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Llueva, truene o nieve, El Diario cumple

Esta casa editora suma cuatro décadas y media de desafiar las inclemencias climáticas para llegar hasta las manos de nuestros lectores y clientes

Leticia Solares
El Diario de Juárez

domingo, 21 febrero 2021 | 08:23

Ciudad Juárez.- Con cuatro décadas y media de quehacer periodístico, para El Diario de Juárez ser una empresa de éxito no es casualidad.

Desde el 17 de febrero de 1976 a la fecha, este corporativo editorial ha sido inalterable en el cumplimiento cabal y responsable de llevar a manos de sus lectores las noticias que marcan historia en papel y ahora también en formato digital.

Son 16 mil 425 días desafiando inclemencias climáticas, inseguridad, devaluaciones, la pandemia y cualquier cantidad de vicisitudes a las que se enfrenta un engranaje tan complejo como el que conforman el equipo técnico y capital humano de esta empresa informativa.

Atento a los signos de los tiempos con información bien confeccionada y, sobre todo útil, el principio rector del rotativo tiene la rúbrica de Osvaldo Rodríguez Borunda, Presidente y Director General de El Diario desde hace 45 años.

“Somos una empresa que se mantiene alerta las 24 horas los 7 días de la semana, empezando por nuestro presidente y director general”, dice Arturo Fierro, gerente general de Publicaciones Paso del Norte.

Periodistas, voceadores, el equipo de circulación, personal administrativo, anunciantes y una atinada visión fortalecen la anatomía de su columna vertebral.

Con una política de crecimiento que implica mantener al medio de cara al progreso, Rodríguez Borunda y su equipo de colaboradores han buscado evolucionar de acuerdo con las demandas de los tiempos.

“El compromiso es de todos. Todos sumamos, desde la cabeza principal que es don Osvaldo, hasta las personas que se ocupan de dar mantenimiento a nuestras instalaciones. El esfuerzo es titánico. Tenemos la solidez que nos dan más de 40 años de trabajo”, señala Fierro.

Operar mediante el uso de tecnología de última generación es una característica que distingue a la empresa. Ir un paso adelante mantiene firme a El Diario en el campo de batalla siete días de la semana, sin tregua.

“Cuando suceden imprevistos, como fue la contingencia climática que recién enfrentamos, tenemos manera de responder y salir adelante para no fallar a nuestros lectores y clientes. Contamos con plantas de luz en el estado de Chihuahua, que tienen la capacidad de restablecer la energía en segundos de manera automática. Eso nos permite operar de 10 a 12 días sin necesidad de abastecer combustible; también tenemos una cisterna de agua que opera en el mismo lapso sin recarga”.

BINOMIO INDISOLUBLE

Para cualquier medio impreso, los voceadores son el último eslabón en la tarea de informar. Sin ellos la noticia no llegaría a su destino.

El extinto escritor mexicano Carlos Monsiváis decía que ellos “han sido los representantes de la difusión masiva de la información, el eslabón que une a los medios con la sociedad”.

Para la autora mexicana Elena Poniatowska, el oficio demanda además de agallas para enfrentar los retos de la calle, optimismo y la palabra amable para ganarse al cliente. “El papelero tiene un carácter muy abierto y como las hojas impresas que vende, vive hacia afuera”.

Carmelo Sauceda tiene 70 años. Es voceador y originario de Silao, Guanajuato. Vive en la colonia Zapata y vende periódicos desde hace 50. A pesar de los desafíos que exige una jornada que inicia antes de la aurora, para él no hay día que se levante con el pie izquierdo.

Llueva, truene, con calor o frío, él siempre logra sus metas para poder llevar el sustento a casa.

“Desde el primer día que salí a trabajar no me ha faltado nada para sacar a mi familia y a mi reina adelante. Gracias a Dios y a la venta de Diarios he mantenido a mis cuatro hijos, tres mujeres y un varón, tengo mi casita y hasta una camionetita”, platica con orgullo Carmelo.

Aún se mueve con agilidad, carga y descarga paquetes, amarra bultos, cuenta, empalma, vende, corre, grita y esquiva los peligros de la calle, abajo del puente “Al Revés”, que está entre la avenida Gómez Morín y Tecnológico, punto al que no falta más que el Jueves Santo y el 25 de diciembre. No obstante, para no quedar mal con sus clientes, esos días hay un compañero voceador que lo reemplaza.

“Yo no me lo hago pesado, siempre positivo, si hace frío, calor, si llueve o nieva, yo traigo la camiseta bien puesta para que el periódico llegue a manos de nuestros lectores, porque aunque ahora se pueden ver las noticias en las computadoras o los teléfonos, siempre habrá personas a las que les gusta leer en papel”, dice.

Con tantos años de trabajo, los voceadores de El Diario son queridos por quienes los tratan y reciben de sus manos las noticias aún con aroma a tinta.

“Tengo clientes de años, me siento orgulloso de haber ganado su aprecio y confianza. El Diario tiene mucho arraigo, tradición… hay familias que ya el papá no está o el abuelo, pero le sigo vendiendo ahora a las nuevas generaciones”, cuenta.

Carmelo sale a las 3 de la madrugada de su casa. Una manzana y dos plátanos, dice, son suficientes para aguantar la jornada, porque además se complementa con los cafecitos o las aguas que sus clientes le regalan.

“Tantos años ‘toreando’ los vehículos me han servido de ejercicio –sonríe–, ya quisieran muchos de mi edad tener esta energía. Me gusta lo que hago, no importan los riesgos de trabajar en la calle. Me siento muy orgulloso de ser uno de los primeros voceadores –dice en tono emocionado y con lágrimas– estoy ‘engrido’ con El Diario y con El Diario me voy a morir”, asevera Carmelo.

HABILIDAD DE TORERO

Ser voceador es una ocupación de riesgo. Pero lejos del sacrificio, para Alejandro Vega Hernández, de 80 años, la venta de este matutino es una bendición que le ha dado la gran satisfacción de sostener a la familia.

Para don Alex no hay día de la semana para descansar. A las 3 de la mañana se pone en pie, afina garganta para vocear y sale de casa dispuesto y optimista a ocupar

su lugar de trabajo, sobre la avenida De la Raza y Lago de Pátzcuaro.

“Con El Diario se abrieron las oportunidades, todo es cuestión de querer trabajar”, asevera don Alex, quien es originario de Nieves, Zacatecas.

Quien vende periódico sabe que para ganar hay que moverse entre los autos por los cruceros con la habilidad de un torero. A veces hay que soportar hambre, pasar frío, lluvia y calor.

Vivir de la venta de periódicos es una gran experiencia, con recompensa más que económica. Crecer con la ciudad, atestiguar en primera persona los avatares de su historia, vibrar al ritmo del pulso ciudadano, conocer personas de distintos acentos y nivel adquisitivo, hace que muchos se sientan dignos de su actividad y heredar ese gusto por la actividad a otras generaciones.

“Hace 25 años trabajo en El Diario, supervisando cinco rutas de distribución, que comprenden distintos puntos de la ciudad. Mi labor es verificar que todos los periódicos lleguen a tiempo con los voceadores, que están en los diversos puntos de venta en la calle. Nadie se puede quedar sin periódico, debe estar a tiempo en manos de nuestros clientes”, comenta el supervisor de ruta del área de Circulación, José Antonio López Cázarez, quien tiene 45 años, es juarense y vecino de la Flores Magón.

PROPIETARIOS DE LA INFORMACIÓN

Consolidarse y llegar a la madurez son las ganancias de ser un rotativo incansable, orientado a mantener impecable la credibilidad.

Como agente de cambio, este matutino es un medio de comunicación que sabe entablar vínculos sólidos y a largo plazo con todos los actores del quehacer que le ocupa.

El compromiso de un periódico se sustenta en el servicio a sus lectores, que son los propietarios últimos de la información.

Gabriel García Márquez definía al periodismo como “el mejor oficio del mundo”, lo que implica salir a la calle, ir al lugar de la noticia, entender y consignar los problemas vitales de los ciudadanos, tener un sentido de misión, integridad y respeto por los lectores.

Para Eduardo Bustillos, suscriptor de El Diario, la credibilidad del medio no sólo es resultado del impoluto ejercicio del plantel de periodistas. Desde su óptica, la buena imagen de la casa editora está construida en función de la congruencia entre el deber, lo que se dice y lo que se hace.

“Desde que llegué a Juárez de Parral, en 1979, El Diario es el único medio informativo que sigo. No veo televisión ni escucho radio, y cuando lo hago ya sé en qué van a terminar las notas, porque las leí en el periódico”.

Maestro de educación física, jubilado, Bustillos comenta que le gusta empezar el día informado e inicia con la lectura del periódico desde que lo dejan en su casa, a las 2 de la mañana.

Este matutino ha dado cuenta del esfuerzo y la lucha diaria de todos sus habitantes por hacer de la antigua Paso del Norte un mejor lugar.

La fidelidad de anunciantes y lectores tampoco es azar; permanecer exige constancia, transparencia y el óptimo ejercicio de sus capacidades.