Estado

‘No soy el monstruo que ellos pensaron que era’

Luego de pasar más de 6 años en prisión, José Gerardo Puentes Alva, acusado de la trata y muerte de 11 mujeres cuyos restos se hallaron en el arroyo El Navajo, intenta recobrar su vida

Blanca Elizabeth Carmona/El Diario

domingo, 28 julio 2019 | 08:20

Ciudad Juárez— Después de permanecer seis años, un mes y ocho días en la cárcel, José Gerardo Puentes Alva –quien fue encontrado inocente de haber prostituido y asesinado a 11 de las víctimas del arroyo El Navajo y otra adolescente– comenzó a recobrar su vida. 

Durante el tiempo que él estuvo en reclusión murió su hermano y uno de sus mejores amigos, además no pudo guiar ni disfrutar a su hija más chica, quien se fue de la casa. 

Al amanecer del 11 de junio de 2013 un grupo de agentes ministeriales rodeó la vivienda de Puentes Alva y un mando le dijo “no te hagas pendejo, sabes por qué venimos por ti”. Desde esa fecha hasta el pasado 19 de julio estuvo preso y señalado pública y penalmente como integrante de una banda dedicada a prostituir y asesinar mujeres. 

“Lo que hicieron conmigo fue injusto, muy injusto, los señores no hicieron su trabajo bien, no investigaron, hicieron una investigación muy marrana, muy chochina, tanto los agentes del Ministerio Público (MP) Rodrigo Caballero y Rafael Rodela como los otros, sucio por la presión de las señoras (las mamás de las víctimas) y las entiendo… y nosotros nos estábamos fregando encerrados, nuestras familias batallando para llevarnos un poco de dinero, para visitarnos, en las revisiones exhaustivas que hacen allá adentro”, expuso en entrevista.  

En contra de Puentes se instruyeron dos juicios orales. 

El primero, número 267/14, inició el 14 de abril del 2015 en contra de él y de cinco personas más acusadas de haber cometido los delitos de trata y homicidio agravado en perjuicio de María Guadalupe Pérez Montes, Lizbeth Avilés García, Perla Ivonne Aguirre González, Idalí Juache Laguna, Beatriz Alejandra Hernández Trejo, Jesica Leticia Peña García, Deisy Ramírez Muñoz, Andrea Guerrero Venzor, Mónica Liliana Delgado Castillo, Jazmín Salazar Ponce y Jessica Terrazas Ortega. Sus restos óseos se localizaron en el arroyo El Navajo. 

Tres meses y 13 días después de que inició el juicio 267/14, Puentes fue hallado inocente porque el Tribunal de Enjuiciamiento no encontró ninguna prueba que lo incriminara. En marzo del 2017 un tribunal de casación confirmó ese fallo absolutorio. 

Las otras cinco personas sentenciadas con Puentes son Manuel Vital Anguiano, “Don Meny”; Édgar Jesús Regalado Villa, “El Piwi” o “El Flaco”; Jesús Hernández Martínez, “El Gordo Maloso”, y José Antonio Contreras Terrazas, “El Koyac”. Ellos fueron encontrados culpables y sentenciados a 697 años y seis meses de cárcel. 

Aunque se ordenó su libertad, Puentes no salió de la cárcel. El MP le formuló nuevos cargos y tiempo después inició un segundo juicio junto con Gerardo Humberto Páez Carreón, Manuel Vital Anguiano, “Don Meny”, y Édgar Jesús Regalado Villa, “El Piwi”. 

Este segundo juicio fue el número 195/2016, comenzó el 11 de octubre del 2017 por los delitos de trata en contra de Brianda Cecilia M.G., quien aún tiene el estatus de desaparecida, y de K.D.M. Además a Páez Carreón también se le acusó de haber violado a K.D.M.; y a todos por un tercer ilícito, asociación delictuosa. 

En diciembre del 2017 Puentes Alva fue hallado culpable únicamente de prostituir a Brianda Cecilia M.G., y condenado a 14 años de encarcelamiento, así como al pago de multa 93 mil 615 pesos. 

Pero el abogado público penal que lo representó interpuso un recurso de casación y el pasado 18 de julio un tribunal revocó el fallo y ordenó la libertad al determinar que no hay pruebas para considerarlo culpable. 

“Yo no soy el monstruo que ellos pensaron que era, la gente. Siempre he llevado una vida tranquila ahí está mi madre de testigo, los que me conocen del barrio y como todos me tomaba mi cervecita, para que voy a decir que no. Pero hacer algo así tan horrible, no. Yo tengo a mis hijas, sobrinas, tías, primas, tengo todo. Para hacer algo así, no”, dijo mientras sostenía sus manos unidas sin dejar de ver de reojo a través de un ventanal de vidrio porque dice estar preocupado de que la Fiscalía le “monte” otro delito para volver a encarcelarlo e incluso que los familiares de las víctimas a quienes la autoridad convenció que él es un criminal y lo busquen para agredirlo.  

“Si me llega a pasar algo yo culpo a Fiscalía o a los familiares de estas muchachas. Espero en Dios que no llegue a mayores, estoy preocupado de que empiecen a dar lata pensando que si no me pudieron acusar de eso ahora me metan droga u otra cosa, sería una burla”, expuso para luego afirmar que él no conoció a ninguna de las 11 víctimas, cuyos restos se hallaron en el arroyo El Navajo, y a Brianda sólo la llegó a ver pasar frente al puesto de ropa que él tenía afuera de la casa de su madre, quien era vecina de Manuel Vital Anguiano.

Uno de los abogados que representó a Puentes explicó que Brianda trabajó unas semanas en una tienda propiedad de Manuel y la Fiscalía localizó varios mensajes en un celular de ella donde la citaban; al padre de esta joven, desaparecida en junio del 2011, la Fiscalía estatal le hizo creer que esos mensajes provenían de un celular de Puentes pero eso no se probó en el juicio oral. Al parecer, ésa y la declaración de la mamá de Andrea Guerrero Venzor, quien dijo que su hija laboró con Vital Anguiano y también Brianda y que Puentes era vecino de él, eran las únicas pruebas para acreditar la responsabilidad. 

En entrevista Puentes dijo que después de la desaparición de Brianda y hasta noviembre del 2012 agentes ministeriales lo estuvieron vigilando y en varias ocasiones lo llevaron a declarar junto con Manuel Vital y después lo soltaron porque no había nada en contra de ellos. 

Además refirió que él no conocía a ninguno de los cinco sentenciados en el caso del arroyo –a excepción de Manuel Vital Anguiano– y tampoco a los otros tres del segundo juicio y afirmó que todos son inocentes pero siguen presos por falta de recursos para solicitar la revisión ante un juez federal. 

“Primero me quisieron involucrar con lo del arroyo El Navajo, ahí quedó demostrado que yo no tuve nada que ver en esas muertes ni en esa trata, me absolvieron. Pero a Fiscalía no le pareció, buscaron cómo volver a involucrarme para tenerme ahí adentro los licenciados Caballero y Rodela, no sé por qué, a lo mejor por su trabajo o les caíamos mal, no sé. Pienso entre los que nos encerraron hay inocentes, me atrevo a decir que a la mayoría de los que los tienen ahí son inocentes”, dijo Puentes de 45 años y quien cursó la educación secundaria y la preparatoria en el Cereso 3 de Juárez.