Estado

Preocupan alianzas entre narcos

Mauricio Luna Aguilar, alias ‘Papacho’, y Jesús Eduardo Soto Rodríguez, apodado ‘Lalo’, se unieron dentro del Cereso

El Diario de Juárez / ‘El Papacho’ durante una de las audiencias de su juicio

El Diario de Juárez

domingo, 01 septiembre 2019 | 14:40

Ciudad Juárez— La alianza que surgió dentro del Centro de Reinserción Social número 3 entre Mauricio Luna Aguilar, alias “Papacho”, y Jesús Eduardo Soto Rodríguez, apodado “Lalo”, es un hecho que asombra y preocupa a sobrevivientes de ambos delincuentes, dijo ayer el abogado paseño Carlos Spector, presidente de la asociación “Mexicanos en el Exilio”.

El caso más reciente fue la masacre cometida una semana atrás en una propiedad de Riberas de Bravo y que ha llamado la atención del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) al ser asesinadas tres menores de nacionalidad estadounidenses.

“No entendemos por qué se permitió esa unión”, cuestionó el abogado que representa a las familias Archuleta y Reyes, que huyeron por los crímenes cometidos por Luna Aguilar y también defiende a Mariana, la expareja sentimental de “Lalo” a la que mantuvo retenida en el penal.

Las investigaciones realizadas por la Fiscalía General del Estado (FGE) establecen que “Papacho” se alió con Soto Rodríguez, identificado como líder de los “Mexicles”, para recuperar El Valle, lo que ha sido el detonante de varios hechos violentos ocurridos en los últimos días en esta región fronteriza.

Luna Aguilar y Soto Rodríguez enfrentan sentencias por secuestro y ni la cárcel ha impedido el desarrollo de sus actividades delictivas, incluso su reclusión les da una mayor seguridad pues, controlan el centro penitenciario, indican investigadores de la FGE a condición del anonimato. 

El abogado ayer cuestionó que ambos personajes permanezcan en el Cereso 3, a pesar del grado de peligrosidad que representan.

“Lalo” y “Papacho” trabajaron para el Grupo Sinaloa. El primero de ellos inició su actividad delictiva desde adolescente, cuando era parte de la banda de secuestradores de “El Neto”. Luna Aguilar inició su carrera criminal cuando asesinaron a su familia en El Valle, declaró a El Diario tiempo atrás.

Desde el Cereso estatal han logrado ejercer el control de la pandilla “Los Mexicles”, que está tratando de ejercer un mayor control en la venta de drogas en la ciudad y el tráfico de personas en el Valle, indican las investigaciones de la FGE.

Esto es consecuencia de la sobrepoblación que hay en el penal, reduce la eficacia en los controles de vigilancia, dijo el fiscal general César Augusto Peniche Espejel.

Vigilancia es difícil

Cuestionado sobre las actividades delictivas de estas personas sentenciadas que presuntamente realizan desde el Cereso 3, el fiscal general César Augusto Peniche Espejel expuso que su vigilancia es difícil.

“El penal padece una sobrepoblación y como consecuencia se reduce la eficacia en los controles de vigilancia”.

Otro problema que planteó es el papel que juegan los abogados de los integrantes de la delincuencia organizada.

“Los abogados, en ocasiones, son la principal vía para llevar y traer información y mensajes de y hacia el exterior”, dijo. 

El fiscal planteó que “existe dificultad para aislar a estos sujetos, ya que deriva del exceso de pandillas y grupos delictivos que no pueden ser reunidos en un solo módulo por las pugnas que hay”.

Quién es quién 

A Mauricio Luna Aguilar se le atribuyen las muertes de tres integrantes de la familia Reyes Salazar: Magdalena, Elías y su esposa Luisa, cuyos cuerpos fueron encontrados apilados al lado de una camioneta en febrero del 2011; con restos de arena en sus cuerpos indicaban que los cadáveres habían sido desenterrados.

Luna Aguilar enfrenta una sentencia perpetua por el asesinato de los hermanos Archuleta, a quienes privó de la libertad en Guadalupe y provocó que la familia huyera buscando asilo.

“Tenemos más de 20 familias que han mencionado a ‘Papacho’ como el responsable de asesinatos y secuestros”, aseguró el abogado Carlos Spector, quien se dijo sorprendido por la fuerza adquirida por Luna Aguilar desde la cárcel.

En el caso de Jesús Eduardo Soto Rodríguez, el archivo periodístico indica que luego de recibir varias sentencias por secuestro, el preso ha gozado de la protección de las autoridades carcelarias y a través de su equipo de abogados ha obtenido amparos para evitar su traslado a otros penales.

Fue su expareja sentimental quien exhibió los lujos con los que vivía “Lalo”, quien tenía a su servicio otro “mexicle”, identificado como “Miclo”, el cual se encargaba de la venta de droga. Esta persona ya se encuentra detenida.