Estado

Niñas, niños y adolescentes que terminaron con su vida

El último suicidio ocurrió en Jiménez el pasado seis de septiembre

Alejandra Sánchez / El Diario

domingo, 11 septiembre 2022 | 05:00

Chihuahua.- Mariana de 9 años, Roberto de 14, Carlos de 13 y Magaly de 12 (nombres ficticios por garantía de derechos), decidieron acabar con su vida.

De acuerdo con estadísticas de la Fiscalía General del Estado, de enero a septiembre de este año, se han registrado 29 suicidios de niñas, niños y adolescentes; mientras que en el 2021, se contabilizaron 41, dando un total de 70 en un año y nueve meses. 

CUATRO DE LOS CASOS

Mariana, una niña tranquila, responsable y alegre

Mariana de 9 años, y de origen ralámuli, decidió acabar con su vida el 31 de mayo; ella vivía en el Albergue Tarahumara de San Andrés, comunidad que se ubica en Parral, justo en la vía corta a Chihuahua. 

“Ella era tranquila, responsable y alegre; su mayor deseo era salir adelante y tener una carrera; sin duda, su partida nos ha dejado un gran dolor y un gran impacto, no podemos creer que la niña ya no esté”, dijo Felipe Hernández, director de la escuela “Mati si Ke”. 

Además, el titular de la institución educativa, indicó que Mariana era una niña llena de energía. En lo que respecta a su entorno familiar, refirió que, se conoce poco ya que es difícil lograr conocer la forma de vida del alumnado debido a la cantidad de niños y niñas con los que cuenta la escuela. 

Pese a que, los familiares de la víctima señalaron que la pequeña era víctima de bullyng; Felipe Hernández, dijo que Mariana nunca hizo mención alguna sobre esta situación y que jamás dio muestras de tener algún problema ya que, según sus palabras, “ella siempre sonreía y era muy disciplinada”. 

“Este lamentable hecho, ha cimbrado a toda la institución y a la comunidad en general, el bullyng no es factor de la niña para que ella tomara la decisión, porque siempre se les ha inculcado a los educandos el respeto hacia los demás, a través de pláticas que se le ofrecen constantemente”, refirió el directivo. 

Además, expresó que se tienen guardias escolares, ya que, el alumnado de la escuela ha crecido en un 40 por ciento, con niñas y niños de diferentes contextos, por lo que siempre se está en diálogo e inculcando el respeto.

Suicidios de Roberto y Carlos, ocurrieron en menos de 24 horas

Eran las 4:59 de la tarde del 2 de junio cuando Roberto de 14 años, fue encontrado sin vida en su habitación; él vivía en el fraccionamiento de La Ciudadela, en Ciudad Cuauhtémoc. 

La Policía Municipal, informó que, al llegar al domicilio, se entrevistaron con la madre del adolescente, quien manifestó que, al llegar a su casa, encontró la puerta cerrada por lo que decidió ingresar por la parte posterior de la casa. 

Al entrar, localizó a su hijo menor aparentemente sin vida, ella trató de reanimarlo, sin embargo, él ya no contaba con signos vitales. 

En esta misma ciudad, minutos antes de las 8:00 de la mañana del viernes 2 de junio, Carlos de 13 años, se quitó la vida en un domicilio ubicado en la colonia Emiliano Zapata.

Los policías se entrevistaron con la abuela de la víctima, quien expresó que fue ella quien localizó a su nieto, trató de reanimarlo, pero ya no tenía signos vitales.

“Magaly , perdónanos por no poder ayudar a sanar tus heridas”

La mañana del martes seis de septiembre, alrededor de las 7:00 horas, se reportó al 911 el suicidio de Magaly, una niña de 12 años. 

Sus familiares,  informaron que, ellos la llamaron para que fueran a la escuela; sin embargo, la encontraron sin vida en su habitación. 

El hecho,  el cual ocurrió en Ojinaga, conmocionó a cientos de personas en las redes sociales quienes pusieron comentarios como: “duele tu partida niña, ojalá y perdones a todos los que no pudimos ayudarte a sanar las heridas de tu corazón, para entender que esta vida era bella con todo y sus errores. Descanza en paz”. 

Entre otras condolencias se encuentran: “no hay palabras para este momento tan difícil, deseo que ella este en paz al lado de Dios y rodeada de ángeles y que su familia encuentre consuelo al transcurrir el tiempo, DEP niña hermosa”. 

Dicho suceso tuvo lugar en Jimenez, en la calle Leyes de Reforma del Barrio de Carmen, donde acudieron paramédicos del departamento de Protección Civil y Bomberos de Jiménez, además de elementos de la FGE, Servicios Periciales y Ciencias Forenses.

 “No más sufrimiento ni dolor”

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es definido como el acto deliberado de quitarse la vida. Su prevalencia y los métodos utilizados varían de acuerdo a los diferentes países. 

Desde el punto de vista de la salud mental, los y las adolescentes poseen vulnerabilidades particulares, por su etapa del desarrollo.

La adolescencia es una categoría construida socialmente utilizada para nombrar el período que va de la niñez a la adultez. Suele caracterizarse a este período como una etapa de pleno desarrollo y grandes cambios. Sin embargo, la adolescencia no es vivida de la misma manera por todas las personas, está determinada por factores sociales, económicos y culturales.

Según un informe de la OMS, “tener ocasionalmente pensamientos suicidas no es anormal. Estos son parte de un proceso normal de desarrollo en la infancia y adolescencia al tratar de elucidar los problemas existenciales cuando se trata de comprender el sentido de la vida y la muerte.

El informe, también explica que la mayoría de las personas que intentan suicidarse es ambivalente y no busca exclusivamente la muerte. Se supone entonces que el suicida no quiere fallecer, sino que desea dejar de sufrir. Esta premisa se complementa con la idea de que los niños de entre 8 y 11 años no tienen noción de que la muerte es para siempre y muchos adolescentes tampoco. 

Por eso, pueden llegar a pensar que cuando estén muertos, las personas que los hicieron sufrir recapacitarán y dejarán de provocarles dolor cuando resuciten.

Señales de alerta y factores de riesgo

Según datos del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, existen señales y factores de riesgo que pueden anticipar un intento de suicidio entre ellas se encuentran: 

Problemas emocionales: miedos extremos, ansiedad, baja autoestima, culpa o autolesiones como cortes con navajas o inicio en el consumo o abuso de sustancias como alcohol, tabaco u otras drogas ilegales.

Problemas de relación social: disminución en la cantidad de amistades, aislamiento social, incluso de gente cercana, y sentimientos de falta de apoyo familiar o social.

Problemas cognitivos: conductas hiperactivas, de riesgo físico como practicar retos virales para provocarse daños, problemas de atención y concentración; así como descenso en el rendimiento académico.

Trastornos de conducta alimentaria: anorexia (evitan la comida, la restringen o sólo comen cantidades muy pequeñas), bulimia (comportamientos para compensar el exceso de comida, como vómitos forzados, uso de laxantes o diuréticos, ayunos, ejercicio excesivo) o el trastorno por atracón (pierden el control sobre lo que comen).

Antecedentes de familiares o personas cercanas con tentativas o suicidios.

Haber sufrido violencias: maltratos físicos, psicológicos o emocionales, omisión de cuidados por parte de las personas cuidadoras, abandono, acoso escolar (bullying), ciberacoso o violencia sexual.

Estar en un proceso de duelo por pérdidas: de un familiar, mascota de compañía, divorcio de los padres, tener sentimientos de rechazo, problemas económicos en las familia o falta de empleo de la jefa o el jefe de familia.

Buscar tener a su alcance armas de fuego o medicamentos.

Realizar búsquedas en internet o en grupos de redes sociales sobre temáticas relacionadas al suicidio, además de haber realizado intentos de suicidio previos.

El Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, refiere que, estas señales o factores de riesgo serán diferentes en cada niña, niño o adolescente y que varían de acuerdo con la edad, el sexo y su contexto.

¿Cuáles son los elementos protectores para prevenir el suicidio infantil y adolescente?

Esta misma instancia, la cual está diseñada para la alineación, transversalización, diseño e implementación de la política pública con perspectiva de derechos humanos de la infancia y adolescencia en los órganos, entidades, mecanismos, instancias, leyes, normas políticas, servicios y presupuestos a nivel nacional, local y municipal para respetar, promover, proteger, restituir y restablecer los derechos de las niñas, niños y adolescentes; y reparar el daño ante la vulneración de los mismos, señala que los elementos protectores para prevenir el suicidio infantil y adolescente, son los siguientes:

Dialogar con ellas y ellos, escuchar atentamente y sin reprimir sus emociones y sentimientos.  

Acompañar, dar seguimiento a lo que aprenden en la escuela, las redes sociales e internet, interésate en sus amistades y personas con quienes hablan, frecuentan y confían.

Permitir que expresen sus emociones, sentimientos; “crecimos en una sociedad en el que nos enseñaron que "los hombres no lloran", que "a las mujeres no hay que entenderlas, hay que quererlas” o que no se debe demostrar fragilidad para evitar ser vulnerables; no obstante, permitir que niñas, niños y adolescentes se expresen creará un ambiente de confianza y respeto mutuo”.

Empatiza3 con sus ideas y pensamientos: evitar decirles cómo sentirse o frases como "échale ganas", "si no estás bien es porque no quieres", "estás exagerando, ya supéralo"; ayúdales a entender que los problemas se pueden resolver mejor en compañía de las personas que les quieren y utiliza frases como: "¿qué es lo que te preocupa?", "entiendo lo doloroso que puede ser" o "de qué forma puedo ayudarte".

Demostrar amor: abrazar a los hijas e hijos, demostrarles con amor y con ejemplo que no importa si no han sacado las mejores notas, que sin importar su color de cabello, vestimenta, orientación sexual o música que escuchan pueden ser personas con principios y valores centrados en el respeto a los derechos humanos de las demás personas.

Buscar ayuda profesional; las mamás, papás y familiares son importantes. Existen acontecimientos traumáticos en la vida de niñas, niños y adolescentes que requieren ayuda de personas expertas en salud mental como psicólogos o psiquiatras.