Estado

Niños sicarios, víctimas de un Estado fallido

En Chihuahua existe una cultura del narcotráfico, crimen organizado y trata de menores, problemática que ha cobrado fuerza y va en aumento, advirtió Saskia Niño de Rivera, directora general de Reinserta

Gisela Reyes/El Diario/Corresponsal

lunes, 03 agosto 2020 | 10:00

Ciudad de México.- “Chihuahua no sólo es un estado donde impera el crimen organizado sino que es un estado fronterizo que es un factor sumanente importante porque además es una entidad donde hay grupos delictivos que sabemos que usan y que reclutan a niños y es un estado donde quieras o no hay una cultura del narcotráfico que se ha formado y ha cobrado fuerza, dijo en entrevista para El Diario, Saskia Niño de Rivera, Directora General de Reinserta.

Sentenció que México debe dejar de hacer caso omiso al tema de trata de menores y la delincuencia organizada con menores de edad, porque las cifras revelan que el país es el número uno en materia de trata infantil.  

“Hoy tenemos 36 por ciento más menores de edad siendo tratados, somos el país número uno en producir pornografía infantil que se consume en todo el mundo y son realidades muy duras que debemos afrontar y reconocer”.

Agregó que lamentablemente los niños en la delincuencia organizada por el desarrollo y la etapa en la que se encuentran, previos a la adolescencia, se vuelven personas desechables, los entrenan, hacen dos o tres “favores” y los terminan matando.

“Es bien importante que el Estado como país entienda la importancia de que las consecuencias multifactoriales y la situación de violencia actual en México, tiene que ver con una pérdida de nuestra infancia, nuestra niñez y hoy más que nunca debemos avalar por ellos”.

Según datos del reporte de la Red por los Derechos de la Infancia en México, Redim, durante los primeros tres meses del 2019 se asesinaron en México a 285 niños y niñas, tres menores muertos al día en promedio, lo que fue catalogado en aquel momento como el arranque más violento en un primer trimestre en el último lustro.

Chihuahua, estado situado en el norte de México y fronterizo con Estados unidos fue el que más asesinatos acumuló desde 2015 y hasta el primer trimestre del año pasado con 507 casos, seguido del Estado de México con 424, Guerrero con 343, Guanajuato con 318 y Jalisco con 247 casos.

Según el último informe de Redim “Estado Mexicano convertido en cómplice del crimen organizado” cada día asesinan a 7 niñas, niños y adolescentes en total impunidad.

En el periodo que comprende de enero a mayo de este 2020, fueron asesinados 1,034 menores, ubicando a Chihuahua en el sexto lugar a nivel nacional con mayores índices de violencia para menores de edad con 52 casos en dicho periodo.

Al cierre de 2019 e inicios del 2020 suman más de 21 mil niños, niñas y adolescentes que han sido víctitimas de homicidio, sin embargo, cada vez hay más menores asesinados y es importante destacar que no es precisamente un tema de niños muertos en un fuego cruzado, sino que tiene que ver con que estan involucrados en el crimen organizado.

Niño de Rivera citó que el INEGI publicó cifras en donde un niño sicario tiene un promedio de vida de aproximadamente 3 años y en México se calcula que hay alrededor de 30 mil niños involucrados en la comisión de 22 tipos de delitos que tienen que ver con tráfico de drogas, secuestro, trata de personas, extorsiones, contrabando, piratería, entre otros.

La problemática de niños reclutados por el crimen organizado ya es un tema generalizado en todo el país porque los grupos delincuenciales como el Cartel Jalisco Nueva Generación, Noroeste, Los Zetas, ya están usando cada vez más a menores.

“Antes, los códigos dentro de los grupos de delincuencia organizada eran más estrictos y la regla años atrás era que con niños y mujeres no y eso era muy muy claro y ahorita eso es algo que ya no existe y se ha ido perdiendo” dijo Niño de Rivera.

Lamentó las trágicas consecuencias ocasionadas por los grupos delictivos, en donde las cifras de menores involucrados y asesinados van en aumento y el Gobierno Federal o las autoridades no le dan la importancia y es un tema que se ha olvidado por completo y no se hace absolutamente nada dijo, para proteger a estos niños.

“Me parece muy delicado y al final del día lo que tenemos que entender es que esta problemática tiene que ver con una ausencia de estado, deberían preguntarse por qué hay niños que están siendo reclutados, qué es lo que está pasando, por qué los niños pertenecen a grupos delictivos”.

Agregó que los niños han normalizado la delincuencia de alguna manera, pero también han sentido la necesidad de pertenecer a grupos del crimen porque consideró que como Estado “nos hemos olvidado también de niños en condiciones más marginadas”.

Expuso que aunado a esto, las limitaciones económicas los exponen a dos delitos, el narcotráfico y la trata de personas, otro gran problema que padece México; consideró que la marginación, el olvido y la pobreza que existe en gran parte de la población, ha hecho que se encuentre un área de sobrevivencia y de pertenencia.

“Sin duda la pobreza tiene que ver, pero cuando hablamos de delitos de alto impacto tenemos que entender que son cuestiones multifactoriales porque no la pobreza es igual a delincuencia o la violencia es igual a delincuencia o abuso sexual, son multifactoriales.

Explicó que al hablar de niños sicarios no se trata únicamente de niños que nacieron o se encuentran en situaciones precarias económicamente hablando y de hambre, sino que incluso, son niños que vienen de contextos de violencia intrafamiliar, ausencia de cariño y el contacto con temas de consumo de drogas.

Saskia Niño de Rivera consideró que estas situaciones hacen que la delincuencia y cómo se conforman bajo el sentimiento de pertenecer a un grupo, poner comida sobre la mesa, tener los tenis último modelo, cobra un significado importante para estos menores.

Detalló que al hablar de niños reclutados se tiene que observar más la vulnerabilidad en las que se encuentran y las características propias del desarrollo que los hace engancharse dentro de la delincuencia organizada.

“Por ejemplo, un niño de 12 años que consume drogas, es un niño que buscó drogarse o es un niño que es víctima de la enfermedad de las adicciones, es decir, desde qué perspectiva lo ves; yo siempre digo, un niño de ocho años que tiene un arma en la mano es todo menos culpable, los problemas multifactoriales sociales hizo que llegara a estas condiciones”.

Saskia Niño de Rivera compartió con El Diario la historia de Didier, un adolescente que cuando llegó a la comunidad de Tratamiento en Tamaulipas no tenía nombre, ni acta de nacimiento, se ignoraba además su edad por lo que fue sometido a un peritaje para determinar cuántos años tenía.

“Didier es un chavito que desde los 6 años vivía en los basureros de Tamaulipas, lo agrarraron Los Zetas, tenía 18 años cuando hablamos con él, llevaba privado de la libertad desde los 14 y no había estado más de dos días sobrio y de poco se podía acordar, no sabía a cuánta gente había matado, yo nunca había visto un caso así de verdad” recordó.

 Finalmente dijo que el crimen organizado se beneficia con el reclutamiento de la niñez por las propias características de la población y al ser personas en desarrollo son sujetos dóciles que siguen órdenes sin cuestionar, además de obtener beneficios económicos, generan una sensación de grandeza y respeto social basada en el miedo que infunden y la impunidad con la que operan.