Paracaidistas... 'hermanos para toda la vida'

En el ejército, el amor a la patria es lo primero: historia de un militar en retiro

Salud Ochoa/El Diario
lunes, 11 febrero 2019 | 10:15

Chihuahua.- La separación obligada de los hijos y la pérdida de compañeros en operativos, son de las cosas  más dolorosas para quien tiene en sus manos la seguridad de la patria. Juan, Capitán Segundo del equipo de Paracaidismo del Ejército Mexicano –ahora en retiro-, habla con nostalgia y por momentos con lágrimas en los ojos, de las “pérdidas obligadas” que un militar debe aceptar con la misma valentía con la que defiende a su país, hoy, en el Día de la Fuerza Aérea Mexicana.


Estar lejos de su familia, dice el Capitán, le marcó profundamente porque no pudo compartir momentos importantes con su esposa y sus hijos, que si bien es cierto, nunca le hicieron un reclamo, también lo es, que la distancia emocional se volvió grande. 

En una ocasión, señala, “salí a un operativo que duró 6 meses y cuando regresé mi hijo no me conocía porque venía greñudo, de pelo largo y barbón; eso fue muy difícil”. 


La vida y los valores en el ejército


La vida en el Ejército, explica, es dura pero al mismo tiempo desarrollas valores importantes que en el exterior no encuentras. La lealtad, el honor, la valentía, el compañerismo y la hermandad son cosas que los militares conocen de cerca y que les permite no solo hacer amigos sino convertirse casi en hermanos. Tiene que haber mucha confianza porque la vida de uno depende del otro y existe un compañerismo que no se ve afuera en otras corporaciones de seguridad, asegura.

 “Somos compañeros por un tiempo y hermanos para toda la vida”.

Por otra parte, señala con profunda convicción, el amor a la patria es “algo que el soldado tiene porque nos lo enseñan a diario y eso nunca lo he visto en otro lado”. Amar a la patria, recordar a los héroes y los hechos históricos.

En cuanto al miedo, sin complejos dice que siempre lo tuvo, es algo que a los elementos acompaña constantemente; “cuando iba a saltar de un avión las piernas me temblaban pero salía y me aventaba, estando ya en el aire respiraba tranquilo”.

“Nunca me rajé”, asegura igual que dice que el miedo era mayor cuando la responsabilidad del evento caía sobre sus hombros porque sabía que la vida de otros dependía de él. La muerte sin embargo, no estuve ausente, en Oaxaca  “vi morir a 6 compañeros en acción; otros se quitaron la vida”.

A pesar de todo, sostiene que las escuelas militares son la mejor opción para los jóvenes que no tienen recursos económicos ya que, además de adquirir disciplina es la oportunidad de prepararse y ser mejores porque “en el ejército, el que estudia y se esfuerza logra ascender y trascender”.

Para él fue un gran triunfo retirarse como Capitán porque conoció gente que nunca pasó de soldado; sin embargo, “conozco muchos casos de compañeros de muy bajos recursos que llegaron a ser generales”.

La nostalgia le cubre el rostro que, por momentos es como un velo que apenas se percibe; en otros, le inunda los ojos. 

“El ejército es una forma de vida que no se puede olvidar de tajo”. 


Su ingreso al ejército


Fue en 1964, al celebrarse en Chihuahua el “Día internacional de la Aviación” cuando el equipo de paracaidismo estuvo presente, recuerda el Capitán; un compañero  lo llevó y lo animó a solicitar el ingreso a la milicia. Tenía entonces 14 años y “era de los más chavos”; sus jefes decían que no iba  aguantar porque era muy miedoso pero “cuando nos ponían a saltar durante el adiestramiento, pensaba en un compañero mayor que se apellidaba igual que yo y era muy valiente y eso me daba ánimos”.

El adiestramiento, recuerda, era muy duro; levantarse a las 5 de la mañana, realizar un mínimo de 2 horas de ejercicio físico,  además de tomar clases sobre temas de la milicia constantemente porque “los conocimientos militares nunca terminan, siempre hay mucho que aprender”. Salían también a operativos en la sierra y a practicar saltos que a más de uno, hacían temblar. Contra todo pronóstico, no sólo aguantó el entrenamiento sino que duró 23 años dentro del ejército.

La vida militar, dice, es muy dura y no todos la aguantan por eso hay mucha deserción. En aquella época, recuerda,  al mes –mínimo- se levantaban 10 actas de deserción y en el caso específico de su generación, el 60 por ciento de los compañeros desertó. (Salud Ochoa / El Diario)


Tablita:

Desde el 10 de febrero de 1944 la aviación militar de México adquirió el carácter constitucional de Fuerza Armada. En 1992 se estableció de manera oficial por decreto presidencial el 10 de febrero como el Día de la Fuerza Aérea Mexicana