Estado

Mentiras e indolencia en 'suicidio' de maestra

Sus proyectos a futuro desmienten la versión oficial: familiares

El Diario

David Piñón Balderrama/El Diario

sábado, 29 agosto 2020 | 12:18

Chihuahua, Chih.- Una media hora antes de morir de un balazo en la cabeza, la maestra Ariadna Natalí Bustillos Salvador había puesto un anuncio en redes sociales sobre el regreso a clases la siguiente semana. Estaba feliz de haber logrado su plaza como profesora y planeaba estudiar la maestría al comenzar el ciclo escolar.

“Tenía muchos planes y sueños, ella no se mató”, dice Zóchil Azucena Bustillos, una de sus familiares, quien considera que los proyectos futuros que tenía su sobrina desmienten la versión oficial del suicidio que el Ministerio Público de Madera asentó en una investigación plagada de irregularidades.

Ariadna Natalí, de 27 años de edad, madre de 3 pequeños hijos, fue encontrada sin vida la noche del viernes 21 de agosto en su casa de la comunidad de La Posta, municipio de Temósachi. Tenía un disparo en la cabeza de calibre 22, dado presumiblemente con una escopeta, arma que no se localizó en el lugar de los hechos. De ahí nace la primera sospecha en torno al caso.

Luego vinieron otras sospechas de un manejo irregular, narran Zóchil y el padre de la víctima, Hugo Bustillos González, tras haber pasado el más doloroso episodio de sus vidas: enterarse de la muerte y darle sepultura a la joven, en medio de la indolencia y la negligencia de las autoridades investigadoras dependientes de la Fiscalía Zona Occidente del Estado.

Según el reporte oficial de la Fiscalía, se recibió el aviso del deceso de una mujer a las 7:40 horas del 22 de agosto, cuando los familiares lo reportaron a las 11 de la noche del día anterior. Los agentes del Ministerio Público acudieron hasta las una de la tarde del siguiente día, cuando el trayecto entre la cabecera municipal y la comunidad donde ocurrió el suceso se realiza en apenas dos horas.

En el lugar, según indica el parte oficial que se hizo público, se encontró a la víctima con un balazo en la cabeza, un casquillo percutido de calibre 22 y cuatro cartuchos. El arma no estaba en la escena, un sitio al que ya habían ingresado familiares de la víctima como su madre, los hijos y el esposo.

“Nunca analicé lo que pasó, hasta ahora”: papá de Natalí

Alrededor de las 11:30 de la mañana del sábado 22 de agosto fue avisado Hugo Bustillos de la muerte de su hija. Él se encontraba en Guachochi, donde vive, y los hechos fueron en La Posta, municipio de Temósachi, donde vivía Natalí con su familia.

De entrada no supo los detalles, sólo que estaba muerta. Le pareció increíble, cuenta, pues justo el jueves previo había hablado por teléfono con Natalí y le había dicho lo contenta que estaba porque acababa de inscribirse a la maestría.

Bustillos señala que nunca analizó lo ocurrido, pues emprendió el viaje a Temósachi y luego a Madera, a donde llegó el domingo alrededor de las 8 de la mañana. Aturdido y confundido, poco después se presentó ante el Ministerio Público encabezado por Telésforo Alonso Domínguez.

Sin saber por qué se le declaraba si él no había sido testigo de los hechos, quedó asentado como que había identificado el cuerpo de su hija, lo cual era falso, dado que jamás vio el cadáver, sólo supo que estaba en la funeraria siendo arreglado para su traslado y funeral.

Ahí pudo escuchar el testimonio de la madre de Natalí, su exesposa de la que se había separado hace 14 años, señalando que había sido avisada por su yerno, Carlos Iván Valdez. “Su hija se dio un pinche tiro, véngase inmediatamente”, narró la señora ante el MP al reseñar lo que le había comunicado el esposo de su hija a las 10:55 de la noche del viernes 21 de agosto, mostrando el registro de la llamada en su celular.

La señora llegó a la casa de su hija cerca de la una de la mañana, pues se encontraba en Temósachi.

Relató que vio el cuerpo de su hija con sangre, boca abajo y con los daños del balazo en la cabeza, sin reparar en la ausencia del arma, del marido y de los tres pequeños hijos del matrimonio, de nueve, siete y un año de edad.

“Nunca analicé lo que pasó, hasta ahora. Me dediqué a atender el funeral, el traslado a Tomóchi, municipio de Guerrero, donde fue sepultada... hasta ahora veo que hay muchas inconsistencias”, señala el señor Bustillos.

Reseña la ausencia del arma, el retraso de las autoridades en llegar, la falta de declaración del marido de su hija, el hallazgo del cuerpo boca abajo cuando supuestamente se había dado un balazo en la frente y sobre todo la ausencia de motivos de Natalí para tomar una decisión así, si estaba feliz por sus logros profesionales, además de que tenía muchos planes y proyectos para la vuelta a clases.

Retraso exagerado... y rapidez exagerada

A una semana de los hechos, el padre de Natalí se dice extrañado por el retraso exagerado en la llegada del MP a La Posta, la falta de investigación ante las inconsistencias evidentes... y también la rapidez exagerada en la entrega del cuerpo para su sepultura.

Bustillos manifiesta que durante los trámites para el traslado del cadáver de su hija se dio cuenta que el esposo de ella no había sido llamado a declarar, sólo le pidieron a través de otra persona que entregara el arma voluntariamente para no proceder en su contra. Entregó el arma después, según se dio cuenta por comentarios de los asistentes al funeral, que se realizó entre la tarde del domingo que llegó a Tomochi y su sepultura la tarde del lunes.

Asimismo, en esos trámites acelerados se dio cuenta de que entregaron el cuerpo de su hija para su traslado y sepelio sin que existiera certificado de defunción. Las autoridades les aseguraron que no había formatos oficiales para ello, pero que no había problema, podrían sepultarla sin tener el documento de su muerte.

Para ello se hicieron los trámites correspondientes, con documentos en los que se dejaron espacios en blanco para ser llenados después.

El certificado de defunción se les entregó hasta el martes 25 de agosto por la tarde, asentándose el deceso a las 23:15 horas del 21 de agosto, es decir 20 minutos después de la llamada que hizo el esposo de Natalí a su mamá, avisándole que se había dado un balazo.

Tras el funeral, fueron los mismos amigos y familiares de la maestra quienes comenzaron a comentar que el cuerpo mostraba otras señales de violencia en las manos, el cuello, un ojo, que no encuadraban con la hipótesis de un disparo autoinfligido.

Adicionalmente no se abrió una investigación, o no se les notificó, por la muerte, sino que la autoridad se apresuró a cerrar el caso como suicidio, por lo cual las pertenencias de Natalí como su computadora y el celular que utilizaba no fueron aseguradas por la autoridad.

Todo indica que ella no se mató

Tanto el padre como la tía de Ariadna Natalí aseguran que las evidencias indican a que ella no se mató. Y no es que se cieguen por el dolor, sino que a la luz de las pruebas tienen razones válidas para sospechar de actuaciones irregulares de las autoridades para cerrar el caso como suicidio.

Por ello, han solicitado una audiencia con el gobernador Javier Corral y la Fiscalía General del Estado, a fin de que no se cierre la investigación y por el contrario sea atraída por autoridades competentes, que puedan revisar las irregularidades y las evidencias a fondo.

“¿Cómo es posible que las autoridades no se hayan dado cuenta de todas las inconsistencias y actuaran con esa prisa ante la muerte de una mujer que era madre, maestra dedicada, conocida y valiosa en su comunidad?”, cuestionan.

Piden que su reclamo sea tomado con la seriedad que demanda el caso, porque al menor análisis puede verse la larga cadena de inconsistencias que se han dejado pasar por alto.

El malestar por esta actuación deficiente de la autoridad ministerial de Madera, advierten, no es sólo de su familia, sino de maestros de la región, padres, madres de familia y amigos de Ariadna Natalí, quienes exigen una investigación transparente y certera, que haga justicia y no deje un posible crimen en la impunidad que envuelve casi todos los delitos en el estado.