Estado

‘Menores, mandos del crimen’

Más de 16 mil han sido inculpados en delitos; adolescentes son los que están ejerciendo mayor violencia: fiscal Nava

Omar Morales / El Diario de Juárez

Sandra Rodríguez Nieto/ El Diario de Juárez

sábado, 26 diciembre 2020 | 06:50

Ciudad Juárez— Más de 16 mil 300 menores de edad han sido imputados por algún delito del fuero común en el estado de Chihuahua entre 2014 y el pasado mes de octubre.

De acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado (FGE), la mayor cantidad de este segmento, o cuatro mil 501 adolescentes de 12 a 17 años, fueron encontrados por el Ministerio Público como probables responsables de algún delito contra salud, como la posesión simple de sustancias ilegales.

En otros tres mil 870 casos de este período, indican los datos, fueron acusados por diversas modalidades de robo, sobre todo a comercios, mientras que a dos mil 118 se les fincaron lesiones dolosas, a 101 portación de armas y 317 fueron probables responsables de homicidio doloso. 

“En muchos casos, la función de ellos ya no es la parte baja de las células; en muchos casos nos hemos topado que ellos son los líderes de las células, los que hacen la distribución de las funciones y dan las órdenes”, dijo Jorge Nava, titular de la FGE en la Zona Norte.

“Eso tiene un año y medio aproximadamente, que empezamos a detectar que hay personas de entre 17, 18, 19 años, y que son ellos quienes están ejerciendo mayor violencia o son ellos quienes están al mando de las pequeñas células dedicadas a los robos con violencia y en algunas otras a los homicidios dolosos”, agregó el funcionario en entrevista.

La estadística de la FGE muestra también que, si bien las cifras de adolescentes imputados por año se han mantenido en alrededor de dos mil –con mil 885 entre enero y octubre pasados–, los acusados por delitos contra la salud sí muestran un aumento con respecto a 2014, con 686 casos en lo contado de este 2020, o más del doble de los 309 registrados en 2014.

El mismo delito –que tuvo la mayor cantidad de acusados en 2017, con 899 menores– también mostró un alza este año con respecto a los 636 registros de 2019, pese al confinamiento por la pandemia de Covid 19.

Los homicidios, mientras, presentaron en 2017 el número de adolescentes acusados más alto, con 70, pero en los primeros ocho meses de 2020 igualaron lo registrado en todo 2019, con 32 señalados como probables responsables.

Los casos de violación, según las cifras, han aumentado casi cada año, con 66 en 2014 y 97 en el período citado de 2020.

De acuerdo con Nava, entre las causas del involucramiento de los menores en actividades ilícitas se encuentran la ruptura en el interior de los núcleos familiares y el aumento en las adicciones, mientras que Catalina Castillo, asesora general de la Organización Popular Independiente (OPI), mencionó la precariedad económica y la presencia del crimen organizado en las calles, entre otros elementos.

“Lo que hemos tenido en Fiscalía de personas por robos, agresiones y, lo más delicado, homicidios dolosos, son personas que empezaron su carrera delictiva consumiendo drogas; entonces, inician en estos círculos de delincuencia consumiendo drogas, después las empiezan a vender y posteriormente ni cuenta se dan cuando están involucrados en las estructuras delictivas, en las células y ya están participando en homicidios de alto impacto”, dijo Nava.

“Los jóvenes empiezan a delinquir desde los núcleos de sus hogares, con permisibilidad de los padres de familia (…) He leído cartas de jóvenes en prisión donde reclaman a los papás de por qué no los corrigieron cuando llegaron con una bicicleta robada, cuando los vieron drogándose dentro en la casa, y los culpan a ellos por estar en prisión”, agregó.

Castillo, que ha participado en trabajo comunitario en colonias de la ciudad, mencionó que el empobrecimiento económico, como el generado este año por la pandemia, también empuja a muchos menores de edad a buscar insertarse en el mercado laboral, sobre todo informal.

“¿Y qué es esto? Desde ser niñas y niños haciendo cuidado infantil, sobre todo las mujeres, y los adolescentes saliendo a la calle a la búsqueda de trabajo en lo que sea; en ese sentido, la calle y la comunidad ¿qué les da? Trabajar de aprendices de albañilería, en el mercado atendiendo algún puesto, puro mercado y trabajo informal, mal pagado”, dijo Castillo.

“Y creo que una de las cosas que la comunidad también les representa es poder estar en el crimen, en la venta de alguna droga o estar viendo qué está pasando en la comunidad. El crimen organizado no se confinó”, agregó.

Nava mencionó también haber detectado desconocimiento entre los imputados sobre lo que constituye las conductas delictivas o su grado de participación en éstas.

“Por ejemplo, hemos tenido jóvenes detenidos con autopartes con reporte de robo, y dicen ‘pues es que no es delito, yo no me robé el carro’, pero claro que tiene consecuencias; desmantelar un carro es un delito”, dijo el funcionario.

“En el tema de ‘sexting’, por ejemplo, hemos tenido jóvenes detenidos que comparten las fotografías de índole sexual que alguien comparte, alguien más se las envía y ellos, sin la autorización de la persona, las reenvían más adelante, y ahí es donde se da el delito y hemos tenido personas procesadas y sentenciadas por eso”, agregó.

Sobre este tipo de ilícitos, las estadísticas entregadas por FGE a través de una solicitud de información muestran que, entre 2014 y el pasado mes de octubre, 859 adolescentes fueron acusados de robos a establecimiento comercial; 454 por robo a transeúnte, 689 a casa habitación, 239 por robo de vehículo y mil 629 por “otros”.

El “sexting”, del cual la estadística entregada por FGE inicia el registro en 2016, con un caso, muestra un aumento, con siete casos en 2017, once en 2018, 15 el año pasado y 23 en los 10 meses reportados de 2020.

“También en el tema del robo con violencia me ha tocado escuchar que ellos no sabían que era delito; por ejemplo, se ponen de acuerdo tres jóvenes, dos se bajan a asaltar o a robar con violencia un establecimiento comercial y uno más se queda al volante, y es el que facilita la huida”, planteó Nava.

“Entonces todos van a ser sentenciados a la misma pena, todos tienen participación en el mismo delito y hay desconocimiento, (dicen) ‘yo nada más me quedé a vigilar, nomás manejé el carro’”, agregó el funcionario.

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