Estado

‘Quiero tener un futuro nuevo’

Luego de 300 días de camino, José llegó de Honduras a esta frontera, donde después de cruzar el río se entregó a un agente estadounidense

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez
Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

miércoles, 08 diciembre 2021 | 13:00

Ciudad Juárez.- Después de viajar solo por más de 300 días, desde Honduras hasta Ciudad Juárez, con apenas 14 años de edad, José logró llegar ayer a Estados Unidos, en donde se entregó a los agentes de la Patrulla Fronteriza con el sueño de tener un futuro mejor; lejos de la violencia y la pobreza de su comunidad. 

“Lo primero que quiero hacer es tener un futuro nuevo, una vida nueva; y después ayudarle a mi familia para que superen esto, porque no vengo jugando”, aseguró el adolescente parado frente al río Bravo, mientras observaba de lejos los edificios paseños y el inicio de los barrotes de acero que forman el muro fronterizo.

Con una mochila desgastada, de color azul, en la que se leía “Unicef para cada niño”, la cual le fue dada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en alguna parte de los más de 3 mil 794 kilómetros que recorrió desde la comunidad de Trojes, El Paraíso, Honduras, José llegó caminando hasta esta frontera.

“Tengo 14 años, voy con rumbo a Florida, salí de allá porque el lugar donde nosotros vivimos es muy pobre y allá los meten a las pandillas. El dinero que uno saca no vale, no vale nada el trabajo allá. Entonces por eso es que uno tiene que agarrar su camino, aunque uno no quiera, arriesgándose a todo, arriesgándose a la muerte, por eso uno agarra este camino así”, narró en el bordo del río Bravo. 

José vivía solo con su padre; ambos se dedicaban a la cosecha de café y a sembrar maíz, frijol, tomate, chile, cebolla y ajo, por apenas 50 lempiras al día, equivalentes a 43.55 pesos, por lo que decidió viajar a Estados Unidos en donde un ciudadano estadounidense lo apoyará. 

“Allá le dan 50 lempiras a uno de trabajo, es de 5:00 de la mañana hasta 6:00 de la tarde, y con 50 lempiras ¿qué es lo que va a ir a comprar uno?, se va a ir a comprar un (re)fresquito, de esos pequeñitos que venden aquí, y una piecita de pollo, y eso es todo. Entonces por eso es que uno sale. Y ya con 100 pesos, uno que anda aquí, o 200, ¡Uy, se siente alegre!, porque anda (con) dinero… cuando viene así en el camino uno tiene que hacer lo que lo pongan a hacer”, aseguró. 

José no sabe cuándo nació, pero sabe que ya cumplió los 14 años, y que tiene entre 10 y 11 meses migrando, al principio junto a cinco adolescentes más de su comunidad, cuatro de los cuales ya están de nuevo en Honduras, mientras que otro llegó antes que él a Estados Unidos. 

“Lo más difícil para mí ha sido venir en el tren, porque en el tren uno se arriesga a todo, a que lo vayan a matar o lo vaya a agarrar Migración, todo eso ha sido difícil para mí, porque no es jugando agarrar un tren, porque los trenes vienen rápido y traen mucho viento y entonces lo jalan a uno. Uno tiene que ponerse más listo cuando mira los trenes porque es peligroso”, relató. 

Fue secuestrado en Chihuahua

Durante más de 300 días en los que cruzó parte de su país, Guatemala y México, José tuvo que dormir a veces en la calle, pasar días sin comer nada y al llegar a la ciudad de Chihuahua fue secuestrado, hasta que un día llegó la policía y los liberó, aseguró. 

“Yo lo primero que pienso hacer cuando ya llegue allá es trabajar y de ahí pues ayudarle a mi familia, eso es lo primero, ayudarle a la familia. Y después pues ayudarle a los que me han ayudado aquí en el camino, porque sí hay personas que se portan mal con uno y sí hay personas que son buena gente, porque aquí en el camino me han dado quedada y bueno pues me han tratado bien pues. Que lo traten bien es que le estén dando la comida y todo, y hay personas que sí que han hecho eso”, comentó. 

Con una mandarina en la mano, después de caminar por dos horas, José llegó hasta los límites de México con Estados Unidos, para ver primero cómo podría cruzar, pero mientras narraba su historia, siempre atento de no ser sorprendido por las autoridades mexicanas, observó cómo una mujer cruzó el río Bravo con su hijo en los brazos. 

Después de ver atento a la mujer cruzaron el río que desde septiembre lleva las aguas residuales de la ciudad de El Paso, por lo que despide un fuerte olor; el adolescente confesó sentirse muy alegre de estar a punto de cambiar su futuro. Y finalmente decidió cruzar el río internacional. 

“Mi lugar es un pueblito humilde, pero cuando uno sale de allá uno viene dispuesto a todo, yo he venido sufriendo de todo, he venido sufriendo hambre, frío, sol, de todo”, dijo antes de quitarse los tenis para caminar sobre el agua y el lodo y poder entregarse con un agente estadounidense. 

Suman más de 34 

mil menores solos

Según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP), durante el año fiscal 2020, que comenzó en octubre de 2019 y concluyó en septiembre de 2020, fueron encontrados 34 mil 126 menores solos en la frontera con México, 4 mil 835 de ellos en el Sector El Paso. 

Durante el año fiscal 2021 (octubre de 2020 a septiembre de 2021), fueron 147 mil 975 los niños y adolescentes detectados solos en toda la frontera, 22 mil 906 de ellos esta región; mientras que en octubre pasado 13 mil 38 menores más fueron encontrados por los agentes de la Patrulla Fronteriza, mil 586 en el sector El Paso.