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‘Ningún rector le hizo tanto daño a la UACH como él’

El modelo educativo que impuso Fierro estaba incompleto; se iba construyendo por semestre

Gabriel Ávila / El Diario de chihuahua / Luis Alberto Fierro se despide de empleados de Rectoría

De la Redacción
El Diario

domingo, 28 noviembre 2021 | 08:12

Chihuahua— Tras la renuncia del ahora exrector, Luis Alberto Fierro Ramírez, maestros en activo y jubilados de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), han señalado que su salida de la máxima casa de estudios es una decisión acertada debido a que hizo un gran daño a la institución y su continuidad era ya insostenible. Aseguran que las cosas con él no se daban a través del consenso sino de la imposición.

“Ninguno de los rectores que lo antecedieron, con sus errores, defectos y/o limitaciones, le ha hecho tanto daño a la esencia de la Universidad como Luis Fierro. Sus frases “Es sí o sí” y “Va porque va” eran famosas al interior de la institución”, asegura el académico –jubilado de la UACH– Rafael Soto Baylón.

El modelo educativo que Fierro Ramírez impuso, asegura Soto, estaba incompleto porque no había un mapa curricular del primero al último semestre de cada carrera, sino que, este se iba construyendo semestre a semestre.

“Su modelo educativo, sí, pudo haber sido el mejor del mundo (que no lo es), pero lo impuso con las frases ya mencionadas: “es sí o sí” y “va porque va”. Ignoro por qué dice que le entregaron un premio a su “modelo” si no estaba terminado, semestre a semestre los maestros iban construyendo el siguiente”.

La imposición del modelo UACH-DS, dice el filósofo Soto Baylón, fue un error que alguien deberá pagar, pero, ese alguien hasta ahora no es el exrector o los directores de las diferentes facultades sino la parte más baja de la cadena: los miles de estudiantes que ingresaron a la universidad bajo el esquema del citado modelo y que ahora deberán retomar el viejo esquema en el que las materias que cursaron durante un año y medio, les serán de poca utilidad práctica.

“Los errores se pagan, pero en este caso los más afectados no son, Luis Fierro, los directores o secretarios; son los estudiantes y maestros. Sería benéfico para la sociedad chihuahuense que la Comisión de Honor y Justicia del Consejo Universitario tomara este tema, lo analizara y en su momento, si es el caso, sancionar a quienes hoy tienen a la UACH en el suelo. Todos tienen nombre y apellido, sólo hay que ubicarlos”, enfatiza.

Y es que en el modelo UACH-DS –conformado por varios ciclos– los estudiantes ingresaban de primera instancia a un ciclo de formación universitaria en el cual, según lo explica el documento oficial generado por la Universidad, “A través de su incursión en los diferentes campos de conocimiento y con trabajo multidisciplinario e interdisciplinario, podrían identificar una vocación inicial y desarrollar compromiso hacia los problemas de un campo específico. Es decir, los alumnos no ingresaban a una carrera determinada.

El ciclo dos se denominó “Formación Divisional” y allí, se habilitaría a los estudiantes para abordar problemas complejos que requieren marcos teóricos y aspectos metodológicos instrumentales universitarios de la división de estudios seleccionada.

Sería hasta el ciclo 3, “Formación General Profesional”, cuando los estudiantes desarrollaran las competencias y aprendizajes generales que dan lugar a un ejercicio amplio de una disciplina o profesión y que habilitan para tareas profesionales generales.

En el ciclo 4-A , “Formación Profesional”, los alumnos desarrollarían las competencias y aprendizajes que dan lugar a un ejercicio específico de una disciplina o profesión. Este ciclo ofrecía en algunos programas, rutas diferenciadas en la que se podía elegir la vía para el ejercicio profesional o podía ser el primer año de maestría.

Luego vendría el ciclo 4-B, “Formación Especializada” en el que los estudiantes podrían especializarse en los temas de su interés que conforman una profesión y profundizar en los aspectos o áreas de una disciplina profesional, o de un campo de conocimiento. Los ciclos 5 y 6 hacen alusión a maestría y doctorado

Daniela N. ingresó en agosto del 2020 a la Facultad de Medicina gracias a que obtuvo un alto puntaje en el examen Ceneval quedando entre los primeros 20 lugares, sin embargo, al haber iniciado sus estudios universitarios de la mano del modelo UACH-DS, eso no le aseguraba su permanencia en la licenciatura en medicina ya que al término del primer año (o ciclo universitario) debía presentar un nuevo examen y cabía la posibilidad de que otros estudiantes pudieran desplazarla de su sitio a pesar de que no estuvieran ni siquiera inscritos en dicha facultad. Era parte de lo que, en su momento, la UACH a través de la oficina de Comunicación Social dio a conocer como “bondades” del nuevo modelo.

La cosa no paraba allí. Al concluir el ciclo divisional, Daniela tenía que volver a competir y presentar un nuevo examen para asegurar su permanencia en la licenciatura en cuestión. Pero, además, en el período agosto-diciembre 2021 –cuando en teoría cursaba el tercer semestre– empezó a llevar algunas materias de la carrera de Medicina, lo que significó un gran problema para ella y sus compañeros debido a que no tenían las bases requeridas.

“Los mismos maestros nos decían que ya debíamos haber llevado materias previas que nos dieran las bases, pero nunca las tuvimos. El semestre ha sido muy difícil por ese motivo, porque nos piden cosas que desconocemos y los maestros no entienden eso. No es culpa nuestra que hayan puesto ese modelo, pero nosotros somos los que estamos batallando”, asegura.

Con el retorno al antiguo modelo educativo, cientos de estudiantes podrían perder el tiempo, dinero y esfuerzo invertidos y verse obligados a iniciar de cero. En el mejor de los escenarios, perder por lo menos uno o dos semestres de los ya habían cursado.

“Yo espero quedarme en Medicina porque si toman como base el puntaje del examen Ceneval, me fue bien. En enero tendría que estar empezando el cuarto semestre, pero si me bajan a tercero igual sería hasta benéfico porque podría llevar las materias que nunca tuvimos y que son parte de las bases de la medicina”, apunta.

En este escenario, Rafael Soto dice que el paso de Luis Fierro por la Rectoría, y ahora su renuncia, obliga a revisar la actuación de quienes han tenido en sus manos el futuro de miles de estudiantes, mismo que dejan de lado ante las ambiciones políticas personales, falta de apertura democrática, conflictos internos que tienen que ver con todo, menos con la educación. Los resultados son ya conocidos.

“La renuncia de Luis Fierro a la Rectoría de la UACH nos remonta a la de hace treinta y seis años de Reyes Humberto de las Casas Duarte. Si hacemos un pequeñísimo recuento de lo ocurrido de 1985 a la fecha, podríamos decir que el Pato de las Casas fue buen rector, tranquilizó a la universidad en apenas tres años y su primera reelección fue bien vista. Luego sus ambiciones políticas lo llevaron a reelegirse por segunda vez y provocó el conflicto estudiantil, magisterial y social que obligaron su salida. Rodolfo Acosta fue el rector interino y convocó a elecciones. Ganó la terna de donde emergería Rodolfo Torres Medina. Fue buen rector, político, carismático, que acostumbraba asistir tanto a los claustros de profesores como a las reuniones de alumnos. Carlos Ochoa asentado en el antiguo edificio del Instituto Científico y Literario hizo un trabajo académico interesante. Intentó crear el Departamento de Ciencias Agrotecnológicas, pero no fue posible y dio marcha atrás. Sergio Piña Marshall llegó a las oficinas de la calle Escorza y la UACH vivió entonces momentos de crisis sobre todo políticas ante la falta de apertura democrática. Lidió con paros, huelgas y plantones del sindicato administrativo, pero finalmente cedió el cargo a Jesús Grajeda el cual daba la impresión de que no quería ser rector y finalmente se fue. De José Luis Franco he decir que los dos primeros años hizo una buena labor, aunque en los últimos ya no escuchaba a nadie. De Raúl Chávez presumía abiertamente su dependencia hacia el gobernador con su famosa frase “preguntando a quien debo preguntar”. A Enrique Seañez sólo le criticamos que César Duarte hiciera de la UACH una oficina más del gobernador”, apunta.

A lo anterior se suma, la imposición –en su momento– de pagar de manera vitalicia el salario de “rector” a quien haya ocupado el cargo, decisión tomada por De las Casas que, ante los acontecimientos ocurridos entre los rectores, sería altamente cuestionable tomando en cuenta que el exrector Luis Fierro percibía alrededor de 282 mil pesos mensuales lo que significa el costo de un semestre de 4 mil 028 pesos de 70 alumnos.

“Humberto de las Casas impuso una prescripción universitaria en la cual cada exrector recibiría el sueldo como tal de manera vitalicia. Ignoro si en aquel entonces se derogó o si alguien la resucitó. La Universidad tendrá la obligación de aclararnos este punto. Sería injusto que se les siguiera costeando”, enfatiza Soto Baylón.

En treinta años, dice el entrevistado, la máxima casa de estudios por cuyas aulas han pasado miles de chihuahuenses, incluidos los personajes mencionados, llegó a ser una de las mejores del país, sin embargo, los “tropezones”, desatinos y ambición de algunos le ha dado duros golpes que obligan, a quienes sí les interesa la educación y el alma máter, a sostenerla y mejorarla.

“La Universidad ha crecido bastante en estas más de tres décadas mencionadas: infraestructura, mejoras salariales, mayores grados académicos, bibliotecas virtuales, investigación, movilidad estudiantil y magisterial, extensión, publicaciones, equipo técnico y un desarrollo académico que la situaron entre las mejores universidades del norte del país.