Estado

Murió sin haber hallado a su hija

Doña María Modesta nunca se cansó de buscar a Claudia Antonia

Luz del Carmen Sosa/El Diario de Juárez

domingo, 27 septiembre 2020 | 13:20

Con una manta de plástico color rosa que cubría la mitad de su delgado cuerpo, en la que mostraba el rostro de su hija Claudia Antonia Núñez Gómez, y gritando “ni una más” mientras alzaba su puño derecho: así recuerdan las madres de mujeres desaparecidas a María Modesta Rosa Gómez Suárez. 

La india yaqui, de piel morena y cabello blanco largo que ataba en cola de caballo, murió en la absoluta pobreza y con el dolor de no encontrar a su hija, a la que buscó ininterrumpidamente por 13 años y un mes.

Desde su casa ubicada en la colonia conocida como “Los Kilómetros”, Modesta salía día tras día a las calles de la ciudad a suplicar la solidaridad de los juarenses para buscar a su hija ausente.

Claudia, narró doña Modesta muchas veces a El Diario, padecía esquizofrenia y no siempre podía cuidarla. Una mañana del 27 de agosto de 2007 salió a caminar y nadie la volvió a ver. 

“Tengo miedo de morir y no volver a ver a mi hija”, confió en una ocasión.

En ese entonces explicaba: “tengo más de 65 años y ando muy cansada… lo más que me apuran son mis hijas (nietas), tengo que luchar por mis hijas y tengo que salir a buscarla”, dijo la mujer que entonces padecía de hipertensión arterial y una profunda depresión, hasta enfermar de cáncer. 

“Han sido años muy duros, por el trauma que todas tenemos, por buscar qué comer, porque no las puedo dejar solas, porque no paramos de buscar a mi hija. Puedo decirte que Dios me ha ayudado porque yo no trabajo y he tenido que andar pidiendo un taco”, decía la mujer que también le preguntaba a Dios por qué.

En la última entrevista realizada por El Diario a una de las hijas de doña Modesta, precisamente en el decimotercer aniversario de Claudia Antonia, su hija Manuela expresó el mal estado de salud de su madre, que se fue minando desde la desaparición de su hija Claudia.

“Mi madre ya no puede, la extraña mucho, ha enfermado, han pasado 13 años sin que nadie nos ayude a encontrarla, pero no pararemos hasta regresarla a casa”, declaró.

Desde entonces el sufrimiento es una constante en sus vidas y las capacidades físicas de la madre de la desaparecida disminuyeron cada día, pero no su esperanza de encontrar a su hija, que es lo que la mantiene viva, aseguró Manuela.

“La razón de estar aquí es porque creemos en la causa, por la verdad y la justicia de todas las personas desaparecidas y sus familiares; queremos conservar viva y palpitante su memoria”, dijo el sacerdote Óscar Enríquez, dirigente del Centro de Derechos Humanos Paso Del Norte, quien las acompaño en el acto público realizado frente a la Fiscalía General del Estado,

El sacerdote aseguró que existe discriminación y desdén hacia los familiares de personas ausentes por parte de las autoridades responsables de la procuración de justicia e investigadoras.

Dijo que a nivel nacional hay 70 mil familias de desaparecidos esperando una repuesta de la autoridad, pero poco se puede esperar de gobernadores, fiscales, jueces y ministerios públicos “si les ponemos frente a sus ojos fotos, nombres y rostros, y los casos tienen, desde uno, hasta 20 años olvidados”, acusó.

Ayer, el colectivo Bordeamos por la Paz lamentó el deceso y compartió el dolor de otras mujeres activistas que conocieron a doña Modesta.

“El día de hoy Bordeamos por la paz está de luto. Con profundo dolor, con el corazón partido, despedimos a la señora Modesta Gómez, mamá de Claudia Antonia Núñez Gómez, desaparecida en agosto de 2007 en Ciudad Juárez, Chihuahua”, compartió en su página oficial.

El espíritu incansable de la señora Modesta mantuvo su fortaleza hasta el último momento aun cuando su salud se quebrantaba, haciéndola seguir al frente de la búsqueda de su hija, guardando la esperanza de encontrar a su hija hasta el último instante, agrega.

Hoy, aunque ya no está presente físicamente, le reiteramos nuestro compromiso de seguir buscando a Claudia Antonia junto con sus otras hijas, Nelly y Lupita, a quienes abrazamos y con quienes compartimos el dolor de su pérdida, cita la publicación del colectivo Bordeamos por la Paz.