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Pasó enfermera de recibir vidas a observar cómo se desvanecen

Fue de las mejores etapas de mi vida pues yo veía la vida, todos los días nacían niños, puras cosas felices,dice Anaís

Cortesía/ El Diario

Alejandro Vargas/ El Diario de Juárez

lunes, 22 junio 2020 | 09:02

Ciudad Juárez– Anaís Stevens Flores, enfermera del Issste, extraña su época como jefa de enfermeras del Hospital de la Mujer, donde trabajó por 10 años. Los llantos de bebés que le reflejaban vida al nacer, fueron reemplazados por sus propias lágrimas y el dolor de familiares de pacientes con coronavirus que perdieron la batalla ante la enfermedad. 

“Fue de las mejores etapas de mi vida pues yo veía la vida, todos los días nacían niños, puras cosas felices, y ahora que inició la pandemia ha sido muy difícil porque mi vida era muy feliz y ahora es de mucho temor”, dice Stevens Flores, quien halla consuelo en su familia. Ella hoy trabaja en el Issste y auxilia tomando muestras a sospechosos de coronavirus. 

Recuerda que la primera que realizó en un hombre le impactó y al encargarse de dar seguimiento a su evolución, pudo convivir con la familia de este paciente, que finalmente falleció.

Narra que la muerte de aquel adulto de 45 años y trabajador del Inegi –cuyas características, de acuerdo con archivos periodísticos, corresponden a las de la primera defunción oficializada en Juárez el 6 de abril–, le pesó mucho, ya que refiere que su familia “es un amor”. 

“Él ingresó el 30 de marzo y murió el 5 de abril. Él venía con su carita muy asustado, me decía que nada más le dolía su cabeza y que le dolía poquito su garganta, pero batallaba para platicar porque se le empezaba a ir el aire. A él lo intubamos y estuvo algún tiempo con nosotros hasta que finalmente hizo falla orgánica múltiple y falleció”, recuerda. 

“Me tocó llorar su muerte porque ese día él llegó, se despidió de su esposa y ya no la volvió a ver, fue muy frustrante”, narra. 

Destaca que se hizo todo lo que se pudo por él, sin embargo, el virus finalmente lo derrotó, como lo ha hecho con otras 27 pe r sona s que, de acuerdo con el informe del Estado, han fallecido en el hospital del Issste, inmueble en el que también, gracias al sacrificio de servidores como ella, se ha reportado la recuperación de otros muchos pacientes Covid-19. 

Así, la servidora de 35 años no asume una actitud derrotista, pues también ha sido testigo de múltiples recuperaciones de las 398 contabilizadas de forma oficial en esta frontera. 

“Los que se recuperan también me mandan fotos y me dicen que están rezando por mí, eso se siente bien y es parte de lo que nos motiva a seguir trabajando con muchas ganas. Tengo una señora en particular de 103 años que está en su casa recuperada y fue grandioso decir que se fue dada de alta”, destaca Stevens Flores, quien puntualiza “es una realidad con la que vamos a aprender a vivir”. 

Dijo que “tenemos que empezar a marcar las acciones de nuestra vida con base en la prevención y protegernos. Todos tenemos que apoyarnos para que funcione, porque es muy pesado vivir con el miedo de que a un familiar le vaya a pasar lo peor; ya nos pasó con los compañeros, con una compañera, su esposo falleció a un lado de ella”. 

Espera que su testimonio y sacrificio generen conciencia en la sociedad juarense, en cuya empatía confía para que mantengan los cuidados necesarios para evitar el Covid-19. 

“De verdad, procuren quedarse en casa los que pueden, porque los que no podemos añoramos estar con nuestra familia”, destacó. 

El Covid-19 en Juárez suma ya 2 mil 052 casos, con 447 fallecidos, según la Secretaría de Salud. 

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