Estado

Llevan a Juárez el sabor cubano

‘Little Habana’ es el lugar donde ofrecen las delicias de su isla mientras esperan su turno para cruzar a los Estados Unidos

Hérika Martínez Prado/El Diario de Juárez
martes, 16 abril 2019 | 15:41

Ciudad Juárez.- La alegría y el sazón de Cuba deleitan a los juarenses en “Little Habana”, la nueva ubicación donde un grupo de migrantes isleños trabajan para mantenerse mientras les toca su turno de cruzar a Estados Unidos a solicitar el asilo político.

Dailin, Mara, Reyñel  y David Daniel son los cubanos que esperan en Juárez desde hace 37 días su sueño americano, cocinando para los fronterizos y sus propios paisanos, contratados por una familia juarense que se trasladó de la avenida Juárez a la calle Ramón Corona, atrás del hotel El Correo, en donde atienden desde ayer.

Aunque el horario oficial es de 11 de la mañana a 8 de la noche, desde horas antes los originarios de Holguín, una ciudad ubicada al este de Cuba, comienzan a preparar los guisados, arroz y ensalada.

Dailín Trabaja Torres y Mara Ibis Rodríguez, de 31 y 32 años de edad, son pareja y desde 2016 trataron de salir de Cuba en balsa, pero fueron detenidos y multados por las autoridades de su país, por lo que están emocionadas de están en la frontera con Estados Unidos.

En su tercer intento por salir de la isla, lo hicieron con visa de turista y compras a Nicaragua, asó comenzó su travesía a Honduras, Guatemala y luego México.

“Estuvimos en Tapachula, Chiapas, 18 días esperando el salvoconducto. Nos vinimos a Juárez porque era por donde se estaba haciendo la migración más legal, donde nos estaban dando la manilla (pulsera) con un número; había menos secuestros, porque por Matamoros, Tamaulipas, habían secuestrado ya a varios cubanos. Y es como una cadena, los que van llegando primero le van informando al que viene atrás”, explicó Dailín.

En Tapachula se reunieron con Reyñel Pérez Benítez, de 32 años, quien es esposo de su prima, la cual trabaja también en el centro de la ciudad como manicurista.

Al llegar a Juárez e ir a comer al restaurante de la avenida Juárez, donde habían contratado cubanos, les ofrecieron trabajo porque a quienes estaban trabajando ya les iba a tocar el turno de cruzar a Estados Unidos, por lo que comenzaron a trabajar con David Daniel Hernández, de 38 años, quien también viaja con su esposa.

 “En el local todo mundo nos ha tratado bien, ayer (lunes) que abrimos casi todos los que vinieron eran mexicanos”, aseguró la cubana, para quien todo el trayecto ha sido difícil, incluso el llegar a Juárez y que le dieran el número 8 mil 642, cuando el cruce apenas iba en el 5 mil 234.

“Nosotros esperábamos estar 10 días en Juárez”, dijo quien calcula que les faltan al menos 20 días para ser aceptados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

Dailín y Mara trabajaban en Cuba en un restaurante de comida japonesa, y aunque aseguran que están  a gusto en Juárez continuarán hasta llegar a Houston, donde tienen una hermana.

“Uno sale con una idea y lo que quiere es llegar… pero todo ha sido difícil, en realidad todo; todo el camino lo he recorrido con miedo”, confesó quien utiliza con un cariño especial los mismos tenis blancos con los que salió de su país, y con los que espera pisar Estados Unidos.

Mientras tanto, cocina para los juarenses en el lugar que llama a sus clientes con una bandera cubana y cartulinas verdes con las leyendas de “comida cubana”, y luego los recibe con el aroma de la comida isleña e imágenes de Cuba.

Por un costo de 55 pesos, los comensales pueden comer ensalada verde, elegir entre arroz congrí (conocido también como moros con cristianos) que consta de arroz y frijoles negros, arroz con tomate o arroz blanco; y un guisado, que puede ser fricasé de cerdo o pollo, chuleta de cerdo, pollo frito o pescado empanizado.

También ofrecen mojarra frita con la ensalada y el arroz, con un costo de 60 pesos, informó.

Hasta ayer, sumaban 11 mil 300 los migrantes registrados desde octubre en la lista para cruzar a Estados Unidos a solicitar el asilo político, la mayoría de ellos de origen cubano.

De ellos, apenas habían cruzado 7 mil 481 personas, aunque de acuerdo con los propios migrantes, muchos se desesperaron por los tiempos de espera y decidieron salirse de la lista para cruzar el río Bravo y entregarse a la Patrulla Fronteriza.