Estado

Migrantes comienzan a padecer el clima frío

Todos durmieron la madrugada de ayer con una sensación térmica bajo cero grados centígrados en casas de campaña, lonas, plásticos y cobijas

El Diario de Juárez

El Diario de Juárez

viernes, 01 noviembre 2019 | 16:00

Ciudad Juárez.- Con la esperanza de huir de la violencia en México y lograr el asilo político en Estados Unidos, cientos de familias mexicanas vivieron la llegada del frente frío número 8 junto a los puentes internacionales de Ciudad Juárez, donde las bajas temperaturas ya les provocaron en algunos casos quemaduras por congelamiento y grietas en las manos.

Según datos de la Cruz Roja, basados en las listas de los propios connacionales, suman cerca de 3 mil los migrantes mexicanos que acampan junto a los puentes Paso del Norte- Santa Fe, Córdova-Américas y Zaragoza-Ysleta, entre el 55 y 65 por ciento de ellos menores de edad.

Todos durmieron la madrugada de ayer con una sensación térmica bajo cero grados centígrados en casas de campaña, lonas, plásticos y cobijas que les ha donado la comunidad binacional, tras negarse a ir a albergues por temor a perder su oportunidad de cruzar la frontera.

“Así se me quemaron las manos del frío”, dijo Sara, una migrante de Michoacán, mientras que otra adolescente de 13 años, originaria de Zacatecas, quien pese al frío de la mañana de ayer usaba huaraches por no tener zapatos, mostró sus manos agrietadas, asegurando que ella también sufrió quemaduras por congelamiento.

Huyen de Michoacán

Sara llegó hace cuatro semanas a Ciudad Juárez con sus tres hijos pequeños, su cuñada, su cuñado y su sobrina, luego de que asesinaron a su esposo en Michoacán.

Ellos no sabían que tendrían que esperar en Juárez por días ni semanas, tampoco conocían el frío que tendrían que soportar a la intemperie, por lo que llegaron sin ropa de invierno. De la lista que los propios migrantes han organizado en el parque El Chamizal apenas han cruzado unas 31 familias, y a ellos les faltan más de 170 turnos.

“Anoche (la noche del miércoles y madrugada del jueves) no corría mucho aire, pero sí estaba más frío que la semana pasada, nosotros nos metimos como a las 8 de la noche y ya no salimos (de las casas de campaña cubiertas de lonas”, dijo ayer Sara mientras ponía a hervir agua para café en un pequeño brasero de gas junto al que se calentaban las manos ella y sus hijos. 

Dijo que hasta la semana pasada tendían una cobija y se cubrían con otra, dentro de la casa de campaña; luego con la llagada del frente frío número 7 tendían su ropa en el piso para acostarse sobre ella y se cubrían con las dos cobijas que tenían, hasta que hace unos días una señora les regaló tres cobijas y luego un señor les donó un cobertor.

En Michoacán nunca habían sentido el frío bajo cero grados centígrados, ni habían dormido a la intemperie, pero la violencia los hizo huir hasta esta frontera con la esperanza de lograr el asilo político en Estados Unidos. 

Temen ir a un albergue

“No nos podemos ir al albergue, porque todos los días pasan lista y si no alcanzas a llegar cuando tienes tres faltas te borran y si regresas te mandan hasta al último. Y luego, quién sabe si sea verdad, pero había unas personas que estaban en el albergue y se vinieron que porque los niños se les estaban enfermando de hepatitis… así es que aquí vamos a estar hasta que nos toque”, aseguró la mujer, a quien la comunidad también ha apoyado con las medicinas de sus hijos que se han enfermado debido al frío. 

Mientras tanto, las familias que ya tienen el turno de pasar se mantienen subiendo el puente internacional cada dos horas, para pedir la oportunidad de asilo a los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), quienes la mayoría de las veces los regresan, pero algunas veces los dejan cruzar.