Estado

Lo venden todo para poder cruzar la frontera

Ahora, Alfredo y su familia se encuentran atrapados en el bordo del río Bravo, donde padecen el frío de la temporada

Hérika Martínez Prado/ El Diario de Juárez

martes, 08 noviembre 2022 | 09:10

Ciudad Juárez.- Para poder viajar por ocho países hasta llegar a Estados Unidos, con su esposa embarazada y sus dos hijos de 10 y 12 años de edad, Alfredo Villegas tuvo que vender su casa y el camión que manejaba en Venezuela, por lo que después de haber sido expulsados a Ciudad Juárez bajo el Título 42, todas las esperanzas de lograr su sueño las han depositado en el campamento ubicado junto al río Bravo. 

“Todo mundo tiene una esperanza, es difícil, pero vamos a esperar aquí a ver qué pasa después del 8 (de noviembre), que pasen las elecciones (de congresistas) en Estados Unidos, vamos a esperar qué dicen, qué pasa”, dijo el sudamericano, después de haber padecido con sus hijos noches gélidas con mínimas de 3 grados Centígrados y una sensación térmica cercana a los 0 grados en esta frontera, al explicar que buscan hacerse visibles para el Gobierno de Joe Biden.

“Estaba frío, demasiado”, dijo su hija mayor, mientras que él confesó que ya no tienen manera de regresar a su país porque vendieron su casa en Maracaibo para poder viajar, por lo que permanecer en el campamento unidos es la esperanza de los venezolanos para lograr su sueño. 

Después de viajar por dos meses y de atravesar caminando la selva del Tapón del Darién, entre Colombia y Panamá, llegaron a Ciudad Juárez y cruzaron el río Bravo / Grande para entregarse a los agentes de la Patrulla Fronteriza, pero al tercer día los cuatro fueron devueltos a esta ciudad en huaraches, pantalonera y una ligera sudadera.

“Allá maltratan a la gente, allá adentro (las autoridades estadounidenses) no hablan con nadie, todo son insultos, para arroparte te dan un papel de aluminio y al otro día empiezan a llamar por su nombre: fulano de tal, dale pa’llá; fulano de tal, dale pa’llá. Y nos expulsaron por aquí. Nos quitaron todas las pertenencias, uno queda desnudo y ellos le dan un mono, un suéter, un bóxer y unas medias y ya, igual a los niños. Aquí nos han dado cobijitas, ropa para los niños, todo lo hemos conseguido aquí gracias a Dios”, narró.

Atraviesan 8 países

Dentro de una de las al menos 300 casas de campaña que ya se encuentran frente a Estados Unidos, Alfredo, sus hijos y su esposa, de casi cinco meses de embarazo, duermen desde hace una semana con otra familia venezolana que conocieron al ser detenidos por la Patrulla Fronteriza, cuya madre trabaja desde hace días en el Centro de la ciudad, mientras que ellos cuidan a sus dos hijos de 8 y 14 años de edad. 

“Ella está trabajando porque ya no tenía para costear la comida ni nada, ya tiene dos días trabajando en un restaurante… Yo tenía un autobús y lo vendí, junto con la casita, nosotros vendimos la casita, vendimos lo que teníamos para poder venir acá, para poder llegar hasta aquí. Mi esposa era policía, ella quiso meter la baja y no se la dieron, y nos vinimos”, dijo el sudamericano. 

Después de ocho países lo más difícil ha sido Guatemala y México, aseguró, ya que los policías de Guatemala los bajaban de los camiones en los que viajaban; y en México, aunque el Instituto Nacional de Migración (INM) les dio un permiso en Oaxaca para viajar durante siete días por el país, las autoridades les rompían el permiso y tenían que volver a obtenerlo. 

Aquí reciben apoyo 

En Juárez, la comunidad de ambos lados de la frontera los ha apoyado con ropa, comida, cobijas, zapatos y casas de campaña, aseguró quien se encuentra en la zona del bordo que pertenece a la asociación civil Mirando a lo Alto, por lo que también se dijeron agradecidos con los pastores del lugar que los han ayudado. 

“Mi hermano está en Washington y tengo un primo en Nueva York, la esposa de mi hermano es residente y ella es la que nos va a recibir, a mi hermano ya lo llamaron para la tercera cita de asilo; pero allá (al entregarse a la Patrulla Fronteriza) no hablaron con nadie, lo que hicieron fue meternos a un cuarto, al otro día nos sacaron, nos montaron en un autobús y nos tiraron por el puente ese”, dijo al señalar el puente Stanton-Lerdo. 

“Ahí no nos preguntaron nada, no nos pidieron la dirección de nadie. Nosotros tenemos la dirección, el número de teléfono al que iban a llamar”, lamentó el venezolano, quien apostado frente a Estados Unidos espera una oportunidad para solicitar asilo político ante el Gobierno de Joe Biden.