a partir de la noche del miércoles 16 de noviembre, el Instituto Nacional de Migración (INM) reportó que no ha habido regreso de personas de esta nacionalidad por Ciudad Juárez, aunque tampoco han sido liberados por parte de la Patrulla Fronteriza, según paisanos suyos que se encuentran asentados en el campamento migrante en esta localidad.

De acuerdo con algunos migrantes entrevistados, como Nayerlin Ramírez, de Caracas, Venezuela, no existe la certeza de que pueden cruzar y ser liberados porque no han tenido contacto con quienes han cruzado desde el miércoles que se escuchó la noticia del posible final del Título 42. “No sabemos si nos vamos a quedar o nos regresamos a Venezuela. Estamos pensando si quedarnos o movernos a otra ciudad. Todavía no tenemos claridad de qué es lo que podemos hacer”, señaló. 

Apenas llegaron ayer, luego de 40 días en la República Mexicana. Ella, su esposo y sus tres hijas (de 14, 9 y 7 años de edad) llegaron directamente al campamento, donde encontraron una casa de campaña deshabitada por quienes se fueron el miércoles.

En el campamento aún se observan unas 260 carpas, según un conteo rápido de El Diario, cifra que coincide con las compartidas por Santiago González Reyes, director de Derechos Humanos del Municipio, quien indicó que de las mil 600 personas que se calculaba que estuvieran en el bordo en aproximadamente 380 carpas, se han entregado mil migrantes, dejando inutilizadas unas 120 carpas.

De acuerdo con personal del INM, desde el 1 de noviembre de este año ninguna persona venezolana fue devuelta por esta ciudad fronteriza, mientras que mil 200 lo fueron desde que se terminó la excepción del Título 42 para personas originarias de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Antonio Vallera es otro de los migrantes que siguen en campamento al que llegó a finales de octubre. Él, que salió y dejó a su hija de 5 años de edad en Colombia, y a su madre y hermanos en Venezuela, no ha querido cruzar. Sus amigos, que cruzaron el miércoles, “no me han dicho nada, y si no me dicen nada yo no cruzo”, aseguró.

Combaten el frío con lo que se pueda

Ayer el campamento mostró más actividad que el día anterior. Tres comunidades cristianas se hicieron presentes para llevar artículos de higiene personal, calzado, ropa, comida y bebidas calientes a los cerca de 500 migrantes que permanecen en el sitio.

En una mañana con 5 grados centígrados de temperatura y vientos helados, había fogatas en al menos ocho puntos distintos del campamento. El fuego era alimentado con pedazos de madera y otros materiales, así como objetos que eran recogidos por los migrantes de las zonas aledañas a su asentamiento y de las casas de campaña deshabitadas, en las que quedaron todas las pertenencias de quienes se entregaron desde el miércoles.

Además, las cobijas y lonas que cubrían esas casas de campaña inutilizadas fueron tomadas para reforzar las que sí tienen habitantes, en lo que deciden si cruzar a Estados Unidos, esperar hasta el 21 de diciembre, hacer su vida en México o irse a otro país latinoamericano, como platicó Nayerlin.

Miembros de la Iglesia El Shaddai, de denominación bautista, las comunidades evangélicas de El Pescador (de El Paso, Texas) y la Cuarta Iglesia del Nazareno (de Ciudad Juárez) acudieron ayer a ofrecer alimentos y otros artículos.

Quienes encabezaban estas comunidades, Catalina Rivas, Venancio Oliveros y Gedeón Solís Esquivel, respectivamente, respondieron lo mismo al ser cuestionados de la razón de su apoyo: por amor al prójimo.