Estado

Le bastaron dos noches presa para arrepentirse

Crea la Tenda Di Cristo proyecto para reintegrar a mujeres que purgan una sanción dentro y fuera del Cereso

Carlos Sánchez / El Diario de Juárez

Alejandra Gómez
El Diario de Juárez

domingo, 03 octubre 2021 | 05:00

Ciudad Juárez— El día en que V.M. pisó por primera vez el interior del Centro de Reinserción Social femenil comprendió que un mundo era capaz de caber al interior de cuatro paredes y, sobre todo, que no deseaba pertenecer a él porque a pesar de contar con el apoyo de las otras internas, el cumplir una condena dentro le impediría volver a ver a sus dos hijas. 

Dos noches en una celda le bastaron a V.M., de 22 años, para arrepentirse de su delito y comprometerse a no reincidir: en una audiencia con el juez acordó cumplir su medida cautelar por medio de un programa de libertad asistida que no sólo la salvó de los barrotes de prisión, sino que además lucha por su reintegración social. 

Ante el alto número de mujeres en conflicto con la ley, en el 2019 la asociación civil Tenda Di Cristo creó, con el apoyo del Fideicomiso para la Competitividad Ciudadana (Ficosec), un proyecto con perspectiva de género, derechos humanos y prevención de la violencia para mujeres que purgan una sanción tanto dentro como fuera del Cereso femenil de Ciudad Juárez: “Yo soy mujer empoderada”. 

“Yo nunca había entrado en una cárcel. Estar aquí es una buena oportunidad que el juez me dio porque no sé qué hubiera hecho si me hubiera tenido que quedar un año encerrada, sin mis hijas”, dijo V.M., quien a principios de este año fue detenida por violencia familiar luego de agredir a su pareja con un arma blanca. 

Retoman mujeres el rumbo de su vida

Si bien el programa “Yo soy mujer empoderada” se diseñó para atender a las mujeres en conflicto con la ley procedentes de las colonias ubicadas al sur de la ciudad –zona catalogada por la Fiscalía General del Estado como de alto índice de violencia familiar–, al interior del Cereso femenil extiende su atención a internas de otros sectores e incluso a mujeres originarias de diferentes estados y países, sin importar el delito que hayan cometido. 

Antes del proyecto enfocado en mujeres, la Tenda Di Cristo creó “Yo soy rediseño social”, el cual persigue un objetivo similar: combatir la reincidencia delictiva de menores infractores residentes del suroriente de Ciudad Juárez por medio de un plan de vida que pretende vincularlos tanto al ámbito educativo como al mercado laboral. 

Van a la prisión

En este contexto nació “Yo soy mujer empoderada”, pero a diferencia de la atención brindada a jóvenes también buscó incidir en la población dentro de prisión, un espacio donde por lo regular no desarrollan actividades enfocadas en su autocuidado, autoestima o prevención de la violencia de género, explicó la coordinadora del proyecto, Pilar Olvera. 

“Somos una organización pionera en el tema de reinserción de mujeres”, dijo Pilar, quien este año ha logrado llegar a 141 internas del Cereso femenil, de las cuales 31 son foráneas, 50 del sur de la ciudad y 60 de otras colonias, además de 52 externas, es decir, mujeres que fueron canalizadas por un juez a la asociación para cumplir una medida cautelar en libertad. 

V.M. acordó con un juez asistir por un año a las instalaciones de la Tenda Di Cristo, ubicada en la colonia San Francisco, para que el equipo de “Yo soy mujer empoderada” –compuesto por una psicóloga, una abogada, una trabajadora social, una facilitadora y una coordinadora– la ayudara a retomar el rumbo de su vida por medio de terapias individuales y grupales, además de proyectos educativos y laborales. 

Cada 15 días V.M. se reúne en la asociación con un grupo de mujeres que al igual que ella fueron detenidas por cometer el delito de violencia familiar, un espacio donde comparten sus experiencias y se animan a continuar adelante, pero sobre todo buscan identificar lo que las motivó a agredir a algún miembro de su hogar para enfrentar el problema. 

Afuera de prisión V.M. tuvo la oportunidad de luchar por la custodia de sus hijas y conservarlas a su lado, además retomó sus estudios de nivel preparatoria y se unió al taller de agricultura de la asociación, un proyecto que busca brindar a las mujeres una alternativa para incidir en el ámbito laboral. 

Mientras tanto, dentro del Cereso femenil las mujeres reciben lo que Pilar denomina “atención plena”, es decir, una terapia cognitivo-conductual que invita a las internas a reconciliarse con sus emociones y reflexionar sobre su situación actual, además de hacerlas responsables de su actuar por medio de ejercicios de respiración realizados por la facilitadora Bertha Saldaña. 

Complica Covid la iniciativa 

En un inicio “Yo soy mujer empoderada” proyectó trabajar con las mujeres en prisión al menos una vez por semana, pero la pandemia por Covid-19 complicó el acceso a las celdas y provocó que tanto el número de visitas como el número de personas se redujera, por lo que hasta julio de este año el equipo sólo logró ingresar en cinco ocasiones. 

Además de las terapias enfocadas en las emociones de las internas, “Yo soy mujer empoderada” brinda asesorías jurídicas, apoyo para trámites personales e incluso funge de enlace para contactar o localizar a sus familiares, pero sobre todo busca empoderarlas para evitar que sus derechos humanos fundamentales sean violentados tanto dentro como fuera de prisión.

Entre las diversas situaciones que las mujeres del Cereso padecen, algunas comparten el no contar con las actas de nacimiento de sus hijos por falta de registro, además de desconocer quién está a cargo de ellos mientras purgan su condena o, en el caso de las foráneas, no haber tenido contacto con sus familiares después de su detención, por lo que el equipo de la asociación interviene para fungir de puente con el mundo exterior. 

“La abogada les brinda asesoría jurídica sobre sus casos porque es una realidad que la mayoría de las mujeres al interior del Cereso desconocen los términos legales y eso las llena de ansiedad porque no saben ni siquiera cómo van sus procesos, a veces ni siquiera saben quién es el abogado o la abogada que las está representando”, explicó Pilar. 

Una de las principales formas en que le perjudica a las internas la insensibilidad del sistema de justicia es que con el objetivo de concluir de forma breve cada uno de los juicios se les recomienda declararse culpables a pesar de que defiendan ser inocentes, lo cual implica aceptar una condena por algo que no cometieron, dijo Pilar.

El inicio

“Yo soy mujer empoderada” inició su trabajo en el 2019 con 107 internas –39 del sur de Ciudad Juárez, 44 de otras colonias y 24 foráneas–, sin importar el tipo de delito que realizaron, y 15 mujeres que fueron remitidas por un juez a la Tenda Di Cristo para cumplir su medida cautelar en libertad asistida luego de haber cometido violencia familiar. 

Cada una de las integrantes del proyecto, Pilar Olvera, Bertha Saldaña, Cinthia Jiménez, Viviana Rodarte y Claudia García, va más allá de las posibilidades que brinda el sistema para alcanzar la reintegración social de mujeres que, al igual que V.M., desean retomar el rumbo de vida mientras le hacen frente a un proceso penal dentro o fuera del Cereso. 

agomez@redaccion.diario.com.mx