Estado

Obliga violencia a abrir nuevas carreras

La ‘guerra’ del narco iniciada a finales de la década pasada y que aún persiste, movió a las instituciones de nivel superior a dar una respuesta a las víctimas

Luz del Carmen Sosa/ El Diario de Juárez
domingo, 01 septiembre 2019 | 08:00

Ciudad Juárez— La violencia que sacudió a la ciudad a finales de la década pasada y que persiste actualmente, obligó a que instituciones de nivel superior abrieran nuevas carreras que dieran respuesta a las interrogantes que surgieron entre jóvenes, principales víctimas de la inseguridad. 


“Cuando se da la época de la violencia en la ciudad, hay una necesidad de dar respuesta, todos los estudios y lo que conocíamos era que los grupos criminales que estaban en disputa en la ciudad tenían como abastecimiento para sus actividades ilícitas a los jóvenes, principalmente de los barrios empobrecidos de la comunidad”, dice Servando Pineda Jaimes, catedrático de la Universidad Autónoma de Ciudad (UACJ).


Retener a los jóvenes en las aulas y a la vez buscar las respuestas que la sociedad exigía, era el reto, explica.


“En ese tiempo nuestra universidad no tenía la suficiente capacidad para absorber a toda esa juventud y en ese contexto se da la construcción de Ciudad Universitaria, que implicaba crear una nueva oferta educativa”, menciona.


“Entonces se crean nuevas carreras para dar respuesta a las inquietudes de los jóvenes, como Ciencias de la Seguridad, pensando en los policías y las empresas de seguridad privada que requerían de capacitación”, menciona Carlos Murillo, coordinador de la carrera que ahora lleva por nombre licenciatura en Seguridad y Políticas Públicas. 


Refiere que en la licenciatura de Seguridad se atiende uno de los ejes de la Criminología desde el punto de vista de las materias de Criminalística y es aplicada especialista de la Fiscalía General del Estado. 


“Las clases de Política Criminal, de Criminología tienen gran demanda; los alumnos están atraídos por esta actividad. Es factible que para el 2021 esta carrera sea ofrecida por la UACJ”, adelanta.


Una de las estudiantes afectadas por la violencia expone que tratar de entender qué pasaba en la ciudad, donde los crímenes se acumulaban diariamente y en su colonia era tema común, insidió en ella al momento de elegir la licenciatura en Criminología una vez que concluyó la preparatoria. 


Sin embargo, ninguna universidad pública estatal ofrece esta carrera en Juárez.


“Yo no definía si estudiar entre Psicología, Medicina o Derecho, sin embargo, el asesinato de un familiar me hizo pensar en estudiar Criminología, por eso entré a una escuela privada” dice Mireya, quien aún impactada recuerda que otro familiar fue asesinado en esta ciudad meses atrás.


Actualmente en Juárez las universidades privadas han impulsado la carrera de Criminología ante la demanda que existe en el mercado, en especial entre las víctimas, dicen docentes.


“Esto lo denominamos el efecto ´CSI´ (Investigación de la escena del crimen, una serie estadunidense de especialistas que resolvían asesinatos), fue consecuencia de la presentación mediática de casos violentos y alto impacto de criminalidad y la contraparte de la investigación para la resolución de los mismos”, explica Alfredo Velazco Cruz, reconocido perfilador criminal.


Agrega que el contexto violento que generó comportamientos ante la sociedad, mostró su otra cara sublimada desde la perspectiva psicológica, es decir, el ser humano se vio reflejado para poder resolver estos crímenes”, refiere.  


El vicepresidente del Instituto Mexicano de Investigación Científica, expone que muchos jóvenes se vieron atraídos por saber qué sucedió en su ciudad y que además estuvieron influenciados por series de televisión en las que se resolvían los casos de manera favorable, lo que aún no ocurre en Juárez, frontera que enfrenta altos índices de impunidad.




‘La violencia lo modificó todo’


Los primeros años de la violencia exacerbada que azotó a Juárez a finales de la década pasada, hacen recordar al catedrático universitario en los crímenes del maestro


Gerardo González Guerrero, asesinado en diciembre de 2008, de Manuel Arroyo Galván, activista y luchador social; del estudiante Jaime Alejandro Irigoyen Flores, alumno de la carrera de derecho y la desaparición de las alumnas Lidia Ramos Mancha y Mónica Janeth Alanís Esparza. Todos los casos impunes.


Entonces la UACJ hace un cambio de rutina. En aquel tiempo el Consejo Universitario, modificó el horario nocturno.


“Las clases terminan a las 9 de la noche para que los estudiante no tengan que batallar para tomar el transporte público, se crea el Indiobús para dar traslado a los estudiantes y acercarlos a las rutas más cercanas y se fortalecen las prórrogas para pagar las inscripciones porque los estudiantes no tenían dinero a causa de la violencia”, narra,


En ese entonces familias enteras optaron por huir de la ciudad, se cierran fuentes de empleo, muchos estudiantes quedaron huérfanos y se implementó como política que ningún alumno se quede sin estudiar por falta de dinero, además se crean becas como la de la orfandad, la alimenticia que era apoyada con aportaciones de maestros y la de excelencia y académica, dice Pineda Jaimes. 


“Surge la necesidad de estudiar el fenómeno desde otras perspectivas. La UACJ crea el Instituto de Investigaciones Sociales. Los primeros datos que se hicieron de las casas abandonadas se hicieron en ese instituto, en Sociología se crea como materia la Sociología de la violencia para tratar de entender este fenómeno”, agrega.


“En realidad fue un ejercicio muy grande en la UACJ para preservar a un mayor número de estudiantes que entonces eran captados por la delincuencia organizada”, dice.




Ciencias forenses, no para todos: especialista 


Mientras el combate a la impunidad y la necesidad de justicia es el anhelo de toda una sociedad, muchos jóvenes buscan en carreras como la Criminología  estudiar el delito, sus causas, las maneras de prevenirlo y el comportamiento criminal.


“En la ciudad universidades como la Cultural, el Instituto Superior de Ciencias, la Universidad de Durango y el Claustro Universitario, ambos campus Juárez, ofrecen la licenciatura en Criminología, mientras que el Instituto de Ciencias y la Escuela Superior de Psicología ofrecen especialidades en Perfilación Criminal y Psicología Forense”, agrega el especialista.


También en algunos centros comunitarios a cargo del Gobierno municipal se han abierto algunos cursos gratuitos.  


Velazco Cruz plantea que las instituciones educativas y gubernamentales deben hacer un análisis riguroso del perfil de ingreso de los estudiantes. 


“Porque no hay garantía de que quien adquiera esos conocimientos de criminología los emplee para bien y en lugar de formar profesionales de la conducta para investigar y prevenir realicemos conciencia forense a potenciales criminales”, expone.