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NCG: instalan cámaras por si regresa el “Chupacabras”

Especialistas en fauna silvestre se interesan en el caso del extraño depredador

El Diario / Imagen ilustrativa

Víctor Hugo Valdovinos

sábado, 07 noviembre 2020 | 18:48

Nuevo Casas Grandes.- Tras el último ataque de un extraño depredador que ha estado diezmando los hatos de los ganaderos de la región, personal dedicado al estudio y conservación de la fauna silvestre acudió a uno de estos ranchos para instalar un sistema de cámaras en espera de que se pueda captar algún nuevo ataque y conocer los rasgos del misterioso animal.

José Luis Rico Sotelo, dueño del rancho "El Águila Real", señaló que se puso en contacto con investigadores de la fauna y flora de la región, exponiéndoles el caso de lo que le sucedió a él, donde un depredador que emula el modo de ataque del mítico "Chupacabras" mató a tres de sus corderos extrayéndoles la sangre por un par de orificios en el cráneo, ocasionados por lo que parecen ser colmillos.

En respuesta, los biólogos instalaron una serie de cámaras para hacer tomas de video y de fotos en caso de que por la noche algún depredador se acerque de nuevo a sus corrales, en donde tiene resguardados a otros animales.

Aunque es improbable, que dados los antecedentes de este depredador, vuelva a regresar al mismo lugar, se menciona que es la segunda vez que ataca en el rancho, siendo la vez pasada una borrega más grande que los tres corderos cazados anteayer por este animal, por lo que existe una posibilidad remota de que pueda atacar de nuevo.

Rico Sotelo aclaró que al menos en lo que fue la primera noche el animal no regresó y todo se mantuvo en calma, aunque si lo llega a hacer sería en unos días más, pues los ataques tienen reporte de ser con días de diferencia y hasta el momento van tres en la zona de ejido Guadalupe Victoria.

La presencia de un depredador similar, del que solo se tienen referencias en el mito del "Chupacabras", no se había visto en décadas en esta región, cuando hace más de 20 años un animal atacó durante la noche en un rancho de Janos, diezmando un hato de más de 10 borregos adultos a los que les drenó la sangre a través de pequeños orificios que les hizo en el cuello, con solo señas por todo el corral de que los animales trataban de escapar antes de ser sacrificados, pero sin vestigios del supuesto depredador, que sólo dejó unos arañazos en el tejabán donde se resguardaban los borregos.