Estado

Se reencontrarán los amigos en el cielo

Miguel Ángel Silva 'Miguelito' se dedicó años a cuidar a Modesto

Tomada de Internet

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

sábado, 04 junio 2022 | 16:06

Ciudad Juárez.- Durante ocho años, Miguel Ángel Silva Escudero, conocido como “Miguelito”, se dedicó al cuidado exclusivo de la jirafa Modesto y del avestruz Tomás, en el Parque Central Hermanos Escobar, hasta que murió el pasado 15 de abril.

El trabajo del hombre de aproximadamente 65 años era “exclusivamente con Modesto y con Tomás, él no tenía otra actividad, sólo cuidarlos a ellos y su hábitat. Modesto era el personaje más cuidado y más atendido del parque”, informó ayer el subsecretario de Desarrollo Humano y Bien Común, Sergio Acosta.

La muerte del cuidador del amigo “gigante” de los juarenses se ha hecho viral en redes sociales, cuyos usuarios señalan que la jirafa pudo haber muerto “por tristeza”, debido al fuerte vínculo que los animales crean con las personas. Aunque, han compartido una imagen de otro trabajador del Parque Central, de nombre Miguel Ruiz, a quien están confundiendo con “Miguelito” Silva, explicó el funcionario estatal.

“Él estuvo ocho años con Modesto, inclusive en la época de pandemia cuando estuvo cerrado el parque, él era la única persona que tenía contacto con Modesto, él y el veterinario Mario Alberto De León Álvarez, quien atendió a Modesto desde que llegó”, destacó Acosta.

El trabajo de “Miguelito”, quien murió de problemas respiratorios, era mantener hidratado al ícono juarense, quien bebía aproximadamente 200 litros de agua diarios y cuyo depósito siempre debía de tener agua, así como de darle de comer, ya que se alimentaba de entre 10 y 20 kilogramos diarios de heno, como alfalfa, y zacates, y entre 5 y 7 kilos de granos molidos, vitaminas y minerales.

Modesto murió la mañana del miércoles 1 de junio, a causa de un infarto, a poco menos de tres meses de celebrar su cumpleaños número 23.

De acuerdo con De León Álvarez, la jirafa macho, cuya especie protegida proviene de la sabana africana, llegó a esta frontera en 2001 con aproximadamente un año de edad, y aunque de potrillo era inquieto y travieso, aprendió a convivir con sus visitantes y se volvió amigable.

El animal, cuya especie protegida en vida silvestre tiene un promedio de vida de aproximadamente 20 años, y en cautiverio de entre 22 y 25 años, murió ya en etapa de vejez.